En el podcast de este mes, nuestra economista Clàudia Canals repasa los principales mensajes del número de verano del Informe Mensual: las recomendaciones para impulsar la recuperación de nuestro Economista Jefe, las políticas públicas y económicas de apoyo que se están llevando a cabo en la Unión Europea, y la coyuntura económica internacional y de España.
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La vacunación de la población de riesgo, el control de nuevos rebrotes y la puesta en marcha del Certificado Digital Verde serán los factores claves para que la situación del sector turístico mejore significativamente durante la segunda mitad de 2021.
La actividad en el mercado inmobiliario se está recuperando de la extraordinaria caída que experimentó entre los meses de marzo y junio. Así, las compraventas de vivienda y los visados de obra nueva han recuperado gran parte del terreno perdido en el tercer trimestre de 2020, una tendencia que prevemos que se afiance en 2021. El precio de la vivienda, que hasta la fecha ha mantenido una evolución débil pero sin llegar a registrar ajustes pronunciados, esperamos que mantenga una tónica similar en los próximos trimestres, y es probable que cierre 2021 con un descenso de alrededor del 2%.
Aprovechando la cercanía del cierre del año, hemos preparado nuestro tradicional Dossier de análisis sobre las tendencias y claves que presidirán el comportamiento de la economía en 2026. En primer lugar, analizamos de forma panorámica la resiliencia de la economía global a la tormenta arancelaria y los desafíos que afronta en un futuro que seguirá marcado por la geopolítica, justo un año después de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En el segundo artículo, abordamos el reto europeo de reducir la deuda pública con la necesidad de invertir en defensa, innovación y transición verde y digital. A continuación, nos centramos específicamente en las perspectivas de la economía estadounidense, que encara el nuevo año con una mezcla de fortaleza y vulnerabilidad. Finalmente, cuantificamos las previsiones para una economía española cuyo dinamismo en un contexto internacional adverso ha sorprendido positivamente en los últimos trimestres.
El mercado inmobiliario español se desaceleró en 2023, pero de forma más suave de lo anticipado. A pesar del fuerte aumento de los tipos de interés, varios factores han apoyado al sector, entre ellos un mercado laboral resiliente, unos flujos de inmigración significativos, el desajuste entre una oferta de vivienda nueva escasa y una demanda elevada, y una situación financiera de los hogares menos tensionada de lo esperado. Por el lado de la oferta, la estabilización de los costes de construcción ha permitido cerrar 2023 con un número de visados de vivienda nueva similar al de años anteriores. En el primer semestre de 2024, prevemos que esta senda de suave desaceleración tendrá continuidad debido a unos tipos de interés todavía elevados y un contexto económico relativamente débil; no obstante, en el segundo semestre, a medida que se afiance la senda descendente de los tipos de interés y la actividad económica gane tracción, esperamos que el mercado inmobiliario recobre mayor vigor.
A pesar del empeoramiento del contexto económico, el sector inmobiliario muestra una marcada tendencia alcista, con una demanda muy fuerte y un notable repunte en los precios. Por su parte, la oferta de vivienda nueva se está viendo afectada por la guerra en Ucrania, en forma de un encarecimiento adicional de los costes de construcción y del agravamiento de los problemas de abastecimiento de materiales a causa de los cuellos de botella en las cadenas de valor global. Esto está acentuando el desajuste entre la demanda y la oferta de vivienda, y hace prever que la tendencia alcista del precio de la vivienda tenga una cierta continuidad. Sin embargo, hay varios factores de signo contrario que deberían contribuir a moderar el avance de la demanda y de los precios a medio plazo, entre los que destacan el impacto de la inflación sobre la renta real de los hogares y el aumento de los tipos de interés por parte del BCE.
Históricamente, y por lo general, los aumentos (o caídas) del consumo van de la mano de mayores aumentos (o caídas) de los préstamos al consumo. Esta relación es especialmente estrecha en el caso de los bienes duraderos, que son los que más se financian dado que suelen ser gastos de mayor envergadura.
El dólar cambia de ritmo: tras depreciarse un 13% frente al euro en el primer semestre, frenó su caída en verano y ha recuperado algo de terreno desde septiembre. En próximos trimestres, las previsiones de crecimiento e inflación apuntan a un dólar algo más débil, aunque persisten factores que podrían sostenerlo: la resiliencia económica de EE. UU., unos tipos reales más altos en EE. UU. (tras moderarse las expectativas de inflación) y una importante recuperación de su papel como activo refugio.
La libra se mueve entre dos aguas en su cruce frente al euro. Por un lado, el debilitamiento de la economía británica pone presión al Banco de Inglaterra para bajar los tipos más rápidamente de lo que se esperaba. Por otro, los planes fiscales del Gobierno supondrán unas necesidades de financiación elevadas, presionando al alza la rentabilidad de la deuda pública y atrayendo flujos de inversión, lo que debería dar cierto soporte a la divisa. Con todo, en el actual entorno de elevada volatilidad geopolítica, nuestra expectativa es que la libra se deprecie paulatinamente hacia final de año frente al euro.
La combinación de un crecimiento demográfico vigoroso y el gradual descenso de los tipos de interés, junto con la falta de oferta, está impulsando el crecimiento de los precios de la vivienda, particularmente en el mercado de vivienda nueva y en las regiones más dinámicas y con mayor atractivo turístico.
Los destinos rurales se han revelado como los más atractivos tras el estallido de la pandemia. Para los turistas que buscaron viajar y mantener el distanciamiento social durante el pasado verano, los espacios rurales han supuesto una gran alternativa que ha llevado a que la pérdida de actividad turística en las regiones menos urbanas de España haya sido mucho menor que en destinos más tradicionales de costa y en las ciudades. En este artículo recurrimos a técnicas de análisis de big data para analizar la evolución de los pagos con tarjeta efectuados por los turistas domésticos e internacionales según las características de los destinos que visitaron. Los resultados confirman la mayor resiliencia de los destinos turísticos rurales durante 2020 y dibujan unas perspectivas positivas para el turismo rural de cara a 2021.
La irrupción de la pandemia a principios de 2020 ha tenido repercusiones sin precedentes en muchos ámbitos de la economía. Uno de ellos ha sido el consumo de los hogares, principal componente del PIB y tradicionalmente considerado un indicador de la salud de la economía y del bienestar de la sociedad. A causa de las restricciones a la actividad y a la movilidad durante la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, el desplome del consumo fue mucho mayor al acontecido durante crisis anteriores. La parte positiva es que, con el levantamiento de las restricciones, el consumo en España ha rebotado en 2021 de forma más acusada que en el pasado. De hecho, en octubre el monitor de consumo elaborado por CaixaBank Research con datos internos ya se situaba un 13% por encima del mismo mes de 2019.
El sector turístico no está siendo ajeno al shock inflacionista. Los precios ligados al turismo están creciendo con fuerza y, concretamente, el sector hotelero está registrando alzas de precios muy por encima del promedio histórico. Como acostumbra a suceder, no hay un solo motivo que explique el episodio de inflación turística, sino que se trata de un compendio de cambios, tanto en la oferta como en la demanda, que han provocado que los turistas tengan que hacer frente a precios mucho más elevados que antes de la pandemia. En este artículo, hacemos un repaso de los factores que explican este episodio.
La actividad en el mercado inmobiliario español se está recuperando de la extraordinaria caída experimentada durante el primer confinamiento. Así, en el tercer trimestre de 2020, las compraventas de vivienda y los visados de obra nueva han recuperado gran parte del terreno perdido, una tendencia positiva que prevemos que se afiance en 2021. En cambio, el impacto de la crisis en el precio de la vivienda ha sido, por ahora, relativamente moderado, y seguimos esperando una cierta corrección en el tramo final de 2020 y la primera mitad del año 2021. La magnitud del impacto económico de la COVID-19 es enorme y sus secuelas sobre el sector tardarán en desaparecer. En este sentido, el Plan de Recuperación Europeo Next Generation EU (NGEU), dotado con la nada desdeñable cifra de 750.000 millones de euros, contribuirá de forma decisiva a afianzar una recuperación verde, social y digital.