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¿Cómo se puede mejorar la eficacia de los servicios públicos de empleo?
En CaixaBank Research no somos punteros en investigación sobre big data o AI, pero intentamos estar atentos a los últimos desarrollos en la materia para mejorar el análisis económico, especialmente en aquellos ámbitos clave para que el crecimiento sea más dinámico, más inclusivo y más sostenible a largo plazo.
2025 debería ser el año de la distensión de la política monetaria, con el BCE y la Fed llevando sus tipos de interés hacia niveles neutrales (alrededor del 2% y 3%, respectivamente). Estas bajadas de tipos irán acompañadas de otra normalización menos visible: la reducción de unos balances que crecieron exponencialmente en los últimos 15 años.
No es novedad, pero sigue siendo importante remarcarlo. Los últimos indicadores disponibles para la economía española han vuelto a sorprender en positivo. A pesar de que Europa se mantiene débil y de que a nivel global la incertidumbre es elevada, la evolución de la economía española sigue sobresaliendo en el contexto internacional.
Perspectivas económicas estables pero con riesgos crecientes: inestabilidad geopolítica, incertidumbre y falta de confianza.
Los países del norte de Europa suelen tener fama de ser los países más felices del mundo. En 2017, el Índice de Felicidad publicado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas situó a Noruega como el país más feliz del mundo, y quitó el trono a otro país nórdico, Dinamarca, que había encabezado el ranking desde 2012, año en que se publicó por primera vez dicho índice.
En el anterior artículo que dedicamos al análisis de la evolución de la inversión en España nos hemos centrado en describir el comportamiento de la inversión por tipología de activo y por sector, y en compararla con la eurozona. En este segundo artículo, queremos dirigir la mirada hacia los incentivos a la inversión.
En 2024, la economía mundial se mostró resiliente a un entorno de condiciones financieras restrictivas y las grandes economías internacionales lograron crecer en general más de lo previsto. Sin embargo, 2025 no deja de presentarse como un año exigente: al mapa de riesgos se le suma la amenaza de una mayor fragmentación económica, con un incremento de las barreras comerciales y de la incertidumbre.
La incertidumbre política, principal fuente de volatilidad en el mercado, redujo el apetito por el riesgo de los inversores en junio moderándolo notablemente respecto a mayo, aun siguiendo en niveles elevados.
La riqueza de las familias portuguesas ha aumentado en los últimos años y no muestra diferencias significativas en su distribución por nivel de riqueza o situación laboral respecto a la eurozona. Sin embargo, la proporción de pasivos asumidos por la mitad de la población con menos riqueza es relativamente mayor.
Con la desinflación bien encarrilada y algunos signos de desaceleración de la actividad y enfriamiento del mercado laboral, la política monetaria está cambiando de marcha para pasar a una fase de distensión: de restrictiva a neutral. El BCE y la Fed, además de otros grandes bancos centrales, han iniciado esta distensión con bajadas de tipos de interés, y se espera que continuarán haciéndolo en 2025. A partir de ahí, buscaremos aclarar los factores que guiarán esta nueva fase de política monetaria.