La economía internacional pendiente, de nuevo, de EE. UU.

Los eventos geopolíticos han vuelto a tomar el protagonismo, dejando casi en un segundo plano la valoración de los indicadores económicos conocidos a lo largo del último mes. El ataque de EE. UU. a Irán ha aumentado significativamente la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre económica, abriendo un nuevo foco de riesgo en un entorno caracterizado por la postura transaccional de la Administración Trump y la erosión de las instituciones multilaterales. 

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CaixaBank Research
March 10th, 2026

Se acentúa el riesgo geopolítico y resurge la incertidumbre comercial

Los eventos geopolíticos han vuelto a tomar el protagonismo, dejando casi en un segundo plano la valoración de los indicadores económicos conocidos a lo largo del último mes. El ataque de EE. UU. a Irán ha aumentado significativamente la inestabilidad geopolítica y la incertidumbre económica, abriendo un nuevo foco de riesgo en un entorno caracterizado por la postura transaccional de la Administración Trump y la erosión de las instituciones multilaterales. El impacto del conflicto en Oriente Medio dependerá de su duración y extensión geográfica, pero la respuesta de Irán ya ha provocado un fuerte repunte de los precios de la energía. Irán es el cuarto mayor productor de crudo de la OPEP (3,3 millones de barriles diarios, un 3,3% de la producción mundial) y tiene el control estratégico del estrecho de Ormuz, por donde pasan más del 20% de los flujos comerciales marítimos de energía mundial.

Por otro lado, el Tribunal Supremo (TS) de EE. UU. dictaminó en febrero que Trump se extralimitó en los poderes de emergencia invocados y ha declarado ilegales los aranceles impuestos bajo la IEEPA, pero los aprobados aplicando otras normativas (sobre automóviles, acero, etc.) seguirán vigentes. Es decir, el TS ha declarado ilegal el procedimiento de aprobación de los aranceles bilaterales, no los aranceles en sí. Vuelve a reactivarse la incertidumbre comercial, ya que se abre ahora un periodo en el que la Administración Trump explorará todas las vías legales de las que todavía dispone para seguir implementando su política arancelaria, a la que ya ha dejado claro que no va a renunciar. De hecho, Trump invocó la Sección 122 de la Ley de Comercio para imponer un arancel del 10% de forma universal, lo que ha provocado una «reconfiguración» de la presión arancelaria. Países como China o Brasil ahora tendrían un arancel muy inferior al vigente antes de la resolución del TS, pero la UE o el Reino Unido salen perdiendo. Tanto es así, que la UE ha retrasado la aprobación del acuerdo comercial alcanzado en julio del pasado año, hasta tener más información y claridad en este asunto (véase «10 preguntas y respuestas sobre el dictamen del Tribunal Supremo de EE. UU.» en este mismo Informe Mensual).

El 'shutdown' afectó a la economía de EE. UU. más de lo esperado en el 4T

El anuncio del TS a la política arancelaria de Trump se sumó a la decepción con el dato de PIB del 4T 2025: el crecimiento alcanzó un 0,4% intertrimestral (casi la mitad de lo esperado por el consenso de analistas), tras el 1,1% del 3T 2025, y situó el crecimiento para el conjunto de 2025 en el 2,2% (2,8% en 2024). El resultado del 4T se explica, casi en su totalidad, por el retroceso del gasto público (–1,3% intertrimestral vs. 0,1% de media del año), consecuencia del shutdown. De hecho, el resto de la demanda interna tuvo un cierre de año muy dinámico: la inversión y el consumo privado crecieron a ritmos del 0,6% intertrimestral. Mientras, la demanda externa presentó una aportación prácticamente nula en el 4T. No obstante, el parón del 4T sería temporal y es factible que en el 1T 2026 se produzca cierto efecto «rebote», una vez que la actividad en la Administración pública retomó la normalidad. En este sentido, los PMI de febrero apuntan a una economía que sigue mostrando un buen tono (52,3, tras la media de 53,8 del 4T, siendo 50 el umbral que apunta a crecimientos positivos), con un mercado de trabajo que en enero sorprendió al crear más de 130.000 nuevos empleos, gracias al impulso del sector privado, con una tasa de paro que cedió 0,1 p. p., hasta el 4,3%. Pese a este dinamismo del mercado de trabajo, en febrero la confianza de las familias de la Conference Board apenas se recupera de la sustancial caída del mes previo (+2,2 puntos, hasta 91,2, con 100 como umbral), y la de la Universidad de Michigan sigue sin recuperar los niveles previos al Liberation Day. Esta falta de ánimo de los hogares responde, entre las rentas más altas, sobre todo a la volatilidad en los mercados financieros y entre las rentas más bajas, a la pérdida de poder adquisitivo que afrontan. De hecho, la inflación presenta una evidente resistencia a caer al objetivo de la Fed: según el índice de precios PCE, la inflación núcleo repuntó en diciembre +0,2 p. p., hasta el 3,0%, mientras que los datos del IPC de enero mostraron una inflación general que cayó 0,3 p. p., hasta el 2,4%, pero la núcleo solo cedió 0,1 p. p., hasta el 2,5%.

La evolución de la eurozona descansará, en gran medida, en Alemania

De hecho, el índice de clima empresarial PMI para la eurozona subió en febrero 0,6 puntos, hasta 51,9, con una actividad en servicios que sigue creciendo, pero a ritmos modestos y un sector manufacturero que consolida el giro a positivo iniciado meses atrás. Ese resultado descansa en la reactivación que se aprecia en Alemania (+1,0 puntos, hasta 53,1) gracias al impulso que sigue ganando el sector servicios y a un sector manufacturero que confirma cierto cambio de tendencia a positivo, pero todavía con avances modestos. Otros indicadores de opinión y clima empresarial inciden en este mayor optimismo hacia la economía alemana, pero con cautela: en febrero, el ZEW muestra que el porcentaje de encuestados que apuesta por una mejora se mantiene en torno al 60%, y el Ifo aumentó, pero todavía muy por debajo del umbral de 100 que apunta a crecimientos cercanos a su media (+1 punto, hasta 88,6). Con todo, las señales de reactivación de la economía alemana empiezan a acumularse, sobre todo en el sector industrial: los pedidos industriales crecieron en diciembre casi un 13% interanual, anticipando una reactivación de la producción en los próximos meses. Por su parte, Francia parece confirmarse como el eslabón más débil: el PMI sigue en febrero sin superar el umbral de 50, por la debilidad tanto en manufacturas como en servicios, la confianza del consumidor sigue en niveles débiles y no apunta a una reactivación del consumo a corto plazo. En balance, la economía de la eurozona seguirá creciendo, si bien todavía por debajo de su media de largo plazo, en un contexto, todavía, de presiones inflacionistas controladas: en febrero, la inflación general repuntó 0,2 p. p., hasta el 1,9%, y la núcleo +0,1 p. p., hasta el 2,4%.

Un cierre de 2025 bastante apático en otras partes del mundo

Así, en el Reino Unido, el PIB creció en el 4T 2025 un 0,1% inter-trimestral, confirmando una tendencia de «más a menos» a lo largo del año que ha llevado al crecimiento en 2025 al 1,3% (0,3% en 2024). La debilidad observada en las principales encuestas empresariales y del consumidor no permite anticipar una aceleración significativa de la actividad a corto plazo. Por su parte, en Japón el crecimiento en el 4T 2025 apenas alcanzó el 0,1% intertrimestral, tras el –0,7% anterior, situando la media de 2025 en el 1,1% (–0,2% en 2024). Las esperanzas de una reactivación de la actividad recaen en el estímulo fiscal anunciado por el Gobierno, si bien el repunte que están mostrando los tipos de interés soberanos puede limitar la efectividad de la política fiscal y monetaria para estimular el crecimiento de la economía.


 

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