Arabia Saudí

En 2020, el PIB de Arabia Saudí descendió un 4,1%, adentrando su economía en la peor recesión en casi cuatro décadas.

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29 de julio de 2021
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Perspectivas

 

Previsiones

 

Prom.
10-14

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

Crecimiento del PIB (%)

5,4

4,1

1,7

-0,7

2,4

0,3

-4,1

2,2

4,4

Inflación IPC (%)*

3,2

1,2

2,0

-0,8

2,5

-2,1

3,4

3,0

1,7

Saldo fiscal (% del PIB)

6,0

-15,8

-17,2

-9,2

-5,9

-4,5

-11,1

-1,5

-0,2

Deuda pública (% del PIB)

4,1

5,8

13,1

17,2

19,0

22,8

32,4

31,0

31,7

Tipo de interés de referencia (%)*

2,0

2,0

2,0

2,0

2,5

2,7

1,2

0,5

0,6

Tipo de cambio (RMB/USD)*

3,8

3,8

3,8

3,8

3,8

3,8

3,8

3,8

3,8

Saldo corriente (% del PIB)

17,3

-8,7

-3,7

1,5

9,2

4,8

-1,6

6,6

6,5

Deuda externa (% del PIB)

13,2

12,5

17,3

19,1

18,1

21,6

32,5

30,0

29,6

Nota: * Promedio anual.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de organismos nacionales de estadística y FMI.

  • En 2020, el PIB de Arabia Saudí descendió un 4,1%, adentrando su economía en la peor recesión en casi cuatro décadas. No obstante, y a pesar de esta caída, la contracción fue menos severa que las observadas en otras economías desarrolladas y emergentes, gracias a la menor contribución del sector servicios en su PIB. Las perspectivas de recuperación se presentan moderadamente favorables, dentro de un escenario de recuperación mundial de los precios de los hidrocarburos y de la demanda doméstica. Un ámbito esencial es el programa de vacunación, donde el Gobierno estima que a finales de 2021 cerca del 70% de la población residente habrá sido vacunada, aunque los retrasos en la llegada de parte de las dosis pertenecientes al mecanismo COVAX y los rebrotes de las nuevas variantes de la pandemia podrían ralentizar el objetivo.
  • Shock real de la COVID-19. La caída del PIB en 2020 del 4,1%, la más profunda desde 1987, fue resultado del shock conjunto de la pandemia y del hundimiento de los precios del crudo, aunque la moderada presencia del sector servicios en la economía y la adopción de políticas económicas expansivas amortiguaron la recesión. De cara a los próximos ejercicios se espera que el PIB vuelva al terreno positivo, con especial dinamismo a partir del 3T 2021. El sector energético ganará vigor gracias a la recuperación de la demanda mundial de crudo y la consecuente reducción de las restricciones a la oferta de la OPEP. Los sectores no energéticos de la economía se beneficiarán de la mejora gradual de la actividad global a través del ascenso de las exportaciones de bienes, en especial hacia China, su principal socio comercial, y servicios, como el turismo religioso. Además, con la estabilización de la crisis sanitaria las autoridades han mostrado un mayor énfasis en el desarrollo de proyectos de infraestructuras y construcción, dentro del plan Vision 2030.
  • Respuesta de la política económica
    • Política fiscal. La combinación de la crisis sanitaria, que requirió la extensión de los paquetes de ayuda fiscal, y el desplome de la actividad petrolífera desembocaron en un notable incremento del déficit fiscal, hasta el 11,1% del PIB el año pasado. Para 2021, las autoridades han expresado su compromiso de retomar el proceso de consolidación fiscal, iniciado antes de la pandemia, y reducir el gasto y la inversión públicos. No obstante, el PIF (Fondo de Inversión Pública, por sus siglas en inglés) compensará parte de los recortes en inversión pública previstos durante los dos próximos años con actuaciones que podrían ascender a un equivalente al 5% del PIB. Por el lado de los ingresos, se espera un incremento significativo de los mismos vinculados a la recuperación de los precios de los hidrocarburos (que con bastante probabilidad se mantendrá durante todo el ejercicio) y del aumento del tipo impositivo del IVA (del 5% al 15%), en un marco de fortaleza gradual de la demanda doméstica. En suma, el saldo fiscal negativo debería aminorarse considerablemente este año y podría situarse cerca del equilibrio ya en 2022. Adicionalmente, el Gobierno ha planificado un programa de emisiones de sukuk (bonos islámicos) y otros bonos por valor de 124.000 millones de riales para este año (cerca del 5% del PIB), que se colocarán en los mercados de capitales extranjeros.
    • Política monetaria. La Autoridad Monetaria de Arabia Saudí (SAMA) mantendrá un entorno monetario acomodaticio determinado por la política monetaria de la Fed, en el contexto actual del peg del rial con el dólar americano (que prevemos que se mantendrá durante todo el escenario de previsión). Además de haber reducido los tipos de referencia (125 p. b. hasta el 1,00%), la SAMA ha introducido medidas para asegurar la liquidez en el sector privado (por un importe equivalente al 2% del PIB), así como la extensión de las moratorias de pagos y de los programas de garantías (este último hasta marzo de 2022).
  • Evolución del tipo de cambio. Esperamos que el peg del rial con el dólar se mantenga estable durante los próximos ejercicios. En ese sentido es clave el elevado nivel de reservas internacionales que atesora la SAMA (equivalentes a 28 meses de importaciones, a pesar de haber experimentado una caída del 9% en 2020 debido al descenso de los precios del crudo), que sirve como garantía para la estabilidad del tipo de cambio. Esperamos que en 2021 el nivel de reservas se restablezca, en la medida que el levantamiento de las restricciones de producción de crudo debería beneficiar a la balanza por cuenta corriente.
Principales riesgos

El balance de riesgos está sesgado a la baja, pero existen algunas fortalezas que pueden sorprender favorablemente:

  • Riesgo macroeconómico. El ritmo de recuperación económica podría verse perjudicado por la ralentización de las vacunaciones y por el descenso de los precios del crudo, cuya evolución depende, a su vez, de la recuperación de la actividad mundial y de la demanda de petróleo. Otro aspecto relevante es la dependencia de Arabia Saudí de mano de obra extranjera (cualificada y no cualificada, y que representa aproximadamente el 70% de la fuerza laboral), cuyo número disminuyó notablemente en la pandemia, y que podría suponer futuras trabas a la productividad, a la inversión extranjera y al consumo doméstico.
  • Riesgo favorable de la banca. El sector bancario se ha mostrado resistente durante la pandemia gracias a una posición inicial de capital y liquidez sólida y al respaldo de la SAMA. El crédito al sector privado creció con fuerza en 2020 (principalmente en el tramo inmobiliario) y hasta la fecha sigue mostrando un buen comportamiento en un entorno de baja morosidad, aspectos que deberían favorecer el fortalecimiento de la demanda doméstica a niveles previos a la pandemia.
  • Riesgo favorable de la OPEP. El liderazgo de Arabia Saudí al frente de la OPEP se ha visto reforzado durante la pandemia en las negociaciones entre la organización y sus aliados, pasando de ser uno de los principales países productores a ser el estratega de la producción del conjunto de países y de la recuperación de los precios del crudo. A pesar de que no se pueden descartar momentos de desacuerdos dentro del cártel, su capacidad para incidir en los precios seguirá siendo elevada.

 

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Perspectiva

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17/02/16

Estable

17/02/16

 

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14/05/16

Negativa

01/05/20

 

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30/09/19

Negativa

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