La inflación de la eurozona se aceleró levemente en julio por el repunte de la energía y la resistencia del componente núcleo
La inflación de la eurozona se aceleró una décima en julio hasta el 2,9%, en línea con lo esperado, tanto por el aumento de la componente energética, como por la resistencia de la componente núcleo (2,5%). El dato de la general resultó en línea con el consenso, y no supone una aceleración de la inercia que traía la inflación en los últimos meses. Con todo, la resistencia de la inflación núcleo fue generalizada por componentes, y el aumento en el precio de los servicios apunta a que las presiones inflacionistas se están desacelerando más gradualmente que en junio. Aunque este dato no aclara por sí solo la decisión que tomará el BCE a la vuelta del verano respecto a los tipos de interés, en particular en vista de la volátil situación en el estrecho de Ormuz, sí deja a este en una posición menos cómoda. Los mercados continuaron descontando una subida de tipos en septiembre en torno al 85% de probabilidad.








