El PIB de la eurozona resiste mejor de lo previsto en el 2T, aunque su crecimiento sigue siendo moderado

El PIB de la eurozona sorprendió al alza en el 2T26 (0,4% intertrimestral) y confirmó una capacidad de resistencia superior a la prevista en un trimestre marcado por el encarecimiento energético y la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, la mejora apunta más a resiliencia que a una reaceleración generalizada del ciclo: una vez depurada la volatilidad de Irlanda, el crecimiento siguió siendo moderado. Con todo, la eurozona excluyendo Irlanda, así como el agregado de las cuatro grandes economías, avanzaron un 0,3%, señal de una mejora relativamente amplia. El dato reduce los riesgos bajistas más inmediatos sobre la actividad, aunque sin alterar sustancialmente la lectura de un crecimiento todavía contenido.

 

31 de julio de 2026

Dato

  • El PIB de la eurozona creció un 0,4% intertrimestral en el 2T26 (vs. 0,2% esperado por el consenso de Bloomberg) tras el estancamiento registrado en el 1T26. En términos interanuales, el crecimiento se aceleró hasta el 1,0%, desde el 0,5% anterior (vs. 0,7% consenso). La lectura es positiva, pero debe matizarse por el fuerte rebote de Irlanda y por una composición geográfica todavía desigual.
  • La eurozona excluyendo Irlanda avanzó un 0,3% intertrimestral, una décima menos que el conjunto del área. También el agregado de los 4 grandes países (Alemania, Francia, Italia y España) avanzó un 0,3% intertrimestral. Las tasas interanuales de ambos agregados revelan que el núcleo de la eurozona mejoró levemente su velocidad de crucero, aunque esta es aún moderada: 1,2% en 2T26 desde el 1,1% de 1T26 (en contraste con la aceleración más intensa del conjunto del área euro). 
  • El crecimiento de la eurozona mostró una resiliencia superior a la esperada en un trimestre marcado por el encarecimiento de la energía y la elevada incertidumbre geopolítica. El dato muestra a una economía que sigue creciendo a ritmos moderados y que por el momento ha absorbido mejor de lo esperado estos shocks adversos.
  • La mejora fue relativamente generalizada entre las principales economías, aunque con diferente intensidad. Alemania e Italia crecieron un 0,2% intertrimestral, una décima por encima de lo esperado en ambos casos. Francia registró la misma tasa trimestral, y volvió a crecer tras la contracción del trimestre anterior. España, por su parte, siguió mostrando el mayor dinamismo entre las grandes economías, con un crecimiento del 0,7% (véase la Nota Breve).

Valoración

  • El dato del 2T26 es mejor de lo esperado, aunque no apunta a una reaceleración significativa del área euro. La parte más relevante y menos volátil del crecimiento, representada por las cuatro grandes economías (más del 70% del PIB de la eurozona), siguió creciendo a ritmos moderados (0,3% intertrimestral).
  • De igual forma, la lectura por países también apunta a una resiliencia mayor de la esperada, aunque con matices:
    • Alemania creció un 0,2% (0,9% interanual), lo que apunta a una recuperación gradual, aunque todavía contenida. El crecimiento se apoyó en la demanda interna, tanto en el consumo privado como en la inversión. Sin embargo, por el lado de la oferta y más allá del dato de contabilidad nacional, los indicadores siguen mostrando fragilidad: en el acumulado del año hasta mayo, la producción industrial permaneció prácticamente estancada y los pedidos industriales cayeron más de un 7,0%, lo que sugiere que la recuperación en 2026 seguirá siendo limitada.
    • Italia avanzó otro 0,2% (1,0% interanual) aunque la composición del crecimiento no fue plenamente favorable: el instituto estadístico italiano señala un impulso de los servicios y de la demanda interna, pero caídas en agricultura e industria y una contribución negativa del sector exterior, lo que igualmente sugiere que la mejora no descansó en una recuperación industrial ni exportadora amplia.
    • Francia rebotó un 0,2% tras el –0,1% del 1T26, si bien la mejora descansó fundamentalmente en el sector exterior, que aportó +0,6 p.p. al crecimiento gracias al repunte de las exportaciones (+2,6%). En cambio, la demanda interna apenas aportó 0,1 p. p. al crecimiento. Dentro de ella, el consumo público (+0,4% intertrimestral) y el rebote del consumo privado (+0,2%, tras haber caído un -0,3% en el trimestre anterior) compensaron parcialmente un nuevo retroceso de la inversión, aunque menos intenso que en el trimestre anterior (-0,3% frente al -0,8%). 
    • España siguió siendo el principal motor entre las grandes economías, con un avance del 0,7% trimestral y un 2,7% interanual.
  • El momentum del ciclo mejora, aunque menos de lo que sugiere el titular. El crecimiento intertrimestral de la eurozona se aceleró del 0,0% en 1T26 al 0,4% en 2T26, pero también en este sentido la eurozona excluyendo Irlanda muestra una evolución mucho más estable: su tasa de crecimiento intertrimestral se mantuvo en el 0,3% tanto en el 1T26 como en el 2T26 (aunque en el segundo decimal sí reveló una leve aceleración).
  • El dato de 2T26 es especialmente relevante pues ya recoge buena parte del impacto del encarecimiento energético registrado durante la primavera. La capacidad de la economía europea para mantener ritmos de crecimiento próximos al 0,3%-0,4% sugiere que el deterioro asociado al shock energético ha sido significativamente más contenido que en 2022. Tanto la balanza energética como los términos de intercambio ya apuntaban a esto: empeoraron, pero lejos de la magnitud observada tras la invasión rusa de Ucrania, lo que limitó su impacto sobre la renta y la actividad.
  • En conjunto, la publicación reduce los riesgos bajistas más inmediatos sobre el crecimiento de la eurozona, pero no modifica sustancialmente la lectura de fondo del ciclo. La economía europea sigue creciendo a ritmos moderados y, aunque muestra una resiliencia superior a la prevista frente a los shocks recientes, este dato adelantado de contabilidad nacional, así como otros indicadores de alta frecuencia, apuntan más a una expansión relativamente modesta que a una reaceleración amplia y sostenida de la actividad.
  • Para el BCE, el dato debería reducir la preocupación por una desaceleración significativa de la actividad a corto plazo, pero no alterará por sí solo la valoración sobre la senda futura de los tipos de interés. La atención seguirá centrándose en la evolución de la inflación, los salarios y el grado de transmisión de las tensiones energéticas a componentes más persistentes de los precios.

Eurozona: evolución del PIB. Julio 2026

Última actualización: 31 julio 2026 - 09:13