Pese al objetivo de disminución del déficit público a cotas del 3% del PIB en 2024, las necesidades de financiación del Tesoro seguirán siendo elevadas. Además, el mercado deberá absorber toda la deuda que está en manos del BCE y que no reinvertirá. En este contexto, ponemos en perspectiva el volumen de deuda que deberá absorber el mercado durante este año.
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La independencia de los bancos centrales parece incontrovertible, más aún en estos tiempos de pandemia en los que han aumentado sus políticas no convencionales y han dado cobertura a las elevadas necesidades de financiación de los estados. En este artículo exploraremos teórica y empíricamente la importancia de que los bancos centrales conserven su independencia.
Como se ha puesto de manifiesto en las últimas semanas, hay pocas cosas más importantes que contar con una adecuada estrategia de salida una vez que se da por finalizada una misión. También en economía, donde se empieza a poner en duda la idoneidad de mantener por tiempo indefinido el programa de política económica que, de forma acertada, se ha estado utilizando desde hace año y medio para afrontar la crisis pandémica.
Cuando la pandemia se supere, la propia necesidad de actuar contundentemente desde los flancos monetario y fiscal dejará secuelas que, según como se gestionen, podrían condicionar el buen funcionamiento de la política económica en el futuro.
Como Vladimir y Estragon en Esperando a Godot, economistas, académicos y bancos centrales se han pasado la última década esperando a una inflación que no llegaba. Al menos hasta la irrupción en escena de la COVID-19. Los repuntes en los datos y en las expectativas de inflación con los que ha empezado el año 2021 han reavivado el debate sobre su llegada.
No es novedad, pero sigue siendo importante remarcarlo. Los últimos indicadores disponibles para la economía española han vuelto a sorprender en positivo. A pesar de que Europa se mantiene débil y de que a nivel global la incertidumbre es elevada, la evolución de la economía española sigue sobresaliendo en el contexto internacional.
El mapa de riesgos es exigente y, además de la prevalencia de disrupciones geopolíticas, los mercados financieros han mostrado sensibilidad a las promesas, las dudas y las transformaciones de la inteligencia artificial (IA) y a la sostenibilidad de la deuda pública.
La situación sanitaria y los confinamientos hicieron de 2020 un annus horribilis para el sector turístico portugués: los beneficios totales generados en los establecimientos de alojamiento turístico registraron una caída de casi 3.000 millones de euros y el número total de huéspedes se redujo un 61%.
Analizamos los peligros que entrañaría una espiral salarios-precios en EE. UU. y en la eurozona, en el contexto actual de presiones inflacionistas.
La economía global mostró una notable resiliencia durante 2025, ofreciendo un buen punto de partida de cara a 2026, de tal forma que la economía mundial podría seguir creciendo a ritmos del 3% y con una inflación globalmente estable. Sin embargo, los riesgos sobre los escenarios globales centrales han aumentado significativamente tras el ataque conjunto de EE. UU. e Israel a Irán, que ha provocado una fuerte subida de los precios del crudo y el gas, e importantes turbulencias en los mercados financieros.
El inicio del nuevo curso económico viene marcado por la sensación de que podemos estar afrontando un punto de inflexión en el comportamiento de la economía.
La economía global mantiene el pulso, pero los focos de inestabilidad no desaparecen. EE. UU. afronta el impacto del shutdown’ más largo de su historia; la eurozona resiste, pero le falta impulso, y China acentúa su enfriamiento en el final del año.
La primera cohorte de baby boomers cumple 65 años en 2023, y en los próximos años toda esta generación se irá jubilando en masa. En este artículo, vamos a estudiar en qué situación se acerca la generación del baby boom a la jubilación en España, tanto desde el punto de vista financiero como desde el punto de vista emocional y de salud.