La inflación general de la eurozona subió al 1,9% interanual en febrero (+0,2 p. p. respecto a enero), mientras que la núcleo repuntó al 2,4% (+0,2 p. p.). En los datos, algo más elevados de lo previsto, destacó el rebote de los componentes núcleo, tanto en los bienes industriales no energéticos como en los servicios. El desglose completo que se conocerá en dos semanas permitirá saber si estos aumentos responden a los habituales reajustes de algunos precios a principios de año. Más relevante para el futuro de la inflación y las decisiones del BCE es el recrudecimiento del conflicto entre Irán, Israel y EE. UU. y el encarecimiento de los precios energéticos en los últimos días. Estimamos que la tensión de precios energéticos que recogen los futuros en los mercados financieros podría añadir 0,4 p. p. a la inflación europea en 2026, algo que no alteraría la hoja de ruta del BCE (la inflación no se alejaría del objetivo y las expectativas seguirían ancladas). El impacto, sin embargo, dependerá de la duración y el alcance geográfico de las tensiones, lo que refuerza que el BCE adopte una toma de decisiones «reunión a reunión» pero sin «hipercalibrar» la política monetaria a cada pequeña variación en los datos (los mercados cotizan con un 99% que no haya cambios en la próxima reunión del 19 de marzo).
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Monthly analysis of Portugal’s economic and financial outlook and its long-term prospects. Available in English.
La economía alemana se encamina hacia un nuevo año de debilidad económica. Durante la primera mitad del año, el ritmo de la economía se ha mostrado muy volátil, marcado por las decisiones adoptadas para anticiparse al impacto de los aranceles de Trump.
Francia muestra un comportamiento aparentemente dinámico en medio de una crisis política. El crecimiento mostrado por la economía francesa hasta el 3T 2025 se explica por unos patrones poco sostenibles (como una elevada acumulación de inventarios en el 2T) o de naturaleza transitoria (fuerte empuje de las exportaciones en el 3T por el pedido de material aeronáutico), que enmascaran la debilidad de fondo de la economía gala.
La economía italiana, al igual que sus principales socios de la eurozona, ha mostrado un comportamiento muy volátil en la primera mitad del año, como consecuencia de las decisiones de anticipación de compras tomadas por los agentes para evitar el impacto de los aranceles de Trump sobre los precios finales.
La inflación de julio evolucionó según lo previsto. Si bien la inflación subyacente avanzó una décima, apoyada en la recuperación de la demanda doméstica, la caída del precio de los carburantes ha mantenido estancada la inflación general.
La eurozona reduce su ritmo de crecimiento hasta el 0,3% intertrimestral en el 2T, una décima menos que el trimestre precedente y dos décimas menos que nuestra previsión.
Sorprende que la tasa de inflación se mantenga estable: la inflación debería haberse situado en niveles inferiores a nuestra previsión debido a la recaída del precio del petróleo, pero se vio compensada por el aumento del precio de los alimentos frescos y de los bienes industriales no energéticos.
El IPCA se sitúa en terreno negativo debido a la importante reducción en el precio de la energía (del 8,9%), algo mayor de lo esperado, prolongando los efectos ya observados en el mes anterior.
El ritmo de crecimiento de la eurozona se reduce ligeramente en el 3T hasta el 0,3% intertrimestral, una décima menos que el trimestre precedente y que nuestra previsión.
La inflación se estabilizó en el 0,1% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
La inflación se estabilizó en el 0,2% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
La inflación alcanzó el 0,4% en enero como resultado de la actuación de dos fuerzas significativas.
La inflación se contrajo significativamente en febrero, hasta el -0,2%. Los motivos de esta reducción son, por un lado, la mayor caída del precio de la energía de los últimos cuatro meses (del -8% interanual) y, por otro lado, un menor avance del precio de los alimentos no elaborados (del 1,4% interanual en enero al 0,3% interanual en febrero).
La inflación se contrajo ligeramente en marzo, hasta el -0,1%.
El crecimiento de la eurozona acelera hasta el 0,6% intertrimestral en el 1T 2016, un ritmo 2 décimas superior a lo previsto.
Los motivos de la reducción de la inflación hasta el -0,2% en abril son, por un lado, una fuerte caída del precio de la energía (del -8,6% interanual) y, por el otro, un menor avance del precio del componente servicios (del 1,4% interanual en marzo al 1% interanual en abril) que, a su vez, ha impactado negativamente en la inflación subyacente en 2 décimas.
Los motivos del aumento paulatino de la inflación hasta el -0,1% en mayo son, por un lado, una menor caída del precio de la energía (del -8,1% interanual) y, por el otro, un mayor avance del precio del componente servicios (del 0,9% interanual en abril al 1,0% interanual en mayo) que, a su vez, ha impactado positivamente en la inflación subyacente en 1 décima.
Los motivos del aumento de la inflación hasta el 0,1% en junio son debidos especialmente a la menor caída del precio de la energía (del -8,1% interanual en mayo al -6,5% interanual en junio), y, en menor medida, al mayor avance del precio del componente servicios (del 1,0% interanual en mayo al 1,1% interanual en junio).
El elevado peso de los préstamos dudosos en los balances de los bancos italianos, especialmente en los casos de BMP y Popolare, en un contexto de bajo crecimiento económico y alta incertidumbre por el brexit provoca dudas sobre la solvencia de la banca italiana.