La buena dinámica del mercado laboral español

La lluvia de malos augurios que barrunta el difícil contexto que nos ha tocado vivir esconde una realidad mucho más esperanzadora: la buena dinámica del mercado laboral español. Su evolución reciente no cesa de sorprendernos, y de manera positiva. Merece la pena destacarlo.

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8 de junio de 2022
Photo by Umit Yilidirim on Unsplash

Lo primero que llama la atención es la velocidad a la que se ha recuperado el empleo. Cuando estalló la pandemia, la ocupación se desplomó (recordemos que entre abril y mayo de 2020 cerca de 3 millones de personas dejaron de trabajar de la noche a la mañana), pero, desde entonces, se ha recuperado de forma prácticamente ininterrumpida. En mayo de este año ya había cerca de un millón más de personas trabajando que antes de la llegada de la COVID. El empleo ha mantenido una tendencia muy positiva y, hoy, el número de personas afiliadas a la Seguridad Social que está trabajando ya es el más elevado de la historia. Este apunte, por sí solo, ya debería propiciar un tono mínimamente positivo en cualquier análisis de la realidad económica actual.

Naturalmente, no todas las noticias son igual de positivas. El aumento de los precios, especialmente acusado en la electricidad y los carburantes, pero que se está generalizando al conjunto de los bienes y servicios que consumimos, está erosionando la capacidad de compra de los hogares. Los ingresos salariales por empleado aumentaron un 2,4% interanual en el mes de abril, según el indicador en tiempo real de CaixaBank Research, mientras que la tasa de inflación general escaló hasta el 8,7% en mayo. Sin embargo, cabe resaltar que los ingresos salariales totales, que tienen en cuenta la evolución por empleado y el crecimiento del número de empleados, están creciendo de forma más dinámica gracias al elevado ritmo de creación de empleo. En el 1T, este agregado aumentó un 7,2% interanual. Entre este año y el que viene se podrían crear más de 800.000 puestos de trabajo, y la tasa de paro podría acercarse al 12%, un nivel elevado, pero que no se alcanzaba desde 2008. La inflación, en cambio, se espera que se modere de forma notable el próximo año hasta cotas no tan alejadas del 2%.

Mantener un elevado dinamismo del empleo es especialmente relevante porque aumenta los ingresos salariales de las personas que se encuentran en una situación más vulnerable. El mejor reflejo de esta dinámica es el rápido descenso de la desigualdad al que estamos asistiendo. Según el Monitor de Desigualdad en tiempo real de CaixaBank Research (www.inequality-tracker.caixabankresearch.com), la desigualdad medida con los ingresos salariales ya se ha reducido hasta los niveles previos a la crisis. Incluso los colectivos que más han sufrido durante la pandemia, como los jóvenes, las personas nacidas fuera de España o las mujeres, presentan niveles de desigualdad muy similares y en algunos casos inferiores a los que presentaban antes de la pandemia.

La recuperación del mercado laboral también está teniendo un elevado impacto social, porque es generalizada a nivel geográfico y entre sectores, y porque el empleo que se está creando es de mayor calidad. Vayamos por partes. Esta no ha sido una crisis en la que amplios colectivos de la población se hayan quedado atrás. Hoy en día, todas las comunidades autónomas ya registran niveles de empleo superiores a los que tenían antes del estallido de la pandemia. También todos los sectores han superado ya las referencias previas a la pandemia. Además, en algunos casos se sitúan en niveles claramente superiores a los que presentaban hace dos años y, por tanto, han ganado protagonismo. Entre ellos destacan sectores como las actividades profesionales, científicas y técnicas, o los sectores de la información y las comunicaciones. Pero más allá de los casos puntuales, podemos afirmar que durante los últimos dos años han ganado peso aquellos en los que el salario promedio es más elevado. Finalmente, cabe resaltar el elevado dinamismo de la contratación indefinida, de tal forma que la tasa de temporalidad se ha reducido en 5 p. p. este año y ya se sitúa en el 22%, aunque es cierto que buena parte de esta reducción se debe a la sustitución de contratos temporales por fijos discontinuos.

En el contexto actual, puede sorprender la buena dinámica del mercado laboral español. Y, ciertamente, no todo son buenas noticias. La tasa de paro sigue siendo inaceptablemente elevada. La tasa de temporalidad, a pesar de la dinámica reciente, aún sigue por encima de los estándares europeos, y hay varios colectivos que siguen copando los empleos más precarios. La lista de cosas a mejorar es mucho más larga, pero, cuando aparece un rayo de luz en medio de la lluvia de malos augurios, hay que destacarlo.