La inflación general (IPCA) disminuyó hasta el 8,5% interanual en enero (–0,7 p. p.) y encadenó tres meses consecutivos de desaceleración. La desaceleración de la inflación en enero fue más acentuada de lo previsto por el consenso de analistas (expectativa del 8,9% para la general y 5,1% en la núcleo) y contraria a lo advertido por el propio BCE en su última reunión de diciembre, cuando la presidenta Christine Lagarde había alertado de posibles repuntes en enero y febrero (meses en los que típicamente las presiones de las primeras etapas de formación de precios se terminan de transmitir con más fuerza a los precios finales). Con todo, el descenso de enero deja a la inflación general de la eurozona 2 puntos por debajo del máximo registrado el pasado octubre y alcanza su menor nivel desde mayo de 2022.
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La inflación estadounidense continuó su tendencia a la baja en enero, si bien la ligera caída de una décima de la tasa interanual se explica únicamente por los efectos base. Y es que, en términos intermensuales, la inflación se aceleró notablemente, una clara señal de que las presiones inflacionistas distan todavía de situarse en línea con el objetivo de la Reserva Federal.
La inflación general detuvo su tendencia bajista de los últimos meses al repuntar muy levemente en enero y se situó en el 5,9% (5,7% en diciembre). Los componentes de la inflación evolucionaron de manera muy heterogénea. En primer lugar, la inflación núcleo repuntó con fuerza y se situó en el 4,9% (4,4% en diciembre). En segundo lugar, la inflación del componente de alimentos frenó ligeramente su escalada y creció un 14,6% interanual (1 décima menos que en diciembre), apoyado en la rebaja del IVA a alimentos esenciales. Finalmente, el componente de energía cayó un 8,3% interanual (un 6,9% en diciembre), a pesar del fin de la bonificación a carburantes, gracias a que el componente de precios de electricidad continuó a la baja y se mantuvo muy por debajo del precio de principios de 2022.
La inflación general aumentó ligeramente en febrero por segundo mes consecutivo, colocándose en el 6,1% (5,9% en enero), según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. Por su parte, la inflación subyacente(excluye energía y alimentos no elaborados) volvió a incrementar, hasta el 7,7% (7,5% en enero). El dato de inflación general y, sobre todo, el de inflación subyacente han supuesto una sorpresa al alza, situándose por encima del rango esperado en el escenario de previsiones de CaixaBank Research.
La inflación general de la eurozona disminuyó apenas 1 décima en febrero, hasta el 8,5% interanual, mientras que la inflación núcleo (que excluye energía y todos los alimentos) repuntó hasta el 5,6%. El dato fue superior a lo previsto por el consenso de analistas y, aunque no del todo inesperado (enero y febrero son meses en los que típicamente las presiones de las primeras etapas de formación de precios se terminan de transmitir con más fuerza a los precios finales), la fortaleza de los componentes subyacentes refleja inercia en las presiones inflacionistas. Esta persistencia favorecerá que el BCE mantenga un claro sesgo restrictivo en la política monetaria, con subidas adicionales en los tipos oficiales y una reducción gradual en el tamaño del balance.
La inflación general repuntó muy levemente en febrero, colocándose en el 6,0% (5,9% en enero). Los componentes de la inflación volvieron a evolucionar de manera muy heterogénea. En primer lugar, la inflación núcleo se mantuvo relativamente estable y se situó en el 5,0%, apenas 0,1 p. p. por encima del registro de enero. La inflación de alimentos continuó escalando con fuerza y alcanzó una tasa del 15,7%, 1,1 p. p. más que en enero. Finalmente, el componente de precios de la energía continuó anotando una caída significativa en términos interanuales, al descender un 8,9% (caída del 8,3% en enero).
La inflación general estadounidense continuó su tendencia a la baja hasta ubicarse en el 6,0% interanual en febrero, en línea con las expectativas del consenso de analistas y que representa el nivel más bajo desde septiembre de 2021. De este modo, la inflación general ya acumula un descenso de 3,1 p. p. desde el pico de este ciclo alcanzado en junio de 2022. La moderación de febrero, sin embargo, acusa la estabilización en los precios energéticos y efectos de base negativos, ya que apenas se observa una relajación de las presiones alcistas en los rubros subyacentes, señal que apunta a una continuidad en el proceso de endurecimiento monetario por parte de la Reserva Federal.
La inflación general cayó con fuerza en marzo, colocándose en el 3,3% (6,0% en febrero), según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. Esta caída se debió al importante efecto base generado por el incremento de los precios de la energía en marzo de 2022, que según nuestras cálculos habría restado alrededor de 3 p. p. a la inflación general. Por su parte, la inflación subyacente (que excluye energía y alimentos no elaborados) solo se moderó tímidamente y permaneció en cotas elevadas, en el 7,5% concretamente (7,6% en febrero). En conjunto, los datos de inflación general y de inflación subyacente conocidos hoy se han situado dentro del rango esperado por CaixaBank Research.
La inflación general del conjunto de la eurozona cayó hasta el 6,9% interanual en marzo (-1,6 p. p. respecto a febrero y -3,7 p. p. respecto al pico de otoño de 2022). El dato se emplazó dentro del rango que esperábamos, tanto desde CaixaBank Research como entre el consenso de analistas, y reflejó, en buena medida, un efecto base. Mientras que el mes pasado la variación interanual todavía comparaba precios posguerra en Ucrania con precios preguerra, el dato de marzo es el primero en el que la comparación ya no está tan distorsionada por el conflicto bélico (en marzo de 2022 la inflación ya se había visto sacudida por el estallido de la guerra en Ucrania, con un abrupto +2,4% intermensual en el índice general y un repunte mensual de los precios energéticos superior al 12%). Con todo, la inflación núcleo (que excluye energía y todos los alimentos) ganó inercia hasta el 5,7% (+0,1 p. p. respecto a febrero) y da apoyo a que el BCE pueda subir todavía algo más los tipos de interés en las siguientes reuniones (siempre que no aparezcan nubarrones que oscurezcan las perspectivas para la actividad económica).
La inflación estadounidense prosiguió con la tendencia a la baja iniciada en junio del año pasado y se situó en 5,0% interanual, ligeramente por debajo de lo esperado por el consenso de analistas. Esta marcada caída se puede atribuir, mayoritariamente, a la moderación de los precios energéticos. Y no solo por el efecto base al compararse con los precios de hace un año, ya con la guerra en Ucrania iniciada, sino que en términos intermensuales desestacionalizados los precios energéticos cayeron un notable 3,5%. Por su parte, la inflación núcleo se moderó ligeramente, aupada por una desaceleración en los precios de los servicios. Sin embargo, en términos interanuales, la inflación núcleo escaló una décima, retornando al 5,6% registrado a inicios del año.
La inflación general cayó con fuerza en el mes de marzo, colocándose en el 3,3% (6,0% en febrero). Esta marcada caída de la inflación vino motivada por un fuerte efecto de base en la tasa interanual de precios de la energía (crecieron un 18% intermensual en marzo 2022), que llevó al componente a registrar una caída del 25,6% interanual (-8,9% en febrero). Por otro lado, la inflación núcleo se mantuvo relativamente estable y se situó en el 5,0%, apenas 0,1 p. p. por debajo del registro de febrero.
La inflación general aumentó en abril y se situó en el 4,1% (3,3% en marzo), según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. Esta variación se debe a los efectos de base generados por el ajuste a la baja de los precios de la energía en abril de 2022 (por el descenso intermensual del precio de la electricidad hace un año tras el fuerte repunte en marzo de 2022 y por el inicio del subsidio de 20 céntimos/litro a los carburantes). Por su parte, la inflación subyacente (excluye energía y alimentos no elaborados) se moderó significativamente al situarse en el 6,6% (7,5% en marzo), debido a un alza contenida de los precios durante el mes y a efectos de base en los alimentos elaborados. En conjunto, los datos de inflación general y de inflación subyacente conocidos hoy se han situado algo por debajo del rango esperado por CaixaBank Research.
La inflación general del conjunto de la eurozona (IPCA) aumentó hasta el 7,0% interanual en abril (+0,1 p. p. respecto a marzo), mientras que la inflación núcleo (que excluye energía y todos los alimentos) se moderó levemente hasta el 5,6% (–0,1 p. p. respecto a marzo). Los datos fueron acordes con lo esperado y no provocaron movimientos destacables unos mercados financieros que, a dos días de la reunión del BCE, cotizan un incremento de +25 p. b. en los tipos oficiales este mayo.
La inflación estadounidense prosiguió con la tendencia a la baja iniciada en junio del año pasado y se situó en 4,9% interanual, una décima por debajo del registro del mes anterior y de lo esperado por el consenso de analistas de Bloomberg. Pese a que la inflación núcleo solamente descendió una décima hasta el 5,5%, la descomposición apunta a señales de que se siguen reduciendo las presiones inflacionistas. En concreto, el índice de alquileres (shelter), que pesa alrededor del 40% de la cesta núcleo, volvió a desacelerarse desde un ritmo intermensual desestacionalizado del 0,8% en febrero y 0,6% en marzo a 0,4% en abril, el registro más modesto desde enero de 2022. Dada la fuerte inercia de este componente, es probable que en los siguientes meses se observe cierta continuidad de esta tendencia que ayude a la inflación núcleo a acercarse al objetivo de la Reserva Federal, el 2%.
La inflación general aumentó en abril colocándose en el 4,1% (3,3% en marzo). Este aumento vino dado por un efecto de base alcista causado por los precios de la energía (cayeron un 13,5% intermensual hace un año), que llevó al componente energético a registrar una caída interanual mucho más moderada en abril (-15,6% interanual) que en marzo (-25,6%). Por su parte, la inflación núcleo y la inflación en alimentos mostraron una evolución positiva al moderarse con fuerza. Así, la inflación núcleo se situó en el 4,6%, 0,5 p. p. por debajo del registro de marzo, mientras que la inflación de alimentos, bebidas y tabaco cayó hasta el 12,4%, más de 3 p. p. por debajo de hace un mes.
La inflación general cayó apreciablemente en mayo y se colocó en el 3,2% (4,1% en abril), según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. Este mes, el cambio en la tasa de inflación no viene dominado por efectos de base, tal y como sucedió en los dos meses anteriores, por lo que la señal que transmite esta moderación de la inflación es clara y, en este caso, positiva. En la misma línea, la inflación subyacente (que excluye energía y alimentos no elaborados) también anotó una caída significativa, al situarse en el 6,1% (6,6% en abril). En conjunto, los datos de inflación general y subyacente conocidos hoy se han situado por debajo del rango esperado por CaixaBank Research.
La inflación general del conjunto de la eurozona (IPCA) disminuyó hasta el 6,1% interanual en mayo (-0,9 p. p. respecto a abril), el nivel más bajo desde febrero de 2022. También se moderó la inflación núcleo (que excluye energía y todos los alimentos), hasta el 5,3% (-0,3 p. p. respecto a abril y segundo mes consecutivo a la baja). Por primera vez desde que la inflación tocó el techo del 10,6% en octubre de 2022, en mayo todos los componentes agregados del IPCA, disponibles en la publicación inicial, vieron una desaceleración de sus precios. Especialmente destacable fue la desaceleración de los servicios (-0,2 p. p., hasta el 5,0% interanual), que registra el primer movimiento a la baja desde otoño de 2022 y da indicios de moderación en las presiones domésticas en los precios. La corrección de la inflación en mayo, generalizada y significativa, dará aire al BCE de cara a las próximas reuniones (esperamos un incremento de 25 p. b. y un mensaje de que los tipos están cerca de alcanzar un nivel suficientemente restrictivo).
La inflación general cayó en mayo colocándose en el 3,2% (4,1% en abril). Esta moderación vino dada por una caída generalizada en los principales componentes del IPC. Así, la inflación núcleo se situó en el 4,3%, 0,3 p. p. por debajo del registro de abril, mientras que la inflación de alimentos, bebidas y tabaco continuó moderándose hasta el 11,6%, 0,8 p. p. por debajo de abril. Finalmente, el componente de precios de la energía ahondó en su caída interanual, situándose en el –19,6% (–15,6% en abril). Con respecto a nuestro escenario de previsiones, estas cifras se han situado por debajo del rango esperado.
La inflación estadounidense mantuvo su tendencia de moderación en mayo y descendió hasta el 4,0% interanual, el registro más bajo desde marzo de 2021 y menos de la mitad que el pico alcanzado hace aproximadamente un año (9,1% en junio de 2022). La caída en mayo se explica, sobre todo, por un fuerte descenso de los precios energéticos (-3,6% intermensual). Los otros componentes de la cesta tuvieron un comportamiento similar al del mes anterior: confirman las presiones desinflacionistas con respecto a lo observado en 2022, pero se mantienen en cotas elevadas, con cierta persistencia en algunos componentes subyacentes.
La inflación general cayó apreciablemente en junio colocándose en el 1,9% (3,2% en mayo), según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. La inflación no caía por debajo del 2% desde hace 2 años y 3 meses, cuando en marzo de 2021 se situaba en el 1,3%. El descenso en la tasa de inflación con respecto a mayo (-1,3 p. p.) se ha debido, principalmente, a un efecto de base por la energía. Por su parte, la inflación subyacente (excluye energía y alimentos no elaborados) continuó moderándose, al situarse en el 5,9% (6,1% en mayo). En conjunto, los datos de inflación general y subyacente conocidos hoy se han situado ligeramente por debajo del rango esperado por CaixaBank Research.