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El balance de la Brújula de Competitividad europea en 2026 es positivo en orientación y debate, pero limitado en avances, con decisiones clave aún pendientes y de futuro incierto, y en un entorno geopolítico más complejo.
La eurozona alcanzó el objetivo de inflación del BCE en 2025. La inflación general bajó al 2,1% en el conjunto del año y cerró en el 1,9% en diciembre, mientras que las expectativas de la mayoría de los agentes también la sitúan en el 2% a medio plazo. ¿Cómo ha sido esta desinflación final hacia el 2%? ¿Qué productos y países han contribuido más? ¿Qué inercias quedan?
El Gobierno ya ha enviado a la Comisión Europea el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Ahora, la Comisión tiene dos meses para evaluarlo y el Consejo Europeo un mes adicional para aprobarlo.
El cumplimiento de los objetivos climáticos depende mucho de la inversión, pública y privada, y sus efectos en el desarrollo de nuevas tecnologías. Por ello, gran parte del impulso económico desde la COVID se ha centrado en incentivar esta transición ecológica. En este artículo, exploramos cómo la están incentivando el Gobierno de los EE. UU. y, sobre todo, la Unión Europea y sus estados miembro.
Aunque todavía se encuentra lejos del objetivo del 2%, la inflación, tanto en la eurozona como en EE. UU., ha descendido sostenidamente a lo largo de 2023, y uno de los supuestos clave en nuestras perspectivas para 2024 es que lo seguirá haciendo el próximo año, facilitando los primeros recortes de tipos de interés por parte de la Fed y el BCE. Pero ¿cuán robusto es este supuesto desinflacionista y cuánta prisa tienen los bancos centrales para bajar tipos?
Tras un desempeño mejor de lo esperado en el 1S 2023, la actividad mundial ha sufrido un enfriamiento a lo largo del 3T, fruto de dinámicas dispares entre las grandes economías. En este artículo repasamos las perspectivas del entorno económico internacional.
¿Qué hay detrás de la escasez de semiconductores? ¿Se trata de un fenómeno transitorio atribuible a la pandemia o también refleja hechos estructurales ligados a las características específicas del sector?
Entre finales de septiembre y finales de febrero, el dólar estadounidense se depreció un 6% en términos nominales efectivos y un 10% frente al euro, cotizando cerca del 1,07, un nivel no visto desde hace casi un año. Exploramos a qué se debe este cambio de tendencia y si tendrá continuidad.