La vacunación de la población de riesgo, el control de nuevos rebrotes y la puesta en marcha del Certificado Digital Verde serán los factores claves para que la situación del sector turístico mejore significativamente durante la segunda mitad de 2021.
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El sector agroalimentario español se enfrenta a un nuevo escenario comercial marcado por el aumento de aranceles por parte de EE. UU., fijados en el 15% para los productos europeos, a la espera de definir las excepciones estratégicas. En un contexto de creciente proteccionismo y debilitamiento del multilateralismo, el sector busca adaptarse mediante la diversificación de mercados y el impulso de acuerdos bilaterales desde la UE. El pacto con Mercosur abre oportunidades para productos clave como el aceite de oliva, el vino o el porcino, pero también plantea riesgos por la competencia en sectores sensibles como la carne de vacuno o el arroz. A pesar de ello, la competitividad y diversificación del agro español lo posicionan favorablemente para afrontar este entorno desafiante.
Las perspectivas de la economía española y de sus sectores de actividad son positivas. Esperamos un mayor ritmo de crecimiento para los sectores ligados a la transición digital, como las TIC y los servicios profesionales, o sectores en los que España despunta por su elevada competitividad, como el farmacéutico o el turístico.
Estrenamos año abordando uno de los grandes desafíos de la economía europea y española, en un nuevo Dossier: "Las claves de la productividad". En él recorremos las dinámicas recientes de la productividad de la Unión Europea, poniendo el foco en su dispersión territorial y en los factores diferenciadores entre las regiones de mejor y peor desempeño. Tras unas pinceladas de contexto iniciales en las que presentamos las principales tendencias, caracterizamos las distintas regiones europeas según su nivel de productividad y analizamos los factores económicos clave que la impulsan. Finalmente, identificamos los factores que frenan el crecimiento de la productividad en la economía española, y los que podrían impulsarla, centrándonos en la evolución de la productividad de las distintas comunidades autónomas y en sus determinantes, y los comparamos con otras regiones europeas.
Los sectores más relacionados con el turismo se están digitalizando más rápido que el promedio de la economía española, pero el recorrido todavía es amplio, especialmente si lo comparamos con otros sectores turísticos europeos. En los próximos años, será clave que el sector turístico sea capaz de remediar esta situación, mediante una apuesta clara por la digitalización, que contribuya a mejorar su capacidad de crecimiento a largo plazo. El papel de los fondos europeos NGEU se presenta como una oportunidad de reactivar la inversión en digitalización de las empresas turísticas tras superar dos años muy difíciles para el sector.
La resiliencia de la economía española en los últimos años se ha apoyado en las mejoras del mercado laboral, tanto cuantitativas (fuerte creación de empleo) como cualitativas (el empleo creado es más estable). Por un lado, se ha producido una disminución de la temporalidad, un factor que tradicionalmente alimentaba la precariedad laboral y las desigualdades sociales y frenaba la inversión en capital humano, condicionando el potencial de crecimiento de la economía; por otro, en algunos sectores clave para nuestra economía ello ha ido acompañado de una mejora de la productividad. Sin embargo, la incipiente mejora de la productividad que se observa a nivel agregado no es generalizada entre sectores.
Las perspectivas para el conjunto de la economía española están altamente condicionadas a la evolución de las presiones inflacionistas, especialmente las energéticas. El sector primario ya venía sufriendo el alza de los costes de producción y el conflicto bélico en Ucrania no ha hecho más que agravar la situación.
El colapso del turismo en España tras la irrupción de la COVID-19 ha empujado a la industria turística a acometer grandes ajustes en los precios. El sector hotelero ha sido el máximo exponente de esta tendencia: según datos del INE, el precio por habitación y día que cobraron los hoteles en verano de 2020 fue un 16% inferior al del año anterior. No obstante, no parece que esta enorme rebaja en los precios haya jugado un papel determinante en la revitalización de la demanda de algunas regiones. El cambio de preferencias a la hora de viajar que ha traído consigo la pandemia ha comportado que los turistas apuesten por destinos cercanos, familiares y poco congestionados, dando menos prioridad al precio y minorando el efecto llamada de la gran rebaja de precios hoteleros.
Las compraventas por parte de extranjeros en España han sorprendido por su vigorosa recuperación tras el levantamiento de las restricciones ligadas a la pandemia. Los indicadores de intención de compra apuntan a que esta tendencia positiva tendrá continuidad a corto plazo, especialmente entre la población alemana y nórdica. El recorrido que la demanda extranjera puede tener a largo plazo es prometedor si tenemos en cuenta las tendencias demográficas en Europa: la cercana jubilación de una nutrida generación de europeos apunta a un notable incremento de la demanda potencial, especialmente entre los años 2026 y 2030. Y aunque España cuenta con importantes fortalezas para atraer esta demanda, como la elevada competitividad turística y la percepción de seguridad del país, no se deben desdeñar los esfuerzos destinados a generar un entorno regulatorio y fiscal atractivo, al tiempo que se adoptan las políticas de vivienda adecuadas para mitigar su impacto sobre la población local.
El mercado inmobiliario español se está desacelerando, pero a un ritmo más moderado de lo previsto en el escenario que publicamos en el Informe Sectorial Inmobiliario de diciembre.
La economía española ha alcanzado ya el punto de inflexión que tanto estábamos esperando. Todos los indicadores económicos del 2T 2021 muestran un notable rebote de la actividad económica al levantarse gran parte de las restricciones a la actividad y la movilidad gracias a la aceleración de la campaña de vacunación.
El sector agroalimentario español se caracteriza por su elevada propensión exportadora: la gama de productos que exporta cada vez es más amplia y abarca más destinos. Sin embargo, hay otra dimensión que conviene tener en cuenta: la complejidad exportadora, un concepto que mide la intensidad de conocimiento necesario para producir los bienes exportados. Porque no solo importa exportar mucho, sino también lo que se exporta.
Los datos más recientes del mercado inmobiliario muestran que la tendencia alcista de la demanda y del precio de la vivienda se ha acentuado en los primeros compases de 2022, en sintonía con la inercia positiva que ha mantenido la economía española pese al contexto adverso. Sin embargo, a medio plazo la perspectiva es que el mercado inmobiliario tienda a ralentizarse.
Después del extraordinario crecimiento de los flujos turísticos de los últimos años, en 2018 el crecimiento del número de turistas internacionales se moderó en todas las regiones del mundo, a excepción de Oriente Próximo, donde aumentó con vigor.
La oferta de vivienda continúa siendo insuficiente para absorber una demanda que sigue creciendo con fuerza por la formación de nuevos hogares. Este déficit de vivienda y la presión que ejerce sobre los precios subraya la necesidad de acelerar la construcción de vivienda asequible.
El crecimiento de turistas internacionales se ha contenido en 2019 debido al contexto económico mundial y a la recuperación de los competidores en el Mediterráneo, pero el sector turístico muestra una gran resiliencia apoyada en el consumo del turismo residente y en la apuesta por el turismo de calidad.
El sector turístico sigue siendo uno de los motores clave de la economía española, con un crecimiento previsto del PIB turístico del 2,7%, por encima del conjunto de España. Sin embargo, ha entrado en una nueva etapa de crecimiento más moderado tras los años de fuerte expansión impulsados por la recuperación pospandemia.
La pandemia de coronavirus tomó al mundo por sorpresa y paralizó el turismo internacional casi por completo. Las primeras etapas de una cierta recuperación están pasando por la reinstauración de la conectividad entre los países emisores y destinos turísticos que hayan controlado la expansión del nuevo coronavirus. No obstante, el sector deberá acometer una profunda y rápida transformación para adaptarse a un nuevo perfil de turista internacional pos-COVID-19, mucho más preocupado por recibir un servicio personalizado, flexible y, sobre todo, más seguro.
La economía española mantiene un tono positivo en el arranque de 2025 impulsada, sobre todo, por la reactivación de la demanda interna. Aunque se espera un crecimiento algo más suave que el pasado año, el descenso de la inflación y de los tipos de interés actuarán como importantes puntos de apoyo ante un contexto internacional marcado por la incertidumbre. El Indicador Sectorial de CaixaBank Research refleja este dinamismo en los primeros meses del año y recoge un aumento del número de sectores en fase de expansión, aunque hay cierta heterogeneidad.