Uno de los factores que podrían limitar la velocidad de recuperación de la economía en España es el desajuste que comienza a detectarse en el mercado de trabajo. Las ofertas nuevas de trabajo no cubiertas vienen anotando un notable crecimiento desde finales de 2020, y en el 2T 2021 ya rozaban las 120.000, la cifra más alta de la última década.
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El precio de la electricidad, un dato que habitualmente apenas lograría captar la atención del lector, ha poblado los titulares de prensa y aliñado las discusiones de sobremesa desde mediados de este año. Este cambio no es baladí: el precio de la electricidad se disparó a partir de julio y ya en octubre casi cuadruplicaba el promedio de 2018-2019. ¿A qué se debe este aumento y cuál va a ser el impacto económico derivado del mismo? Estas son las preguntas que trata de responder este artículo.
El tercer volumen de nuestra colección Nuevos Paradigmas está marcado, como no podía ser de otra manera, por los efectos de la COVID-19 y su papel como aceleradora de tendencias que ha hecho emerger nuevas formas de percibir y gestionar situaciones derivadas de la crisis sanitaria. En él abordamos las perspectivas económicas de 2022, la evolución de la desigualdad, las tendencias de consumo, el impacto de los fondos de recuperación europeos y el papel de las democracias en tiempos de pandemia.
La Comisión Europea ya ha abierto una consulta pública para relanzar el debate sobre la reforma del marco de gobernanza económica. En los requisitos apunta que se debe asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas sin poner en entredicho la recuperación económica, y que las reglas deben ser sencillas y su aplicación, transparente.
España incluyó 28.400 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, el principal instrumento de los fondos europeos Next Generation EU, en los Presupuestos Generales del Estado de 2022. ¿Se han cumplido las expectativas? ¿Se están implementando las inversiones y reformas según lo previsto?
El cumplimiento de los objetivos climáticos depende mucho de la inversión, pública y privada, y sus efectos en el desarrollo de nuevas tecnologías. Por ello, gran parte del impulso económico desde la COVID se ha centrado en incentivar esta transición ecológica. En este artículo, exploramos cómo la están incentivando el Gobierno de los EE. UU. y, sobre todo, la Unión Europea y sus estados miembro.
Analizamos la senda de reducción del déficit público presentada por el Gobierno en el Programa de Estabilidad 2023-2026, basada en un ajuste gradual impulsado por la recuperación de la economía española, con una reducción del 4,8% del PIB en 2022 al 3,9% en 2023 y al 2,5% en 2026.
Analizamos la recuperación pospandemia del turismo procedente de uno de los mercados emisores estrella para la economía portuguesa: el estadounidense.
Tres años y medio después, el PIB de España ha recuperado finalmente el nivel de antes de la pandemia. Sin embargo, la recuperación de la economía española no se ha producido al unísono: algunas dimensiones han mejorado con más rapidez, y otras van más rezagadas.
En la actualidad, estamos empezando a presenciar las primeras consecuencias del cambio climático. Es bien sabido, por ejemplo, que los casquetes de hielo polares están retrocediendo a causa del aumento de la temperatura, pero esto podría ser solamente la punta del iceberg si no actuamos debidamente. A continuación valoramos algunas de las consecuencias que puede tener el cambio climático en el futuro y qué factores están impidiendo que se avance de forma más decidida hacia una economía más respetuosa con el medio ambiente y, en última instancia, más sostenible a largo plazo.
En los últimos años se ha hecho evidente la necesidad de actuar con celeridad frente al cambio climático, hasta el punto de referirnos a este fenómeno como «emergencia climática».1 ¿Cómo podemos afrontar esta situación? En este artículo proponemos medidas para mitigar sus efectos o, al menos, intentarlo. Se trata de un reto colectivo que deberá embarcar a reguladores, empresas y hogares.
- 1éanse los dos primeros artículos de este mismo Dossier, donde se detallan las causas y consecuencias del cambio climático.
El precio del petróleo parece haberse subido a una montaña rusa, y ello hace muy difícil prever cuál será su futura evolución. En los primeros compases del año, las limitaciones en la producción de petróleo implementadas por los países de la OPEP y la recuperación del sentimiento inversor sostuvieron la cotización del petróleo.
Tras crecer un promedio del 3,0% en 2017-2018, la economía lusa ha moderado su crecimiento hasta cotas en torno al 2,0%, en 2019. La entrada en una fase más madura del ciclo y el desvanecimiento de factores de apoyo temporales que impulsaron el crecimiento en los últimos años son los principales causantes de una expansión más moderada. Aun así, este ritmo es suficiente para afianzar la recuperación de la convergencia de Portugal con el resto de la eurozona sin generar desequilibrios macrofinancieros.
El fin de año se avecina, y con él llega nuestro habitual ejercicio de perspectivas acerca del devenir de la economía a lo largo del próximo año. Tal y como veremos, prevemos que 2020 será un año de moderación del crecimiento que no irá más allá de una transición hacia un estadio de crecimiento más suave tras un largo ciclo de recuperación económica.