Para tomar el pulso de la actividad solemos fijarnos en el crecimiento del PIB. Desde esta perspectiva, la dinámica más reciente de la economía española está siendo algo mejor de lo esperado. Sin embargo, los factores en los que se apoya el crecimiento son tanto o más importantes.
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El aumento de los precios de los alimentos está siendo más persistente de lo esperado. En este artículo, analizamos los factores que explican este episodio inflacionista y su evolución a corto y medio plazo.
A pesar de que el complejo contexto internacional de 2025 hacía presagiar un fuerte deterioro en el saldo por cuenta corriente de una economía española que venía mostrando superávits ininterrumpidos desde 2012, el balance ha sido mejor de lo previsto, gracias a factores favorables como la contención de los precios internacionales de la energía y el dinamismo de las exportaciones de servicios, especialmente los no turísticos.
Examinamos las dinámicas y los factores que nos han llevado a reevaluar las perspectivas para la economía internacional y los mercados financieros.
Analizamos el enfriamiento del sector manufacturero mundial en un momento en el que confluyen distintos factores: las secuelas de la pandemia, el efecto arrastre de China y las repercusiones de la crisis energética en la industria europea.
En este artículo analizamos qué factores explican el reciente ciclo de baja inflación en China y qué riesgos podrían transformarlo en una crisis deflacionista.
El buen desempeño de la economía española en 2025 se explica principalmente por el vigor de la demanda interna, impulsada por un mercado laboral dinámico, la bajada de los tipos de interés, los flujos migratorios y los fondos europeos. Estos factores han compensado con creces el impacto negativo del incremento de los aranceles sobre nuestras exportaciones de bienes hacia EE. UU.
La economía española sigue destacando por su dinamismo. Además, detrás del vigor que presentan los principales indicadores, hay varios factores que señalan la consolidación de un ciclo expansivo sólido, lo que también ayuda a entender la confianza que muestran tanto hogares como empresas e inversores.
¿Por qué es tan baja la productividad en España y por qué ha crecido tan poco en los últimos años? Aunque la respuesta es compleja y en ella influyen un cúmulo de factores, una de las causas de la baja productividad laboral de la economía española y su escaso crecimiento es la especialización productiva y el reducido tamaño de las empresas.
La OPEP y sus aliados anunciaron en diciembre nuevos recortes a su producción, a causa de un aumento de la demanda menor de lo esperado. En 2020, la incertidumbre que rodea al crecimiento económico y los clásicos factores de oferta pueden introducir volatilidad en el mercado del crudo. Construiremos el rompecabezas de lo sucedido en 2019 y veremos si con las mismas piezas se puede montar el de 2020.
La economía española ha vuelto a superar nuestras expectativas en los primeros meses de 2024. Si el dato de crecimiento del PIB del último trimestre de 2023 sorprendió al alza, el del primer trimestre confirma la buena marcha de la economía española y nos lleva a revisar nuestras previsiones al alza. Volvemos a examinar los principales factores que condicionan el escenario para la economía de España, tras incorporar la nueva información disponible.
La economía española sigue mostrando un dinamismo mayor de lo que se esperaba en el arranque del año, gracias sobre todo al empuje del sector terciario, especialmente el turismo, y la creación de empleo. De cara a los próximos trimestres, contará además con factores de soporte, como una política monetaria menos restrictiva, unas tensiones inflacionistas en senda de corrección y la previsible aceleración de la ejecución de los fondos europeos NGEU.
Tras crecer un promedio del 3,0% en 2017-2018, la economía lusa ha moderado su crecimiento hasta cotas en torno al 2,0%, en 2019. La entrada en una fase más madura del ciclo y el desvanecimiento de factores de apoyo temporales que impulsaron el crecimiento en los últimos años son los principales causantes de una expansión más moderada. Aun así, este ritmo es suficiente para afianzar la recuperación de la convergencia de Portugal con el resto de la eurozona sin generar desequilibrios macrofinancieros.
Repasamos las dinámicas recientes de la inflación de los servicios en España, y su relación con los salarios y la energía, dos factores clave para entender la evolución de este componente en los próximos meses.
Examinamos las dinámicas que han alimentado el rally del oro, así como los factores que influyen en su precio del oro, tanto a largo como a corto plazo, destacando el papel de los bancos centrales en la compra de este metal precioso.
En este artículo analizamos los datos más recientes de la tasa de ahorro de los hogares españoles, que se mantiene elevada, y los factores estructurales y coyunturales que explican su evolución. Ello nos ayuda a entender cuál puede ser su trayectoria en los próximos años.
Desde la última actualización del escenario macroeconómico, en junio de este año, incorporamos la nueva información disponible y volvemos a examinar los principales factores que dominan el escenario.
Cinco factores invitan a pensar que la brecha del PIB español con la trayectoria prepandémica se irá cerrando gracias a un crecimiento que probablemente seguirá siendo superior al promedio histórico del 2,0%.
Con la desinflación bien encarrilada y algunos signos de desaceleración de la actividad y enfriamiento del mercado laboral, la política monetaria está cambiando de marcha para pasar a una fase de distensión: de restrictiva a neutral. El BCE y la Fed, además de otros grandes bancos centrales, han iniciado esta distensión con bajadas de tipos de interés, y se espera que continuarán haciéndolo en 2025. A partir de ahí, buscaremos aclarar los factores que guiarán esta nueva fase de política monetaria.
La crisis financiera de 2008 y las recientes olas migratorias son dos de los factores coyunturales que han favorecido el aumento de la polarización política en Europa. La incidencia de la primera se estima más relevante que la segunda. Las políticas de cohesión social podrían explicar que la influencia de la inmigración en la polarización sea menor.