El PIB de EE. UU. avanzó de forma notable en el 1T 2021

En el 1T 2021, el PIB creció un sólido +1,6% intertrimestral, lo que representa una aceleración con respecto al avance del 4T 2020 (+1,1%). El ritmo de crecimiento se ha visto favorecido por los más recientes paquetes fiscales, la reapertura de la economía y el elevado ritmo de vacunación.

Notas breves sobre Estados Unidos
Dato
  • En el 1T 2021, el PIB de EE. UU. creció un sólido 1,6% intertrimestral (+6,4% intertrimestral anualizado). 
  • La tasa de variación interanual se situó en el +0,4%, en terreno positivo por primera vez desde el 1T 2020.
Valoración
  • En el 1T 2021, el PIB creció un sólido +1,6% intertrimestral, lo que representa una aceleración con respecto al avance del 4T 2020 (+1,1%). El ritmo de crecimiento se ha visto favorecido por los más recientes paquetes fiscales, la reapertura de la economía y el elevado ritmo de vacunación. De hecho, las restricciones a la movilidad ocurridas a principios de año en grandes estados como el de California o las disrupciones a la actividad, como consecuencia de la tormenta invernal que afectó al sur del país en febrero, no fueron suficientes para contrarrestar la buena marcha de la economía norteamericana.
  • De este modo, y tras tres trimestres de notables avances intertrimestrales, la tasa de crecimiento interanual se emplazó en terreno positivo por primera vez desde el 1T 2020 (+0,4%), lejos ya del −9,0% interanual ocurrido en el 2T 2020. En este sentido, en los próximos trimestres, la tasa interanual se situará en niveles muy elevados, debido a un efecto base importante: recuérdese que la actividad económica a partir del 2T 2020 parte de niveles muy bajos por los efectos de la pandemia, por lo que al comparar con estos trimestres los avances interanuales resultarán muy afectados.
  • El avance del 1T 2021 se situó ligeramente por encima de lo previsto por CaixaBank Research. En concreto, +1,6% intertrimestral frente a la previsión del +1,5% de CaixaBank Research, y +0,4% interanual frente al +0,3% previsto. De forma inmediata, el dato de PIB apenas ha tenido impacto en los mercados. Los futuros sobre el S&P 500 mantienen las ganancias previas a la publicación del dato mientras que, en Europa, los principales índices bursátiles también se mantienen en positivo (excepto el Dax alemán, penalizado por las caídas del sector de automoción). En los mercados de deuda soberana tampoco se han producido cambios relevantes, con la rentabilidad a 10 años de EE. UU. recortando 2 p. b., hasta el 1,65%. Por lo que respecta al dólar, se ha mantenido muy estable en torno a los 1,213 eur/usd.
  • Por componentes de demanda, destacó de forma muy positiva el consumo privado, que aceleró sustancialmente tras un trimestre algo más contenido (2,6% intertrimestral). Sin duda, los cheques estímulo aprobados a finales de 2020 y enviados durante el primer trimestre del año junto a la reapertura de la economía favorecieron dicha aceleración. Asimismo, el gasto público y la inversión, tanto empresarial como residencial, también contribuyeron de forma positiva al avance. Por el contrario, los inventarios y las exportaciones netas restaron a la tasa de crecimiento.
  • Tras la publicación del dato del PIB del 1T 2021, nuestra previsión del crecimiento estadounidense para el cómputo anual de 2021 (en el 6,0%, publicada en el Informe Mensual de abril) podría revisarse ligeramente al alza.
De recuperación y paquetes fiscales
  • En el corto plazo: actividad notable y precios al alza de forma transitoria
    • La recuperación económica seguirá este 2T 2021, tal y como muestran los más recientes indicadores de actividad: el PMI compuesto flash para el mes de abril se situó en los 62,2 puntos, y el índice económico semanal, elaborado por la Fed de Nueva York, muestra una notable mejora en la actividad desde mediados de marzo. De este modo, la economía estadounidense debería situarse en niveles pre-pandemia en el 2T 2021. En particular, la tasa de avance intertrimestral en el 2T podría fácilmente situarse alrededor del 2% (8% intertrimestral anualizado). Con todo, hay que recordar que se trata todavía de una recuperación incompleta. Así, por ejemplo, aunque indicadores del mercado laboral, como la tasa de paro, se emplazen en cotas bastante reducidas (alrededor del 6%), aun hay unos 8 millones de personas menos trabajando que en febrero de 2020.
    • Por su parte, la inflación seguirá repuntando, en buena parte, también aupada por un efecto base. En concreto, esperamos que la inflación general (IPC) se sitúe considerablemente por encima del 3%, en los próximos meses, mientras que la subyacente se situará en torno a un más moderado 2,5%. Se trata, no obstante, de un repunte transitorio, que debería disiparse en el tramo final de 2021. Aunque es cierto que el balance de riesgos hacia un escenario de mayor inflación ha aumentado, especialmente ante los cuellos de botella que empiezan a observarse en algunas cadenas de suministros (véase Nota Breve).
    • La Fed no modificará su hoja de ruta bajo el escenario central de repunte transitorio de la inflación y ante el ritmo de recuperación previsto. En este sentido, en su última reunión, esta misma semana, la institución mantuvo el tipo de interés oficial en el intervalo 0,00%-0,25% y las compras de activos al mismo ritmo mensual, de 120.000 millones de dólares (véase Nota Breve).
  • La contundencia de los paquetes fiscales estadounidenses
    • Entre marzo de 2020 y marzo de 2021, el gobierno estadounidense aprobó medidas de apoyo fiscal contra la COVID-19 por un valor cercano a los 6 billones de dólares (por encima del 25% del PIB), la mayoría de las cuales en forma de gasto directo (p. ej. cheques de estímulo o ayudas extras al desempleo). En concreto, este 2021, la recuperación económica se está viendo favorecida por los dos últimos paquetes fiscales, por valor de cerca de 3 billones de dólares y aprobados en diciembre de 2020 ($0,9 billones) y a mediados de marzo de este mismo año ($1,9 billones).
    • En la actualidad, la Casa Blanca ha presentado dos nuevos proyectos de planes fiscales. Se trata, no obstante, de unos planes muy distintos a los anteriores, puesto que tienen un efecto a corto plazo sobre el crecimiento mucho menor, pero con un recorrido importante al alza a medio plazo. En primer lugar, tenemos The American Jobs Plan: un plan que se centra en el gasto en infraestructuras por valor de 2,3 billones de dólares en un periodo de unos 8 años. Para sufraguar este nuevo plan, Biden propone una importante reforma fiscal, centrada en la subida de impuestos a grandes empresas. Asimismo, ayer mismo se presentó The American Family Plan, con un desembolso aproximado de 1,8 billones de dólares en 10 años y centrado en beneficios de carácter social (especial atención al cuidado infantil y a la educación). El plan se financiaría también con una subida impositiva, aunque en esta ocasión más focalizada en las rentas altas.