Italia

La economía italiana sorprendió positivamente en el 2T 2022 al crecer un 1,1% intertrimestral (0,1% en el 1T 2022), gracias al impulso que ha supuesto el levantamiento de casi todas las restricciones por COVID, pero este dinamismo puede no tener continuidad.

Contenido disponible en
14 de octubre de 2022
Italia
Perspectivas

 

Previsiones

 

Prom.
11-15

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

Crecimiento del PIB (%)

-0,7

1,4

1,7

0,8

0,5

-9,1

6,6

3,4

-0,2

Inflación IPC (%)*

1,6

-0,1

1,3

1,2

0,6

-0,2

1,9

7,7

4,8

Saldo fiscal (% del PIB)

-3,0

-2,4

-2,4

-2,2

-1,5

-9,7

-7,3

-5,6

-3,9

Saldo fiscal primario (% del PIB)

1,7

1,5

1,4

1,5

1,9

-6,1

-3,7

-2,1

-0,8

Deuda pública (% del PIB)

125,8

134,8

134,2

134,4

134,1

155,3

150,8

147,0

147,1

Tipo de interés de referencia (%)*

0,6

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,6

2,2

Saldo corriente (% del PIB)

0,3

2,6

2,6

2,6

3,3

3,7

2,5

-1,0

-2,0

Nota: * Promedio anual. Previsión de CaixaBank Research para PIB, IPC y tipos de interés.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de AMECO, de Oxford Economics, del BCE (vía Refinitiv) y del Gobierno italiano.

  • La economía italiana sorprendió positivamente en el 2T 2022 al crecer un 1,1% intertrimestral (0,1% en el 1T 2022), gracias al impulso que ha supuesto el levantamiento de casi todas las restricciones por COVID, pero este dinamismo puede no tener continuidad.
  • Entre las grandes economías de la UE, Italia es, junto con Alemania, uno de los países más afectados por la fuerte subida de los precios del gas natural, como consecuencia de la guerra en Ucrania. Las importaciones de gas ruso representan el 40% del total de las importaciones de gas de Italia. Además, su dependencia del gas para generar electricidad es muy elevada (destina casi un 48% del gas) al ser el primer país europeo que cerró todas sus centrales nucleares a principios de la década de los noventa. En la mitad de los países europeos, el 25% de la electricidad se genera a través de la energía nuclear.
  • En este contexto, la inflación se sitúa en máximos históricos y a corto plazo no parece factible una corrección significativa, debido al aumento de los riesgos del escenario energético en el Viejo Continente (con especial protagonismo de los cierres sine die del Nord Stream 1 y 2). En este contexto, el gasto de las familias, que se ha mantenido robusto hasta la fecha gracias a la demanda embalsada, se resentirá significativamente en los próximos meses.
  • Por otro lado, la situación política en Italia representa una fuente adicional de incertidumbre. Tras la renuncia de Mario Draghi como primer ministro, las elecciones del 25 de septiembre dieron una holgada victoria a la coalición de derechas, encabezada por el ultranacionalista Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni. La formación del nuevo Gobierno puede llevar varias semanas y los mercados financieros están muy pendientes de la elección de los ministros en puestos claves, como finanzas o exteriores. Es cierto que los partidos de la coalición han suavizado sus mensajes euroescépticos, pero siguen siendo partidarios de rebajar impuestos y aplicar medidas de gasto de corte populista. Además, parece que se oponen a reformar el sistema fiscal y liberalizar la competencia, dos reformas claves comprometidas por Draghi en el marco de los fondos NGEU. Por tanto, la primera prueba de fuego para el nuevo Gobierno serán los presupuestos que deben ser aprobados antes de que acabe el año y que podrían ser una fuente de tensión con Bruselas.


    Este aumento de la incertidumbre podría limitar la capacidad del BCE para contener las primas de riesgo, lo que resulta especialmente preocupante con una deuda pública que supera el 150% del PIB. De hecho, el BCE ha desarrollado una nueva herramienta (Transmission Protection Instrument) que le permite adquirir deuda soberana de aquellos países cuyas primas de riesgo aumenten de forma «no deseada o desordenada».

    En consecuencia, todo apunta a caídas de la actividad en el 4T 2022 y en el 1T 2023, lo que situaría la variación del PIB en 2023 en el –0,2%. Además, los riesgos para el crecimiento se concentran claramente a la baja.