El incremento de la inflación fue acorde con lo previsto (el consenso de Bloomberg pronosticaba exactamente un 3,0% de la general y un 2,2% de la núcleo). Dos grandes fuerzas hacían prever estos movimientos. Por un lado, el persistente encarecimiento energético a raíz del conflicto en Oriente Próximo. Por el otro, el efecto calendario de Semana Santa, que cada año distorsiona alguna décima los datos de primavera, y seguramente contribuyó a moderar la última cifra de inflación núcleo.
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La inflación general subió en abril hasta el 3,8% interanual (+0,5 p. p. respecto a marzo, hasta el nivel más alto desde 2023), y la núcleo avanzó hasta el 2,8% (+0,2 p. p.). El aumento de la inflación ya se prevía debido al incremento de los precios energéticos como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, las presiones de fondo en servicios, que impulsaron la inflación núcleo y no acaban de aflojar del todo, junto al repunte de precios de alimentos, sesgan al alza los riesgos de cara a los próximos meses. Todo ello refuerza la decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés sin cambios.
La inflación general se mantiene en el 3,2%, mientras que la subyacente sube 1 décima hasta el 2,9%. Ambas se sitúan en el rango esperado por CaixaBank Research. La inflación podría repuntar ligeramente los próximos meses. El repunte debería estar concentrado en la categoría de energía, tras la retirada de los descuentos fiscales en electricidad y gas a principios de junio.
La inflación de julio evolucionó según lo previsto. Si bien la inflación subyacente avanzó una décima, apoyada en la recuperación de la demanda doméstica, la caída del precio de los carburantes ha mantenido estancada la inflación general.
La tasa de inflación se va recuperando de acuerdo con lo esperado.
En agosto, la notable bajada del precio del petróleo arrastró la inflación general a terreno negativo, tras solamente dos meses en positivo.
Sorprende que la tasa de inflación se mantenga estable: la inflación debería haberse situado en niveles inferiores a nuestra previsión debido a la recaída del precio del petróleo, pero se vio compensada por el aumento del precio de los alimentos frescos y de los bienes industriales no energéticos.
En septiembre, la tasa de inflación se redujo más de lo previsto, empujada por la caída del precio de los carburantes y la electricidad.
El IPCA se sitúa en terreno negativo debido a la importante reducción en el precio de la energía (del 8,9%), algo mayor de lo esperado, prolongando los efectos ya observados en el mes anterior.
En octubre, la tasa de inflación avanzó según lo previsto. Se espera que dicho avance se deba al comportamiento de los carburantes y lubricantes, cuyos precios habrían caído menos que en 2014.
El avance de la inflación en octubre, acorde con lo previsto, fue consecuencia de que la bajada de los precios de los carburantes y los lubricantes fue menor que la registrada en el mismo mes de 2014.
La inflación se estabilizó en el 0,1% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
El incremento de la inflación en noviembre, acorde con el dato avanzado, fue resultado de que el descenso de los precios de los carburantes y los lubricantes fue menor que el registrado en octubre.
En diciembre, la tasa de inflación siguió recuperándose, resultado de la caída más atenuada de los precios de la energía en términos interanuales. Este avance de la inflación fue, sin embargo, menor de lo esperado, ya que en diciembre el precio del petróleo acabó cayendo más de lo previsto.
La inflación se estabilizó en el 0,2% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
El aumento de la inflación en diciembre, que coincide con el dato avanzado por el INE, fue resultado de una caída de los precios de la energía más suave que en noviembre en términos interanuales.
La inflación sorprende a la baja en enero con un descenso de 3 décimas, mientras que nosotros contemplábamos una leve recuperación.
La inflación alcanzó el 0,4% en enero como resultado de la actuación de dos fuerzas significativas.
El IPC ha registrado una variación interanual del -0,8% en febrero, lo que supone un descenso de 5 décimas respecto al dato del mes anterior (-0,3%).
La inflación se contrajo significativamente en febrero, hasta el -0,2%. Los motivos de esta reducción son, por un lado, la mayor caída del precio de la energía de los últimos cuatro meses (del -8% interanual) y, por otro lado, un menor avance del precio de los alimentos no elaborados (del 1,4% interanual en enero al 0,3% interanual en febrero).