Un «shock» energético incierto gravita sobre la economía global

Ante el mayor shock petrolero de las últimas décadas, la economía global se prepara para las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula alrededor del 20% del petróleo y del GNL producidos y consumidos a nivel global. Los datos de marzo apuntan a un deterioro más fuerte en los servicios, la economía estadounidense ya no va como un cohete, y la inflación nota el primer impacto del encarecimiento energético. En Asia, las economías empezaron el año con la misma luna: fortaleza japonesa, solidez china y precios al alza

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CaixaBank Research
April 10th, 2026

Un nuevo shock global, con coordenadas aún indefinidas

Ante el mayor shock petrolero de las últimas décadas, la economía global se prepara para las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula alrededor del 20% del petróleo y del GNL producidos y consumidos a nivel global. A lo largo de marzo, el conflicto se vio marcado por un elevado grado de volatilidad en los mercados financieros, con un particular foco en el mercado energético (véase la coyuntura de Mercados Financieros). A pesar de la incertidumbre con respecto a dos variables clave, la duración del conflicto y la extensión de los daños sobre infraestructuras clave, el precio del Brent se situó cerca de los 100 dólares por barril (cerca de 70 dólares en febrero), mientras que los precios de los contratos futuros hasta final de año superaban los 80 dólares. Del lado del gas, los precios se situaron por encima de los 50 euros por MWh en los contratos hasta el próximo invierno. Unos precios compatibles con escenarios de un conflicto de corta duración y de daños limitados sobre la capacidad productiva en la región del Golfo, pero con una larga cola de riesgos.

Los datos de marzo apuntan a un deterioro más fuerte en los servicios

Los PMI de la eurozona muestran una evolución mixta en marzo. El índice de servicios cayó hasta los 50,2 puntos (vs. 51,9 anterior) y el de manufacturas subió hasta los 51,6 puntos (vs. 50,8 anterior). Los subcomponentes de precios señalan un encarecimiento de los inputs que todavía no se está trasladando a los precios finales. Por países, Francia se situó en zona de contracción (48,8 puntos vs. 49,9 anterior), mientras que Alemania aguantó en zona expansiva, aunque muestra también una caída importante (51,9 puntos vs. 53,2 anterior). Los principales índices alemanes de confianza empresarial confirman el deterioro del sentimiento en marzo. El Ifo cayó 2,0 puntos (hasta 86,4, por debajo de la referencia de los 100 puntos), por la fuerte caída del componente de expectativas, mientras que el índice ZEW muestra que el porcentaje de encuestados que anticipa un deterioro de la actividad subió con fuerza este mes. En EE. UU., el PMI de servicios también registró una caída (49,8 puntos vs. 51,7 anterior) y el PMI manufacturero repuntó (52,3 puntos vs. 51,6 anterior) gracias al mayor dinamismo de la producción y de los nuevos pedidos. El PMI estadounidense señala también un fuerte aumento de los costes de producción y una rápida traslación a precios finales, cuyo subcomponente registró el aumento más fuerte desde 2022.

La economía de EE. UU. ya no va como un cohete

La segunda estimación del dato del PIB del 4T 2025 situó su crecimiento intertrimestral en el 0,2%, frente al 0,4% en la primera estimación, lo que deja su crecimiento promedio en 2025 en el 2,1% (vs. el 2,2% anterior). En particular, el crecimiento intertrimestral del consumo público se revisó a la baja, hasta un –1,5% (–0,2 p. p.), lo que refleja que el cierre del Gobierno federal pesó más de lo esperado. El consumo privado y la inversión también sufrieron ligeras revisiones a la baja, pero mantuvieron ritmos de crecimiento dinámicos. Por otro lado, el fuerte aumento del empleo en marzo (+178.000 empleos) se explica sobre todo por efectos transitorios, como la reversión de efectos de huelgas y una meteorología más benigna, más que por un repunte estructural del mercado laboral. Destacaron los avances en sectores como sanidad, construcción, ocio y manufacturas, mientras que continuaron las caídas en tecnología, información y servicios financieros. Asimismo, la creación de empleo promedio en EE. UU. se situó en los 68.300 empleos en el 1T, con una tendencia reciente que muestra un mercado laboral en práctico estancamiento.

La inflación nota el primer impacto del encarecimiento energético

Ante el encarecimiento de los precios energéticos, la inflación general de la eurozona subió 6 décimas en marzo, hasta el 2,5%, mientras que la núcleo (que excluye alimentos y energía) bajó al 2,3% (vs. 2,4% anterior). El componente de la energía ha pasado de caer un 3% interanual en febrero a subir un 5% inter-anual en marzo. En cambio, las presiones sobre los precios se moderaron en el resto de la cesta, destacando particularmente los servicios, cuya inflación volvió a situarse en el 3,2% interanual tras el rebote de febrero. Estos datos reflejan dinámicas favorables previas al conflicto en Oriente Próximo, aunque en el futuro podrían verse afectadas por el encarecimiento de la energía y el interrogante, clave para el BCE, de si este aumento se traslada al resto de la cesta. En EE. UU., la inflación se mantuvo estable en febrero: 2,4% la interanual general y 2,5% la núcleo, igual que en enero. Por otro lado, el deflactor del consumo privado muestra una inflación subyacente todavía superior al 3%, mientras que la inflación de los precios de producción repuntó 0,5 p. p. en febrero, hasta el 3,4%. Estas presiones inflacionarias son más intensas que en la eurozona y podrían implicar una trayectoria más cauta de lo anticipado por parte de la Fed.

Las economías asiáticas empiezan el año bajo la misma luna: fortaleza japonesa, solidez china y precios al alza

En Japón, la encuesta Tankan mostró dinámicas positivas en el 1T. El índice de condiciones para grandes empresas manufactureras subió de 16 a 17, cerca de su máximo de 18 puntos alcanzado en 2021. En el sector no manufacturero, el índice se mantuvo en 36, su nivel más alto desde los años noventa. Por otro lado, los índices de precios entre las grandes manufactureras aumentaron, aunque todavía lejos de los niveles registrados en los últimos años. En China, la economía se aceleró en el 1T, sobre todo gracias al empuje de las exportaciones. La producción industrial creció un 6,3% interanual en enero y febrero (vs. 5,2% en diciembre), mientras que las ventas minoristas se recuperaron (2,8% inter-anual vs. 0,9% en diciembre) y la inversión fija en zonas urbanas se volvió a situar en terreno positivo, aunque todavía en niveles muy contenidos. En este contexto, el PMI manufacturero oficial subió de 49,0 a 50,4 puntos en marzo, mientras que el PMI de RatingDog, cuya muestra incluye empresas relativamente más expuestas al exterior, bajó de 52,1 a 50,8 puntos. Eso sí, las presiones de precios repuntaron con fuerza. El subcomponente de precios de insumos se disparó de 54,3 a 60,5 puntos, mientras que el de precios de venta se situó en los 53,8 puntos, un máximo de cuatro años. Del lado de los servicios, el PMI oficial subió de 49,7 a 50,1 puntos, señal que confirma que los hogares chinos podrían verse menos afectados por el aumento de los precios energéticos a nivel global, en un entorno de baja inflación y precios regulados.

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