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El conflicto bélico en Irán ha reintroducido un potente foco de incertidumbre en un contexto económico que, hasta hace poco, venía mostrando una notable resiliencia. El cierre del estrecho de Ormuz y el consiguiente encarecimiento de la energía obligan a recalibrar el escenario macroeconómico, tanto a nivel global como para la economía española. En este número del Informe Mensual presentamos la actualización de nuestras previsiones para 2026 y 2027, analizando cómo este episodio geopolítico se está transmitiendo a los mercados financieros, a la economía internacional y a la economía española. El informe se completa con otros análisis de interés, como los nuevos (des)equilibrios del mercado del petróleo; el impacto del repunte inflacionista en el bienestar de los hogares europeos; la exposición de los distintos sectores de la economía española al shock energético; la persistencia de la brecha generacional en renta y riqueza, y los desafíos de las cuentas públicas y el cumplimiento de las reglas fiscales europeas.
El sector agroalimentario español mantiene un tono expansivo en 2025, favorecido por la mejora de las condiciones meteorológicas, la contención de los costes de producción y el aumento de la demanda. Todo ello se traduce en un gradual incremento de la producción y de las exportaciones, que ya han recuperado los niveles prepandemia, así como en un mercado laboral más dinámico, con generación de empleo y reducción de la temporalidad. Las perspectivas para los próximos trimestres son positivas, aunque persisten retos de gran relevancia, como el aumento de los aranceles con EE. UU. o el creciente impacto de fenómenos climáticos extremos, tales como inundaciones, sequías e incendios.
Después de un 2023 en el que los principales indicadores del sector turístico español retomaron los niveles máximos de 2019, el sector sigue sin mostrar signos de agotamiento cíclico y creció con fuerza en 2024.
Es inevitable que el sector promotor y el sector constructor, muy sensibles a las condiciones económicas y al clima de confianza, experimenten una notable contracción este año. Prevemos un notable descenso de los visados de obra nueva y un fuerte impacto en el empleo del sector de la construcción. Con todo, la naturaleza del shock y la situación en la que se encontraba el sector antes de la llegada de la COVID-19, mucho más favorable que hace una década, ofrece cierta confianza sobre su capacidad de recuperarse.
Los datos más recientes del mercado inmobiliario muestran que la tendencia alcista de la demanda y del precio de la vivienda se ha acentuado en los primeros compases de 2022, en sintonía con la inercia positiva que ha mantenido la economía española pese al contexto adverso. Sin embargo, a medio plazo la perspectiva es que el mercado inmobiliario tienda a ralentizarse.