Alemania

Alemania creció un modesto 0,1% en el 2T 2022, tras revisarse significativamente al alza hasta el 0,8%, desde el 0,2%, el crecimiento trimestral del 1T 2022, y afronta un difícil segundo semestre.

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13 de octubre de 2022
Alemania
Perspectivas

 

Previsiones

 

Prom.
11-15

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

Crecimiento del PIB (%)

1,7

2,1

3,0

1,0

1,1

-4,1

2,6

1,6

-0,2

Inflación IPC (%)*

1,5

0,4

1,7

1,9

1,4

0,4

3,2

8,0

5,2

Saldo fiscal (% del PIB)

0,1

1,2

1,3

1,9

1,5

-4,3

-3,7

-2,5

-1,0

Saldo fiscal primario (% del PIB)

2,1

2,3

2,4

2,8

2,3

-3,7

-3,1

-2,0

-0,5

Deuda pública (% del PIB)

77,1

69,0

64,6

61,2

58,9

68,7

69,3

66,4

64,5

Tipo de interés de referencia (%)*

0,6

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,6

2,2

Saldo corriente (% del PIB)

7,2

8,7

8,0

8,1

7,6

7,1

7,4

4,3

4,2

Nota: * Promedio anual. Previsión de CaixaBank Research para PIB, IPC y tipos de interés; resto de variables, AMECO e Ifo.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de AMECO, de Destatis y del BCE (vía Refinitiv).

  • Alemania creció un modesto 0,1% en el 2T 2022, tras revisarse significativamente al alza hasta el 0,8%, desde el 0,2%, el crecimiento trimestral del 1T 2022, y afronta un difícil segundo semestre. Como en el resto de Europa, la evolución de la guerra en Ucrania y las medidas que adopte Rusia en materia de energía serán determinantes en los próximos meses. A cierre de esta ficha, se ha producido un corte total del suministro a través del Nord Stream 1 y la nula probabilidad de que pueda reanudarse en los próximos meses por la ruptura de tuberías del Nord Stream 1 y 2 intensificará la crisis energética que ya está sufriendo Europa.


    Para limitar el impacto negativo de un posible corte total de gas, la Comisión Europea diseñó una serie de medidas entre las que destacarían la obligación de alcanzar un nivel de reservas de gas de al menos un 90% de la capacidad total en noviembre, al tiempo que establece una reducción del consumo de electricidad de forma obligatoria en un 5% durante las horas «pico», y fija un objetivo voluntario del 10%.

  • Como venimos señalando, Alemania es una de las economías de la eurozona más vulnerable en este contexto: el gas representa casi el 28% de su consumo de energía y cerca del 60% de sus importaciones de gas proceden de Rusia. Alemania se está esforzando para cumplir con los objetivos establecidos por la Comisión (ya cubre casi el 80% de sus reservas de gas), pero, aunque lograra cubrir el 100%, estas reservas apenas cubrirían tres meses de consumo normal. Parece inevitable que Alemania reduzca su consumo de gas y parece que será la industria la que soportará el grueso de este ajuste.
  • Además, y al igual que en el resto de Europa, los elevados precios de la energía y de los alimentos están disparando la inflación hasta máximos históricos, erosionando el poder de compra de las familias y limitando la capacidad de las empresas para trasladar a los precios finales el aumento de costes que vienen soportando, lo que está castigando sus márgenes. En este contexto, Alemania prepara un nuevo plan de emergencia de 200.000 millones de euros (en torno al 5,0% del PIB), cuyo punto clave es imponer un tope a los precios del gas y de la electricidad. Este plan ha desatado las críticas del resto de socios europeos por el impacto que puede tener en la competencia: los países menos endeudados están en condiciones de apoyar mucho más a sus empresas, situándolas en una posición de ventaja respecto a las de otras economías con deudas más elevadas.
  • En suma, las perspectivas para la economía alemana se han deteriorado sustancialmente y todo apunta a caídas de la actividad ya desde el 3T 2022 que se extenderían, al menos, hasta la próxima primavera, lo que se traduciría en una caída del PIB en 2023 del 0,2%. La incertidumbre del escenario sigue siendo muy elevada y los riesgos siguen concentrados a la baja en crecimiento y al alza en inflación.