La inflación subyacente sube con fuerza

La inflación general se moderó hasta el 8,3% en abril (9,8% en marzo), 1 décima por debajo de lo que había adelantado el INE el pasado día 28 de abril, debido a una menor contribución del componente energético. Aun así, la inflación general actual se encuentra en su segundo valor más alto de las últimas tres décadas, solamente superado por el registro de marzo. Por su parte, la inflación subyacente (la general sin energía ni alimentos no elaborados) ha subido con fuerza hasta el 4,4% (3,4% en marzo). También ha aumentado la proporción de los bienes que presentan una tasa de inflación elevada: un 45% (36% en marzo) de la cesta ya se encuentra por encima del 5% (véase la sección El semáforo de la inflación). A pesar de que es probable que la inflación subyacente siga aumentando a corto plazo, pensamos que la inflación general pudo haber tocado techo en marzo.

La inflación estadounidense desciende levemente en abril, aunque aún en cotas muy elevadas

La inflación estadounidense descendió en abril, tras alcanzar máximos de 40 años el mes anterior (8,3% frente al 8,5% de marzo la general; 6,2% frente a 6,5% la subyacente). A pesar de la moderación, el IPC se mantuvo creciendo a ritmos muy elevados. El descenso de la inflación se debió, en parte, a unos más favorables efectos de base. De cara a futuro, el conflicto abierto en Ucrania, los cierres en China ante los rebrotes de COVID y un mercado laboral que sigue marcando avances salariales significativos favorecerán el mantenimiento de unas tasas de inflación elevadas durante buena parte de 2022. Con todo, es probable que en los próximos meses veamos cierta moderación en el ritmo de subidas de precios.