El canvi climàtic representa un desafiament crucial per al sector immobiliari i per al conjunt de l’economia espanyola. En aquest article analitzem els riscos associats a esdeveniments climàtics extrems i els riscos de transició als quals el sector s’hi haurà d’enfrontar, així com el paper de les polítiques públiques.
Resultats de la cerca
En 2025, el yen se depreció de forma sostenida frente al euro, pese a las políticas restrictivas del Banco de Japón y las políticas ligeramente expansivas del BCE. Esto se debe a varios motivos: el diferencial de tipos todavía negativo, la incertidumbre política y fiscal de Japón o la debilidad estructural del país nipón, que depende en exceso de importaciones de energía y otras materias primas. Esta dinámica se ha moderado a inicios de este año, en parte afectada por las especulaciones de una intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón sobre el yen y el giro en el panorama político.
Durante los tres primeros trimestres de 2025, la libra se depreció respecto al euro, pese a tener un diferencial de tipos favorable, por la resiliencia de la eurozona y las presiones fiscales y la incertidumbre política en el Reino Unido. Desde entonces, la dinámica se ha revertido ligeramente, con una apreciación moderada que se ha visto acentuada a partir del conflicto en Oriente Próximo, cuando la libra se ha comportado mejor que el resto de principales divisas, más allá del dólar.
El dólar se mantuvo estable frente al euro durante el verano, pese al conflicto en Irán, el repunte del petróleo y una Fed más restrictiva, en parte gracias a las sorpresas positivas al otro lado del atlántico, por ejemplo en el crecimiento del PIB, pese al shock energético. Por otro lado, la economía estadounidense sigue mostrándose dinámica, pero será difícil que el consumo se reacelere en próximos trimestres. De cara a los próximos trimestres seguimos esperando una depreciación gradual del dólar, apoyada en la mejora relativa del ciclo europeo (con un impulso fiscal aún pendiente de desplegarse) y una trayectoria de tipos que esperamos más favorable para el euro que la actualmente descontada por los mercados. A ello se suman unas las conocidas vulnerabilidad estructurales de EE. UU., con sus elevados déficits fiscal y exterior, aunque el dólar mantiene prácticamente intacto su estatus preeminente en el sistema internacional.
Recortes en las bolsas europeas arrastradas por sectores como el tecnológico y el automovilístico, y a pesar del tirón del financiero.
Las bolsas terminaron la semana con nuevos recortes. La debilidad en el precio del petróleo y los últimos datos de inflación continuaron pesando sobre las perspectivas de los tipos de interés, frenando las cotizaciones del sector financiero europeo.
La OPEP decidió prorrogar, hasta marzo de 2018, los recortes de producción de petróleo que se acordaron inicialmente en noviembre de 2016.
Las bolsas europeas cerraron la sesión con leves recortes en una jornada de más a menos.
Nuevos recortes en las bolsas europeas a pesar de la referencia positiva de la bolsa de Tokio y de la apertura al alza de Wall Street.
Las bolsas internacionales han continuado a la baja arrastradas por el sector financiero y los nuevos recortes en el precio del petróleo.
En abril, la OPEP y sus aliados (OPEP+) decidieron recortar la producción de crudo en 9,7 mbd durante mayo y junio, en 7,7 mbd entre julio y diciembre de 2020 y en 5,8 mbd desde enero de 2021 hasta abril de 2022.
La OPEP y sus socios han acordado extender el acuerdo de recortes a la producción de petróleo hasta marzo de 2020, con el objetivo de sostener el precio del crudo ante una moderación del crecimiento económico mundial.
Monthly analysis of Portugal’s economic and financial outlook and its long-term prospects. Available in English.
Monthly analysis of Spain’s economic and financial outlook and its long-term prospects.
Recortes de tipos de interés en Suecia, Suiza (los deja en el 0% y, por ahora, no los lleva a terreno negativo) y Noruega, que ha sorprendido al mercado (que esperaba que los mantuviera), iniciando así su ciclo relajación monetaria. El Banco de Inglaterra mantuvo el tipo de interés de referencia en el 4,25% y mantiene la necesidad de un “enfoque gradual y cauteloso” en la flexibilización monetaria.
Aumenta la divergencia en la política monetaria de los bancos centrales europeos. Así, tras el recorte del BCE, en la última semana el Banco de Inglaterra bajó los tipos de interés, así como el Riksbank sueco, que no obstante podría haber terminado con este ciclo de recortes, mientras que el Norgesbank iniciará con mucha probabilidad su ciclo de bajadas en marzo. El Banco de Inglaterra justificó su recorte de tipos, que siguen en territorio restrictivo, tanto en la mejoría de la desinflación como en la debilidad cíclica de la economía en los últimos dos meses. Pese a la unanimidad en el seno del Comité de Política Monetaria, hasta dos de sus nueve miembros hubieran preferido un recorte de 50 p. b.
El Banco de Inglaterra ha recortado los tipos de interés en 25 p.b. como esperaba el mercado, y revisado al alza sus perspectivas de inflación para los próximos años por los últimos presupuestos del Gobierno, que acarrearán un aumento del déficit. El BoE continuará con su enfoque progresivo en la relajación monetaria, lo que ha hecho que el mercado disminuya sus expectativas de recorte de tipos el año que viene. Por otro lado, el Banco de Suecia recortó los tipos de intervención en 50 p.b. buscando incentivar la actividad económica, mientras que el Banco de Noruega los mantuvo sin cambios.
Reunión de continuidad para el BCE, tanto a efectos de política monetaria (sin cambios en los instrumentos ni preanuncios de que vaya a haberlos en abril) como en términos de visión sobre el escenario macroeconómico (pese a rebajar las proyecciones de PIB e inflación general, no hubo un cambio de visión sobre las perspectivas de la eurozona). Antes de bajar tipos, el BCE necesita más confianza en que la vuelta de la inflación al 2% es sostenida, y esta mayor confianza requiere más datos. Así, Lagarde reconoció el inicio de discusiones para una futura relajación de la política monetaria, pero gestionó las expectativas al remarcar que en abril tendrán “unos pocos datos más” y en junio dispondrán de “muchos datos más”. Nuestra previsión es de un primer recorte de tipos (-25 p. b.) en junio, una visión compartida por los mercados financieros (lo cotizan con un 90% de probabilidad).
En la reunión de la semana que viene pensamos que la Reserva Federal mantendrá, por cuarta reunión consecutiva, los tipos de interés en el intervalo 5,25%-5,50% y que posiblemente ofrecerá algunas pistas sobre cómo espera acometer los recortes de los tipos de interés en 2024. Pensamos, también, que la Fed querrá moderar la expectativa de recortes de tipos que descuentan los mercados financieros (hasta –150 p. b. en el conjunto de 2024) y explicará que todavía no hay suficiente convicción en que la inflación se vaya a situar pronto y de forma sostenida en el 2%. En un contexto en el cual la actividad económica no da signos de moderación inminente, el mercado laboral se mantiene tensionado y a la inflación le cuesta bajar del 3%, la Fed tiene argumentos para, al menos, ser prudente sobre el momento de acometer las bajadas de tipos.
Reunión de transición del BCE, sin cambios en ningún instrumento de política monetaria y con ajustes en la comunicación oficial más bien marginales. El BCE reiteró la intención de sostener sus tipos de interés en los niveles actuales tanto tiempo como sea necesario, y Christine Lagarde precisó que todavía es pronto para discutir sobre recortes de tipos. De hecho, Lagarde rehuyó hablar de un calendario y recordó que siguen una estrategia de dependencia de los datos. En este sentido, antes de mover ficha el BCE necesita más datos y más confianza en la vuelta de la inflación al objetivo. Por su parte, los mercados reforzaron sus expectativas de recortes de tipos tras la reunión y, con un BCE no luchó explícitamente contra lo cotizado por los inversores, reaccionaron asignando una probabilidad cercana al 90% para una primera bajada de 25 p. b. en abril.