Horas trabajadas y productividad: ¿es España un caso atípico en la UE?

El debate sobre la jornada laboral ha adquirido una notable intensidad en España al hilo, por un lado, de las propuestas para su reducción, y, por otro, del aumento de horas no trabajadas por incapacidad temporal. Al margen del impacto en los costes empresariales y en el mercado laboral, resultan de especial interés las implicaciones para la productividad laboral, que ofrece, en el caso de España, lecturas muy divergentes desde la pandemia según la midamos por hora trabajada o por empleado. Buscamos aquí situar estos debates en el contexto europeo, trazando similitudes y diferencias con otros países de nuestro entorno.

6 de febrero de 2026

Una tendencia secular decreciente, pero con matices

El número de horas trabajadas por empleado ha descendido en la UE un 7% durante las últimas tres décadas, pasando de unas 1.730 horas anuales en 1995 a una cifra ligeramente superior a 1.600 horas en la actualidad (véase el primer gráfico). Detrás de esta tendencia compartida (también por otras economías desarrolladas), hay algunas diferencias destacadas.

Horas trabajadas anuales por empleado: total por país de la UE (1995-2025)

En primer lugar, si bien el cambio en Francia, Italia y España es muy similar al observado para el agregado, el descenso ha sido sensiblemente superior en Alemania (casi 200 horas menos, un 13% respecto al nivel inicial), ahondando en su posición como el país entre los cuatro grandes con el menor número de horas trabajadas. En segundo lugar, la mayor parte de la caída en horas trabajadas se produjo entre 1995 y 2005, particularmente en Francia a raíz de la reforma de principios de siglo, que redujo la jornada semanal de 40 a 35 horas. Por su parte, España e Italia muestran un comportamiento excepcional y opuesto, con una progresiva aceleración en la caída de las horas trabajadas en el primer caso y una reversión en los últimos años de la tendencia previa en el segundo.1

En tercer lugar, pueden identificarse factores comunes detrás de la reducción secular de la jornada laboral, como el incremento del empleo a tiempo parcial (ya sea voluntario o involuntario), un mayor peso de la ocupación femenina, en el sector servicios y con una edad más avanzada –grupos que presentan en promedio una jornada laboral inferior– y una mayor preferencia por el tiempo libre (reflejada, por ejemplo, en un descenso continuado de las horas extraordinarias).2 Hay, sin embargo, otros elementos que han emergido en el periodo pospandemia,3 como el mayor (menor) dinamismo de algunas actividades económicas con un número de horas por debajo (encima) del promedio como la Administración pública (industria),4 la escasez de mano de obra en algunos sectores –que, tras el shock de la guerra en Ucrania, habría favorecido la retención de trabajadores con un uso menos intensivo– o el incremento de las bajas temporales por enfermedad.5

Y, en cuarto lugar, en el periodo pospandemia vemos que los cambios para los diferentes sectores en el número de horas trabajadas son, en general, similares y moderados en el conjunto de la UE (véase el segundo gráfico). Francia comparte el mismo diagnóstico, mientras que los retrocesos en Alemania y los avances en Italia son igualmente transversales, aunque algo más intensos. La dispersión es, sin embargo, bastante marcada en España, donde vemos una notable caída en la construcción (un 11% menos de horas trabajadas en el 3T 2025 respecto al 4T 2019) y actividades financieras (descenso del 7%), frente a los aumentos en actividades inmobiliarias, el sector público y los servicios de ocio y entretenimiento.6

  • 1

    Para el aumento generalizado en el uso intensivo del trabajo en Italia, puede consultarse el capítulo 4 sobre mercado laboral en Ufficio Parlamentare di Bilancio (2025), «Rapporto sulla politica di bilancio 2025».

  • 2

    Banco de España (2023), «An analysis of hours worked per worker in Spain: trends and recent developments» y BCE (2025), «Who wants to work more? Revisiting the decline in average hours worked».

  • 3

    BCE (2023). «More jobs but fewer working hours».

  • 4

    Véase el segundo gráfico para las diferencias sectoriales en el número de horas trabajadas y para un análisis sobre las dinámicas sectoriales recientes, el Focus «Caracterización del ciclo económico en la UE: ni transversal, ni robusto» en el IM01/2026.

  • 5

    Para este último factor en el caso de España, véase el Focus «La disparidad entre los ocupados y las horas trabajadas en España» en el IM07/2024.

  • 6

    Resulta llamativa la fuerte correlación negativa existente entre las horas trabajadas en la construcción y en actividades inmobiliarias, que es extensiva al conjunto de la UE y las cuatro grandes economías aquí analizadas.

Horas trabajadas anuales por empleado: por sector y país de la UE

La compleja relación entre horas trabajadas y productividad

La literatura académica recoge una relación bidireccional pero no concluyente entre la productividad y la jornada laboral.7 Por un lado, ganancias de eficiencia pueden generar un efecto renta positivo si están asociadas a mayores salarios, lo que termina reduciendo el número de horas ofrecidas por un trabajador, pero también pueden llevar a una mayor sustitución de ocio a favor del trabajo si el primero se encarece en términos relativos. Y, por otro lado, en sentido contrario, puede producirse un efecto fatiga sobre la productividad derivado de un mayor número de horas trabajadas (rendimientos decrecientes), que puede coexistir con el efecto de un coste fijo de entrada o de aprendizaje acumulativo que aumente la productividad en paralelo a la jornada laboral. La prevalencia de unos canales sobre otros será determinante para evaluar el impacto de determinados eventos o políticas económicas.

En el caso de la UE, una mirada a largo plazo muestra una relación negativa entre desarrollo económico y el número de horas trabajadas por empleado (predominio del efecto renta positivo). Así, en Europa del Este, donde la jornada laboral ha caído con fuerza en las últimas décadas en paralelo al proceso de convergencia económica con los miembros fundacionales, la persistencia de una elevada brecha de productividad8 coexiste con registros todavía notablemente más elevados que el promedio (véase el tercer gráfico). De forma más reciente, para el conjunto de la UE, la continuidad en el periodo pospandemia de la reducción de horas trabajadas por ocupado ha sido compatible con aumentos de la productividad por hora y por empleado, favorecido por un efecto composición positivo hacia actividades más productivas. Sin embargo, esto no ha sido así para las cuatro grandes economías europeas (véase el cuarto gráfico). En particular, en los casos de Alemania y España, se observa un fuerte contraste entre la caída en la jornada laboral y el aumento de la productividad por hora trabajada, lo que ha resultado en un PIB por empleado prácticamente estancado en los últimos cinco años.

  • 7

    Una buena síntesis puede leerse en Cette, G., Drapala, S. y Lopez, J. (2023). «The circular relationship between productivity and hours worked: A long-term analysis».

  • 8

    Véase el Dossier «Las claves de la productividad» en el IM01/2026.

Productividad por empleado y horas trabajadas por año (2023)
Productividad por empleado en países de la UE: variación 4T 2019-3T 2025

En síntesis, la disminución de las horas trabajadas en la UE es una tendencia secular que probablemente continuará, en las próximas décadas, favorecida por el envejecimiento de la población.9 Sin embargo, su intensidad no está escrita en piedra y dependerá de una serie de factores, entre los que destacan la evolución de la productividad, los cambios regulatorios en la jornada laboral, las condiciones generales de salud de los trabajadores de mayor edad, así como los incentivos y políticas para incrementar la participación laboral o el trabajo a tiempo parcial.10 Respecto al papel de la productividad, un escenario en el que las ganancias de eficiencia vinculadas a la inteligencia artificial sean limitadas o estén desigualmente distribuidas ejercerá probablemente de freno a mayores reducciones de la jornada laboral si se desea mantener el nivel de bienestar actual.11