COVID-19 y comercio exterior: un impacto asimétrico

La pandemia provocó en 2020 una fuerte caída del comercio internacional y del turismo, lo que conllevó una fuerte contracción de las exportaciones de bienes y de servicios. Sin embargo, la cuenta corriente española se mantuvo en positivo y cerró el año con un superávit del 0,7% del PIB.

Contenido disponible en
Contenedores
La respuesta a múltiples velocidades del comercio internacional a la COVID-19

En 2020, tanto las exportaciones de bienes y servicios como las importaciones cayeron de forma muy destacable, un 20,9% y un 17,8%, respectivamente, pero hubo dinámicas subyacentes dispares.

Por un lado, el sector servicios terminó el año con una erosión de su saldo exterior de alrededor de 38.000 millones de euros (unos 3 p. p. de PIB). Esta caída refleja prácticamente en su totalidad el año horribilis del turismo, cuyo superávit exterior se redujo en unos 37.000 millones (de 46.000 millones en 2019 a los 9.000 millones en 2020). Sin embargo, no todo fueron malas noticias: los servicios no turísticos lograron mantener un saldo positivo (aunque algo inferior), reflejo también de la consolidación creciente de su competitividad internacional a lo largo de los últimos años.1

Por otro lado, la balanza de bienes reveló un comportamiento bastante distinto y compensó parte del desplome de los servicios turísticos; y la balanza energética consiguió reducir su déficit en unos 11.000 millones de euros, hasta niveles no vistos desde 2004, en su mayor parte por la caída del precio del petróleo. Con todo, también destaca la evolución de la balanza de bienes no energéticos, cuyo saldo mejoró en 7.500 millones de euros y terminó en superávit. Esta mejora fue reflejo de una contracción de las exportaciones (–8,3%, o 22.700 millones de euros) menor que la de las importaciones (–10,9%, o 30.200 millones de euros).

  • 1. Véase el Focus «El auge de las exportaciones de servicios no turísticos» en el IM04/2016.
Evolución del saldo comercial del sector servicios
Una historia de dos sectores afectados por la COVID-19

Dentro de la balanza de bienes no energéticos, cabe destacar la buena evolución del sector alimentario y del automóvil. El primero incrementó su superávit comercial en unos 4.000 millones de euros y excedió por primera vez la barrera de los 20.000 millones de euros. Esta mejora no solo ha sido producto de la caída de las importaciones (–7,9%), sino que las exportaciones aumentaron un 5,3%, reflejo de factores coyunturales y de la mejora competitiva del sector a nivel internacional.2 Por otro lado, aunque las exportaciones del sector del automóvil cayeron un 10,2% en el conjunto de 2020, esta cifra está muy condicionada por el desplome que se produjo durante la primavera, debido a las severas medidas de confinamiento que se tomaron durante la primera ola (contracción de casi el 90% en abril). En cambio, destaca la fuerte recuperación exportadora del sector a partir de junio (en el conjunto del segundo semestre, sus exportaciones consiguieron registrar un avance interanual del 7,2%). Mientras, la debilidad de la demanda doméstica provocó una caída abrupta de las importaciones del sector en el conjunto de 2020 (un 35,2% respecto a 2019). El sector terminó así el año con un saldo superior a los 15.000 millones de euros (una cifra que no se alcanzaba desde 2016), lo que supone una mejora de unos 4.000 millones de euros respecto a 2019.

Así, en conjunto, la pérdida de 37.000 millones de euros del superávit turístico se vio parcialmente compensada por la mejora de la balanza energética, una cierta resistencia exportadora en bienes (especialmente en alimentos y automóviles) y la contracción de la demanda interna y las importaciones. De cara a 2021, con una recuperación de la demanda interna y del precio del petróleo, nuestras previsiones apuntan a un deterioro del saldo energético de unos 5.000 millones de euros. Además de mantener las señales positivas del sector exportador, será clave la capacidad de reactivación del turismo. Si se cumplen nuestras proyecciones, de reactivación incompleta pero notable, el superávit de la balanza de servicios repuntaría en cerca de 16.000 millones de euros y el saldo total por cuenta corriente podría oscilar alrededor del +1,5% del PIB, una cifra todavía unos 10.000 millones de euros inferior a los superávits prepandemia.

En física, la energía cinética –aquella que un cuerpo posee debido a su movimiento relativo– se define como el trabajo necesario para acelerar el cuerpo hasta una determinada velocidad. En 2021, la recuperación de la balanza por cuenta corriente seguirá una ecuación similar: su velocidad de recuperación estará determinada por el ritmo de producción de vacunas y el éxito de los programas de vacunación en España y en la UE.

  • 2. Destaca el auge exportador provocado por la peste porcina en China, un efecto que se debería desvanecer a lo largo del 2021. Además, en el contexto de pandemia también se produjo un fuerte incremento de las exportaciones de cítricos. Ambos efectos deberían disiparse en 2021. Véase el Artículo Sectorial «La resiliencia de las exportaciones agroalimentarias españolas», publicado en octubre de 2020.
Evolución histórica de los saldos acumulados de bienes y servicios