Clàudia Canals examina la coyuntura económica de las principales economías desarrolladas y emergentes, en un inicio de año marcado por la expansión de la variante ómicron, una inflación al alza y la persistencia de los cuellos de botella que ya empiezan a permear la política monetaria.
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El sector turístico sigue siendo uno de los motores clave de la economía española, con un crecimiento previsto del PIB turístico del 2,7%, por encima del conjunto de España. Sin embargo, ha entrado en una nueva etapa de crecimiento más moderado tras los años de fuerte expansión impulsados por la recuperación pospandemia.
La industria manufacturera española ha superado con relativo éxito el impacto de diversos shocks exógenos que han sacudido el escenario económico europeo en los últimos años.
Desde 2022, la restauración en España vive una fuerte reactivación gracias al auge turístico y a la recuperación pospandemia. Sin embargo, aunque los ingresos prácticamente duplican los niveles previos a la crisis sanitaria y el empleo en el sector ha alcanzado cifras récord, persiste un reto estructural: cada año, 1 de cada 10 empresas del sector entra o sale del mercado. El análisis regional y la comparación con la UE confirman que la elevada rotación empresarial responde, entre otros factores, a la alta densidad de locales, al reducido tamaño de las empresas y a un menor grado de profesionalización, lo que se traduce en ingresos por empleado significativamente inferiores.
En el último podcast del verano, Clàudia Canals detalla la revisión del escenario macroeconómico de CaixaBank Research, que recogemos en el Informe Mensual de julio y que se resume en un menor crecimiento del PIB y en mayores tasas de inflación en un gran número de economías, especialmente en las avanzadas.
El sector turístico ha cerrado la temporada de verano de este año en muy buena forma. Las llegadas de turistas internacionales se han acercado mucho a los registros de 2019, un año que fue extremadamente positivo para el sector. Además, el turismo doméstico ha seguido mostrando muy buenas cifras.
El precio de la vivienda y el número de compraventas han repuntado con fuerza desde mediados del año pasado de forma generalizada en España, si bien las diferencias geográficas son notables. En 2024, el precio de la vivienda creció de forma más vigorosa en las zonas más caras, lo que acrecienta la brecha de precios entre municipios y regiones, algo que está empezando a desplazar parte de la demanda hacia zonas más asequibles. A nivel provincial, se observa que la temperatura podría ser un factor relevante: las compraventas crecen de forma más vigorosa en la «España fresca», en el noroeste peninsular, mientras que las zonas turísticas tradicionales registran un avance más suave de la demanda. Además, el fuerte aumento del precio de la vivienda en las grandes urbes está provocando un desplazamiento de la demanda de vivienda hacia zonas periféricas más asequibles, unos municipios en los que se prevé que el precio de la vivienda crezca de forma vigorosa en 2025.
Tanto la economía española como las principales economías avanzadas han empezado el año con buen pie: los datos publicados del 1T 2023 confirman que superaron el invierno sin el temido enfriamiento de la actividad, pese a la elevada inflación y el endurecimiento de la política monetaria. Ricard Murillo Gili y Patricia Esteban repasan las fortalezas con las que las economías española y mundial se enfrentan a las incertidumbres del entorno, en esta nueva entrega del podcast de CaixaBank Research.
Uno de los factores determinantes del escenario económico es el impacto de la subida de tipos de interés por parte del BCE en las decisiones de consumo e inversión por parte de los agentes económicos. En este artículo, analizamos la posición financiera de las distintas ramas de la industria manufacturera en España para intentar determinar hasta qué punto están expuestas al endurecimiento en las condiciones financieras.
La inflación sigue preocupando a los bancos centrales: pese a haber encadenado caídas en los últimos meses, todavía no se puede saber con certeza a qué velocidad continuará disminuyendo. Si a esto le sumamos la inusual resistencia de la economía, encontramos una razón para que la Fed y el BCE suban algo más los tipos de interés y los mantengan elevados durante más tiempo. Ricard Murillo Gili y Patricia Esteban nos lo cuentan en el último episodio de “Economía Exprés”, el pódcast de CaixaBank Research.
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El mercado inmobiliario español se aceleró en 2024, especialmente en el segundo semestre, gracias al descenso de los tipos de interés, que se sumó a un conjunto de factores que mantienen la demanda de vivienda muy dinámica, entre los que destacan unos flujos migratorios significativos, una notable creación de empleo y una fuerte demanda extranjera. Por otra parte, la oferta de vivienda nueva está empezando a despertar, pero sigue siendo insuficiente para hacer frente a la elevada demanda. Este desajuste entre una demanda sólida y una oferta escasa está impulsando los precios de la vivienda al alza, dibujando una tendencia ascendente que prevemos que tendrá continuidad en 2025.
La inversión es un determinante clave del crecimiento económico a largo plazo, tanto por su contribución directa a la demanda agregada como por su impacto sobre la competitividad y la productividad. En los últimos años, la inversión empresarial en España ha mostrado una elevada heterogeneidad sectorial y territorial, así como un cambio relevante en su composición, con un protagonismo creciente de los activos intangibles (I+D, software, propiedad intelectual, etc.), especialmente en los servicios avanzados y en las empresas de mayor tamaño. Ello pone de manifiesto el papel central de la digitalización en la transformación del tejido productivo y en acercar la economía española a los países líderes en innovación.
Los datos más recientes del mercado inmobiliario muestran que la tendencia alcista de la demanda y del precio de la vivienda se ha acentuado en los primeros compases de 2022, en sintonía con la inercia positiva que ha mantenido la economía española pese al contexto adverso. Sin embargo, a medio plazo la perspectiva es que el mercado inmobiliario tienda a ralentizarse.
Nuestro Indicador Sectorial recoge una mejora generalizada entre sectores en 2024, especialmente significativa en algunas ramas manufactureras, como la industria química, la farmacéutica y la papelera, beneficiadas por el descenso de la factura energética y la mejora de las exportaciones. Por el contrario, el sector de la automoción se ha desacelerado de forma muy marcada a lo largo de este año, después de la recuperación experimentada en 2023.
El sector agroalimentario español sigue mostrando una notable fortaleza y se ha consolidado como principal motor exportador del país, gracias a una coyuntura favorecida por un aumento de precios contenido y la recuperación de la demanda. España se posiciona como la cuarta potencia exportadora de la UE y la octava a nivel mundial, con una cuota del 3,4%. Además, acumula casi tres décadas de superávits comerciales, equivalentes al 1,2% del PIB en 2024. Pese al complejo entorno internacional, marcado por las tensiones geopolíticas y el proteccionismo, el crecimiento que registraron las exportaciones agroalimentarias en el primer semestre de 2025, tanto en volumen como en valor, auguran un buen año para el sector.
En el transcurso del año 2021 hemos constatado que, a raíz de la pandemia, se ha producido un desajuste en el sector inmobiliario entre una demanda que se ha reactivado muy rápidamente y una oferta que se muestra más dependiente de factores de tipo estructural y que, por tanto, sigue rezagada en la recuperación. A causa del desajuste, los precios de la vivienda han iniciado una tendencia alcista, que puede tener cierta continuidad en los próximos trimestres como consecuencia del encarecimiento de los costes de producción del sector y los problemas de abastecimiento de determinadas materias primas. Sin embargo, a medio plazo, a medida que la nueva oferta se vaya incorporando al mercado y se atenúen las tensiones en las cadenas de distribución globales, los precios deberían volver a una senda de crecimiento más acorde con la evolución de la renta de las familias.
Las perspectivas para la economía española y sus sectores en 2025 y 2026 son sólidas. Aunque persiste una elevada incertidumbre en torno a las reglas del comercio global, prevemos que el PIB de España podría crecer un 2,4% en 2025 y un 2,0% en 2026, en un escenario en el que las tensiones comerciales se mantuvieran contenidas.
El mercado inmobiliario español se está desacelerando, pero a un ritmo más moderado de lo previsto en el escenario que publicamos en el Informe Sectorial Inmobiliario de diciembre.