Las etiquetas Hecho en España, Hecho en EE. UU. e incluso Hecho en China cada vez tienen menos sentido en nuestro mundo actual. Desde que las empresas decidieron trocear sus procesos productivos y trasladarlos a otros países, seguramente Hecho en el Mundo represente mejor la naturaleza de la mayoría de los bienes manufacturados que consumimos. Repasamos el pasado, el presente y el futuro de las cadenas de valor globales, en un momento en el que las restricciones a la movilidad provocadas por la pandemia y las disrupciones en los suministros las han vuelto a poner de actualidad.
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Las exportaciones agroalimentarias han exhibido un gran dinamismo durante la pandemia en un contexto en el que el comercio internacional ha sufrido con especial dureza el impacto de la crisis. La carne de porcino, las frutas y algunas verduras frescas han sido los productos con mayor demanda, y el País Vasco y sobre todo Aragón, las regiones con los mayores crecimientos de las exportaciones entre enero y julio de 2020. A pesar de este comportamiento favorable hasta la fecha, el sector sigue atentamente la evolución de las tensiones comerciales globales, especialmente entre EE. UU. y la UE, y las negociaciones sobre el brexit.
El sector turístico español ha empezado 2023 con robustez. Las llegadas de turistas internacionales han alcanzado los niveles de 2019 y el gasto turístico internacional ha batido récords. El turismo doméstico ha continuado creciendo desde 2022, pero con menor impulso por la combinación de pérdida de poder adquisitivo y de mayores salidas al extranjero. Aunque el turismo es actualmente uno de los motores de la economía española, es probable que aparezcan varios vientos de cara en los próximos trimestres. El complicado panorama macroeconómico en los países de origen de turistas internacionales, la reactivación de los destinos más lejanos para el turista europeo y español, y la competencia de destinos más económicos apuntan a una desaceleración del sector turístico a medida que nos aproximemos a 2024.
Una de las variables que más impacto tiene en las decisiones de consumo son los precios, que cayeron en España un 0,3% en el conjunto de 2020 según datos oficiales.25 No obstante, los cambios en los patrones de consumo fueron muy pronunciados el pasado año, y ello hizo muy difícil medir con precisión la cifra a la que realmente se enfrentaron los consumidores. Estimaciones propias basadas en datos internos de alta frecuencia sugieren que esta fue algo superior, del 0,1%.26 Además, la inflación no afectó a todos por igual e hizo distinciones según la edad y los ingresos.
- 25Analizamos la inflación mediante el índice de precios de consumo armonizado (IPCA) elaborado por el INE.
- 26Otros trabajos que también utilizan datos de alta frecuencia encuentran una diferencia respecto al dato oficial de inflación entre abril y diciembre de 2020 de 0,06 p. p., 0,30 p. p. y 0,58 p. p. para los casos de Reino Unido, Canadá y EE. UU., respectivamente, y entre abril y septiembre de 2020 de 0,60 p. p. para Francia (en nuestro estudio para España, la diferencia estimada para ambos periodos es de 0,58 p. p. y 0,67 p. p., respectivamente). Véase «Consumption shifts and inflation measurement during COVID-19». OECD, Statistical Insights (2021).
El fuerte crecimiento del sector turístico en los últimos años, junto con los nuevos hábitos de consumo tras la pandemia, ha propiciado una extraordinaria recuperación del sector de la restauración español tanto en la creación de empleo como en la facturación. Además ha logrado obtener un notable reconocimiento y prestigio a nivel internacional, al tiempo que desempeña un papel fundamental en nuestro país como promotor de cohesión social y territorial.
El sector agroalimentario español se caracteriza por su elevada propensión exportadora: la gama de productos que exporta cada vez es más amplia y abarca más destinos. Sin embargo, hay otra dimensión que conviene tener en cuenta: la complejidad exportadora, un concepto que mide la intensidad de conocimiento necesario para producir los bienes exportados. Porque no solo importa exportar mucho, sino también lo que se exporta.
En 2023, el sector turístico español mantuvo su trayectoria de recuperación y crecimiento, superando las expectativas iniciales y batiendo récords, no solamente en términos de gasto nominal sino también en términos reales. Para 2024, prevemos que la senda positiva del sector turístico español continúe y que el PIB turístico avance un 2,5%, creciendo el sector por encima de la economía en general y reafirmándose como uno de los motores de la economía española.
El sector turístico ha cerrado la temporada de verano de este año en muy buena forma. Las llegadas de turistas internacionales se han acercado mucho a los registros de 2019, un año que fue extremadamente positivo para el sector. Además, el turismo doméstico ha seguido ofreciendo muy buenas cifras. No obstante, el escenario macroeconómico se presenta como un riesgo para la evolución de la actividad turística en los próximos trimestres, debido a la elevada inflación y la ralentización económica en Europa. A pesar de ello, consideramos que la demanda turística aún goza de importantes palancas de crecimiento para el año que viene, con lo que estimamos que completará su recuperación en 2023.
La sequía extrema y el aumento de costes han formado una tormenta perfecta que no ha logrado mermar el elevado dinamismo de las exportaciones agroalimentarias españolas de los últimos años. El retroceso del volumen de exportaciones que ha sufrido el sector, que se ha visto compensado por el aumento de precios, es fruto de una coyuntura adversa: los distintos indicadores de competitividad se muestran resilientes y las cuotas en los mercados mundiales mantienen un comportamiento muy favorable. Aun así, el sector debe seguir invirtiendo en pos de una producción aún más digitalizada, sostenible y competitiva, una cuestión de vital importancia ante el enorme reto que supone el cambio climático para nuestro país.
Si bien la industria manufacturera no ha sido uno de los sectores más golpeados por la crisis, lo cierto es que el shock de la COVID-19 tuvo lugar en un contexto de prolongada debilidad del sector, no solo en España, sino en toda Europa. Tras el duro ajuste inicial, que fue breve y heterogéneo entre las distintas ramas de actividad, el sector retomó el vuelo con rapidez, aproximándose a los niveles prepandemia de actividad y empleo. Las perspectivas para 2021 y 2022 son favorables, apoyadas, sobre todo, en el tirón de la demanda externa y las inversiones del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Las recientes disrupciones en las cadenas de suministro global, ocasionadas por cuellos de botella en el transporte mundial y desabastecimiento de algunos componentes, tendrán un impacto temporal y reducido.
A pesar de la COVID-19, los precios de la vivienda en la mayor parte de las economías avanzadas experimentaron un repunte en 2020, en gran parte ligado a las políticas fiscales y monetarias expansivas introducidas para reactivar la actividad económica.
El aumento de los costes de producción a raíz de la guerra en Ucrania está afectando a todos los eslabones de la cadena alimentaria: producción, transformación, distribución y transporte. El impacto está siendo especialmente negativo en el sector primario, que también se ha visto perjudicado por unas condiciones meteorológicas poco favorables, en forma de sequía. El alza de los costes se está trasladando a los precios de los alimentos que paga el consumidor final, lo que está provocando un aumento del gasto en alimentación, en particular entre las familias de rentas más bajas. La nota más positiva la aporta el sector exterior: las exportaciones agroalimentarias siguen creciendo con fuerza en 2022 y los indicadores de competitividad no parecen haberse deteriorado a pesar del alza en los precios.
Análisis del impacto económico de la crisis de Ucrania
En un mes en el que desgraciadamente el protagonismo lo vuelve a tener el riesgo geopolítico, repasamos en el Dossier de Perspectivas 2024 las principales claves y previsiones para el próximo año.
En el episodio de febrero de Economía Exprés, nos adentramos en los datos internos de alta frecuencia para comprender mejor el pulso de la economía cotidiana. Con la ayuda del Indicador Salarial de CaixaBank Research, exploramos cómo evolucionan los salarios en España según la edad, el sector, el tamaño de la empresa y la movilidad laboral. También entendemos, más allá de las encuestas, la solidaridad en España: quién dona más, cuáles son las causas más apoyadas y cómo reaccionamos ante catástrofes como la DANA en Valencia. Y cómo se tratan los datos para preservar la privacidad y la confidencialidad. Tampoco falta nuestro repaso a la actualidad económica española, que confirma el sólido crecimiento del PIB en 2025, la fortaleza del mercado laboral y la reciente moderación de la inflación. Un episodio que conjuga el tono divulgativo de Patricia Esteban con el rigor económico de Josep Mestres Domènech, para conectar los datos con la realidad del día a día.
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