Encuesta Financiera de las Familias: ¿España no es país para jóvenes? (parte 2, dos años después)
La posición financiera de los hogares españoles ha mejorado en términos agregados: los ingresos han crecido con dinamismo, la riqueza continúa recuperándose, el endeudamiento se ha reducido y la carga financiera se sitúa en mínimos. Sin embargo, las desigualdades generacionales persisten.
Brecha generacional: un fenómeno que persiste en renta y riqueza
Hace dos años, publicamos en nuestro Informe Mensual el Focus «Encuesta Financiera de las Familias: España no es país para jóvenes», en el que analizábamos la evolución de las diferencias entre los hogares jóvenes españoles y los de otras generaciones –la denominada brecha generacional– en términos de renta y riqueza, así como las divergencias en las tasas de propiedad de la vivienda y en el nivel de endeudamiento. El análisis se basaba en los datos de la Encuesta Financiera de las Familias de 2022 (EFF 2022), elaborada por el Banco de España.
En dicho artículo se documentaba un empeoramiento de la posición relativa de los hogares jóvenes respecto al resto de generaciones, especialmente en lo que se refiere a la riqueza. Dos años después, con la novena oleada de la EFF 2024 ya disponible, a partir de 6.250 encuestas a hogares, que permiten caracterizar la distribución de las principales variables de renta y riqueza de los 19,5 millones de hogares españoles, es momento de revisitar aquellos resultados y analizar si dichas conclusiones siguen vigentes.
A nivel agregado, la EFF documenta que la renta mediana1 de los hogares españoles alcanzó un máximo histórico en términos reales en 20232,3 (36.100 euros, precios de 2024) y superó su nivel de 2001 tras crecer un notable 3,8% anual entre 2021 y 2023. La riqueza bruta mediana de los hogares también ha aumentado y ha alcanzado los 195.650 euros en 2024, tras crecer en términos reales un 1,7% al año desde 2022. Prácticamente está en niveles de 2014, aunque aún muy lejos del pico de la burbuja.
Esta evolución agregada tanto en renta como en riqueza enmascara importantes diferencias entre generaciones. En el periodo más reciente, entre 2021 y 2023, la renta bruta de los hogares jóvenes4 (con cabeza de familia menor de 35 años) ha crecido a un ritmo del 3,1% anual, algo por debajo del agregado; la de los hogares de 35-44 años, un 3,9%, a la par con el agregado; y la de los hogares de 45-54 años, apenas un 1,4%. En cambio, impulsada en buena parte por la indexación de las pensiones a la inflación, la renta de los hogares de 65-74 años ha aumentado a un notable 6,3% anual.
La comparación con los anteriores máximos históricos de renta –alcanzados en 2001– continúa revelando una marcada brecha generacional. Solo los hogares con un cabeza de familia mayor de 65 años han logrado superar dicho máximo, mientras que los hogares de 35-44 años prácticamente lo igualan (caída del 2,1%). En contraste, los hogares jóvenes y los de 45-54 años siguen situando su renta bruta claramente por debajo del nivel de 2001, con retrocesos del 16,8% y del 15,0%, respectivamente.
En el periodo más reciente, entre 2022 y 2024, la riqueza bruta de los menores de 35 años ha crecido a un notable ritmo del 8,3% anual, muy superior al 0,9% agregado, impulsada por la entrada de una parte de este colectivo en el mercado de la vivienda durante una fase alcista del ciclo inmobiliario. Por su parte, ha caído a una tasa anual del 7,9% entre los hogares de 35-44 años, mientras que ha aumentado un 5,4% anual entre los de 55-74 años.
Este crecimiento reciente ha permitido moderar parcialmente el deterioro acumulado desde 2014, aunque este sigue siendo muy significativo: mientras que en 2022 la riqueza bruta de los jóvenes se situaba un 57% por debajo del nivel de 2014,5 en 2024 esa brecha se había reducido al 50%. En comparación, la riqueza bruta se situaba en 2024 un 29% por debajo de 2014 para los hogares de 35-44 años, un 10% para los de 45-54 años y apenas un 3% para los de 55-64 años. Finalmente –y es aquí donde se aprecia la brecha generacional en toda su magnitud–, en la última década la riqueza bruta ha aumentado un 2,1% entre los hogares de 65 a 74 años y un notable 35,9% entre los mayores de 75 años. En consecuencia, la brecha generacional sigue siendo muy acusada, tanto en términos de renta como de riqueza.
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Renta bruta, antes de impuestos y cotizaciones.
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Todos los importes de este artículo son a precios constantes de 2024, es decir, corregidos por la inflación.
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Los datos de renta de la EFF 2024 corresponden a 2023 y para las distintas oleadas son siempre del año previo. Para las variables financieras, son datos del año de la encuesta.
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La visión a nivel de hogar no incluye la situación de jóvenes menores de 35 años que no han conformado un hogar (es decir, que no están emancipados).
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Si se toman como referencia años anteriores a la Gran Recesión, los datos aparecen distorsionados por la burbuja inmobiliaria. Por ello, la comparación se realiza respecto a una referencia de 10 años atrás.
La vivienda, factor clave de la brecha
La principal causa de esta disparidad patrimonial es la dificultad de los jóvenes para acceder a la vivienda en propiedad, dada la importancia del ladrillo en la riqueza de los hogares en España. Esta importancia se refleja en el hecho de que los activos reales constituían, en 2024, el 77% del valor de los activos totales de los hogares españoles frente al 23% de activos financieros (80 a 20 en el caso de los hogares jóvenes). La proporción de hogares menores de 35 años propietarios de su vivienda habitual cayó del 66% en 2002 a un 32% en 2022. La EFF 2024 muestra que, por primera vez desde 2011, esta tasa repuntó ligeramente, hasta situarse en torno al 36% en 2024 para esta franja de edad.6 Pese a ello, sigue siendo un nivel muy bajo, lejos del 85% de los mayores de 64 años. Curiosamente, los hogares de entre 35 y 44 años, pertenecientes a la generación milenial, vieron reducirse su tasa de propiedad entre 2022 y 2024, del 62% al 56%, muy lejos del 78% registrado en 2002. No tener vivienda en propiedad –principal activo de la riqueza familiar– implica que los jóvenes acumulen mucho menos patrimonio. Por otro lado, como los activos financieros solo suponen una pequeña fracción de la riqueza total de los jóvenes (el valor mediano de los activos financieros de los menores de 35 años es de 6.000 euros y de 10.600 euros para la franja de entre 35 y 44 años), la tenencia de vivienda sigue siendo el factor determinante de la brecha generacional de riqueza. El porcentaje de hogares jóvenes que poseen productos como fondos de inversión o acciones es algo mayor que hace 20 años,7 pero el importe dedicado sigue siendo relativamente pequeño.
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Un factor interesante para estudiar es el porcentaje de casos con ayudas de familiares. Según el Consejo Nacional de Notariado, en 2025 hubo 225.000 donaciones de padres a hijos, lo que supone una subida del 13% respecto al año previo.
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Además, es la categoría de edad con el porcentaje de tenencia más alto de otros activos financieros, que incluye cripto. Un 28% de hogares jóvenes poseen algún tipo de otros activos financieros frente al 4% de 2022.
Hogares jóvenes: aumenta el porcentaje de hipotecados jóvenes y disminuye la carga financiera
La EFF constata que el desapalancamiento de las familias continuó en 2024. El porcentaje de hogares endeudados bajó hasta un 54% en 2024 (desde el 57% en 2022). El saldo mediano de la deuda hipotecaria de la vivienda principal en España disminuyó de 69.000 euros en 2022 a 64.000 euros en 2024 (51.500 euros en 2002). En cambio, se observa una tendencia inversa para los jóvenes, dado que la deuda hipotecaria pasó de 75.000 euros en 2022 a 85.000 euros en 2024 (64.000 euros en 2022) de la mano del aumento del precio de la vivienda.
El porcentaje de hogares jóvenes con hipoteca arroja conclusiones similares a las que obteníamos mirando la proporción de propietarios. El 25% de hogares menores de 35 años tenía hipoteca en 2024 (20,6% en 2022), pero en 2002 representaba casi la mitad de los jóvenes. En cambio, el 28% de hogares jóvenes poseía préstamos al consumo, muy similar al dato de 2022, y un ligero aumento respecto a 2002 (23%).
Gracias a la reducción del endeudamiento y al aumento de la renta disponible, la carga financiera de los hogares endeudados (pagos de deuda entre renta bruta) ha bajado a niveles mínimos, pese al alza de los tipos de interés acometido por el BCE entre 2022 y 2024 para hacer frente al encarecimiento energético derivado de la guerra en Ucrania. La mediana de la carga financiera se ha situado en el 13,4% de la renta para los endeudados y la proporción de familias con cargas financieras elevadas (más del 40% de la renta) se redujo al 7,9% en 2024: ambos, mínimos de las últimas décadas. Esta fotografía positiva se observa también cuando nos centramos en los hogares jóvenes con algún tipo de deuda: la carga financiera de los hogares menores de 35 años se situaba en 2024 en el 12,2% (16,7% en 2002 y 13,2% en 2022) y solamente en torno a un 4% de los hogares jóvenes endeudados dedican más del 40% de su renta a pagar deudas.
En conclusión, la EFF 2024 confirma que la posición financiera de los hogares españoles ha mejorado en términos agregados: los ingresos han crecido con dinamismo, la riqueza continúa recuperándose, el endeudamiento se ha reducido y la carga financiera se sitúa en mínimos. Sin embargo, las desigualdades generacionales persisten. La brecha de riqueza entre los hogares jóvenes y los de mayor edad –fraguada en las últimas dos décadas en gran medida por la diferente capacidad de acceso a la vivienda– se mantiene prácticamente intacta en 2024. Mientras no se consolide un entorno que ofrezca más oportunidades a los jóvenes y un acceso más asequible a la vivienda, las nuevas generaciones seguirán lejos de converger en patrimonio con las precedentes, y España seguirá presentando marcadas brechas financieras intergeneracionales.










