Hungría

La persistencia de la pandemia aumenta el riesgo de una recuperación económica más gradual de lo previsto en Hungría.

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7 de abril de 2021
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Hungría
Perspectivas

 

Previsiones

 

Prom.
10-14

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

Crecimiento del PIB (%)

1,6

3,8

2,1

4,5

5,4

4,6

-5,1

3,9

4,0

Inflación IPC (%)*

3,2

-0,1

0,4

2,4

2,8

3,4

3,3

3,4

3,0

Saldo fiscal (% del PIB)

-3,5

-2,0

-1,8

-2,4

-2,1

-2,1

-8,4

-5,4

-4,3

Deuda pública (% del PIB)

78,6

75,8

74,9

72,2

69,1

65,4

78,0

77,9

77,2

Tipo de interés de referencia (%)*

5,0

1,6

1,0

0,9

0,9

0,9

0,7

0,6

0,8

Tipo de cambio (HUF/USD)*

218,6

280,4

282,8

272,8

271,5

291,4

309,0

303,0

295,0

Saldo corriente (% del PIB)

1,4

2,4

4,5

2,3

0,0

-0,8

-1,6

-0,9

-0,6

Deuda externa (% del PIB)

124,6

102,2

91,2

82,4

77,8

72,7

78,9

87,6

89,3

Nota: * Promedio anual.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de organismos nacionales de estadística y FMI.

  • La persistencia de la pandemia aumenta el riesgo de una recuperación económica más gradual de lo previsto en Hungría. El número de casos de COVID-19 en el país aumenta el riesgo de que la actividad económica no se reanude con normalidad hasta finales del 2T, cuando está previsto que se levante el estado de alarma. Sin haber sido una de las economías más castigadas en 2020 (la caída del PIB fue del 5,1%, en comparación con el –6,2% del conjunto de la UE), el arranque de 2021 puede dejar a Hungría algo atrás en el proceso de recuperación. Asimismo, la depreciación de su divisa, el forinto, junto con el aumento de las presiones inflacionistas sugieren que el banco central húngaro (MNB) podría subir los tipos oficiales más temprano que tarde. En el plano político, es probable que el actual Gobierno liderado por Viktor Orban mantenga la tensión con la UE en aspectos clave como el funcionamiento de los controles democráticos internos. En una perspectiva de medio a largo plazo, es necesario que el país realice ciertas reformas estructurales que permitan aumentar la productividad de su economía y que su renta nacional per cápita converja con la de la UE.
  • Shock real de la COVID-19. Pese a que la incidencia de la COVID-19 en Hungría no fue especialmente agresiva en la primera ola de la primavera de 2020, su PIB fue de los que más se desplomó en la UE durante el 2T de dicho año. Esto se debió, mayoritariamente, a su exposición a las cadenas de valor global y al turismo. En el tramo final del año pasado, el impacto de la pandemia sí que fue más severo y forzó de nuevo a las autoridades a endurecer las medidas de confinamiento a niveles similares a los de la primera oleada. Esta vez, sin embargo, el PIB se deterioró en menor cuantía gracias a la resistencia del sector industrial que, como en el resto de la UE, consiguió capear mejor que los servicios las medidas de restricción a la movilidad. En 2021, la situación pandémica no es mucho mejor y, de hecho, Hungría es de los países con mayor incidencia en el momento de cerrar esta Ficha País, por lo que la recuperación económica es probable que no arranque hasta la segunda mitad del año (el estado de alarma está declarado hasta el 15 de junio de 2021). Por otro lado, es importante destacar el buen ritmo de vacunación en Hungría, pues es de los países de la UE con mayor porcentaje de población vacunada. Eso se debe a que, además de las vacunas adquiridas en común con la UE, Hungría adquirió por separado las vacunas Sinopharm y Sputnik V, de fabricación china y rusa, respectivamente.
  • Respuesta de política económica
    • Política fiscal nacional. El Gobierno húngaro desplegó distintas medidas fiscales con el fin de minimizar el impacto económico de la pandemia. Entre ellas, destacan las políticas para mantener a los trabajadores en su puesto de trabajo y el aumento del gasto sanitario. Sin embargo, como porcentaje del PIB, el aumento del gasto público y las garantías públicas para el crédito se situaron algo por debajo del promedio de la UE.
    • Política europea. A lo largo de la crisis, la UE aprobó una serie de paquetes de ayudas a los Estados miembros. Entre estas medidas destacan los préstamos del fondo SURE para financiar programas de ajuste de trabajo (Hungría ha recibido algo más de 500 millones de euros) y el Plan de Recuperación Europeo (o NGEU), del que Hungría podría llegar a obtener unos 7.000 millones de euros (casi el 5% del PIB de 2019) a fondo perdido entre 2021 y 2026.
    • Política monetaria. El Banco Central de Hungría (MNB) ha llevado a cabo una política monetaria expansiva desde el inicio de la pandemia. Desde abril de 2020 redujo el tipo de interés oficial en 30 p. b., para situarlo en el mínimo histórico (0,60%). Asimismo, abrió un programa de compra de deuda pública y corporativa en el mercado secundario cuyo límite, tras algunas expansiones, se sitúa en dos billones de forintos húngaros (un 4,3% del PIB). Sin embargo, ante las presiones inflacionistas y la debilidad de su divisa, en septiembre de 2020 el MNB aumentó el tipo de interés sobre la facilidad de depósito a una semana (distinto del mencionado anteriormente) en 15 p. b., hasta el 0,75%.
  • Evolución del tipo de cambio. Desde inicios de 2020 el forinto húngaro se ha depreciado casi un 10% con respecto al euro. A esta debilidad han contribuido la aversión al riesgo generalizada en los mercados financieros durante las semanas en las que estuvieron más tensionados, el estado actual de la pandemia en el país y las dudas sobre la voluntad política en Hungría para una relación menos conflictiva con la UE. En adelante, con el apoyo de una política monetaria más restrictiva, que pretenda contener la inflación, es probable que el forinto gane algo de terreno al euro, aunque se situaría en niveles más débiles que el promedio de los últimos años.
Principales riesgos

Además de los riesgos macroeconómicos compartidos con el resto de la UE (evolución peor de lo esperado de la pandemia y dilación en la distribución de los fondos del NGEU), la principal fuente de riesgo para Hungría es el riesgo político:

  • Se prevé que el actual partido en el Gobierno (Fidesz) no tendrá problemas para terminar la actual legislatura en 2022. Sin embargo, las encuestas recientes apuntan a una pérdida de intención de voto, lo que podría debilitar su mayoría de dos tercios en el Parlamento (manteniendo, eso sí, la mayoría en la Cámara). En cualquier caso, es muy probable que el partido liderado por Viktor Orban continúe con su política de tensión con la UE.
  • Desde las instituciones europeas no ven con buenos ojos algunas decisiones tomadas por Orban, ya que ponen en duda los mecanismos de control democráticos. De hecho, el Parlamento Europeo ya votó en 2018 para activar procedimientos en contra de Hungría (incluyendo acciones disciplinarias) por no respetar valores fundamentales de la UE. Por su parte Hungría, en el proceso de aprobación del NGEU, llegó a paralizar, junto con Polonia, la puesta en marcha del programa al entender que este dotaba a la UE de herramientas para controlar los mecanismos democráticos del país.

 

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28/04/20

 

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Estable

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