La rápida recuperación de la movilidad aérea en los meses de verano ha cogido al sector del transporte aéreo desprovisto de la mano de obra suficiente para hacer frente al crecimiento de los pasajeros. Según nuestro análisis, este desajuste ha desembocado en fuertes problemas de saturación aeroportuaria en buena parte de Europa, principalmente en los países emisores de turistas, lo que ha supuesto un techo a la recuperación del turismo en Europa.
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Aumentar el crecimiento de la productividad es uno de los principales retos que Europa tiene por delante. Como señala el artículo introductorio de este Dossier, «Momento Europa: es hora de reforzar nuestra competitividad», es urgente actualizar el tejido productivo del Viejo Continente. El rápido cambio tecnológico lo permite. Además, el contexto global, cada vez más competitivo y con una creciente desconfianza hacia las instituciones multilaterales, lo hace imprescindible.
La pandemia de coronavirus tomó al mundo por sorpresa y paralizó el turismo internacional casi por completo. Las primeras etapas de una cierta recuperación están pasando por la reinstauración de la conectividad entre los países emisores y destinos turísticos que hayan controlado la expansión del nuevo coronavirus. No obstante, el sector deberá acometer una profunda y rápida transformación para adaptarse a un nuevo perfil de turista internacional pos-COVID-19, mucho más preocupado por recibir un servicio personalizado, flexible y, sobre todo, más seguro.
El shock económico de la COVID-19 en 2020 ha sido inusitado, de una magnitud global y ha tenido una intensidad desigual entre países y sectores. La eurozona no ha sido la excepción. En nuestro escenario central contemplamos que las economías europeas inicien su recuperación en 2021, aunque probablemente habrá que esperar hasta 2023 para recuperar los niveles de actividad precrisis.
Europa se enfrenta no solo a una coyuntura económica exigente, sino también a un tridente de desafíos de fondo: la descarbonización de la economía, la redinamización de la productividad y el desarrollo tecnológico, y la creciente fragmentación geopolítica en el mundo. Estos retos difícilmente se podrán afrontar sin una notable movilización de inversiones y financiación, por un lado, y sin reforzar el papel internacional del euro, por el otro. Y esto es precisamente lo que persigue la Unión del Mercado de Capitales (UMC).
Los países europeos han anunciado una gran cantidad de medidas fiscales para amortiguar el duro golpe de la pandemia. El impulso fiscal en 2020 será parecido en los principales países, pero existen diferencias entre las contribuciones automática y discrecional de la política fiscal en cada uno de ellos.
En Europa, una parte significativa de la riqueza de los hogares sigue concentrada en vivienda y depósitos, mientras que en EE. UU. la mayor presencia de inversiones en acciones y fondos refleja la existencia de mercados de capitales más profundos, líquidos y desarrollados.
Si Europa solo avanza en momentos de crisis, como se ha puesto de manifiesto en los últimos 15 años, la oportunidad es inmejorable teniendo en cuenta el exigente contexto geopolítico internacional actual. La alternativa es un retorno del avatar hamletiano que ha representado a la UE muchas veces a lo largo de su historia.
¿Qué ha provocado el fuerte repunte de los precios de la energía en Europa en la segunda mitad de 2021? ¿Persistirá la subida a medio y largo plazo?
Con motivo de las elecciones europeas del 9 de junio, avanzamos la publicación del Dossier de nuestro próximo Informe Mensual de junio con la intención de contribuir a la reflexión sobre las fortalezas y debilidades del mercado único a nivel económico y algunos de los desafíos que se avecinan: la competitividad, el impacto de la inteligencia artificial, la productividad y la unión de los mercados de capitales.
Por primera vez en muchos meses, las perspectivas para la economía europea han comenzado a mejorar. Analizamos los factores que explican la mejoría y compartimos nuestra visión sobre cuál será escenario de crecimiento e inflación para la eurozona en 2023.
El envejecimiento de la población tendrá un impacto de primer orden en las finanzas públicas de las economías avanzadas. El mecanismo es conocido: el envejecimiento de la población y el consiguiente aumento de las ratios de dependencia pueden disminuir los ingresos fiscales e incrementar el gasto público de manera sustancial. El principal mensaje de este artículo es que la presión alcista de la demografía sobre las finanzas públicas será intensa en España y en Europa.
En el segundo artículo del Dossier "Las claves de la productividad europea" revisamos un amplio conjunto de variables que abarcan aspectos institucionales, geográficos, tecnológicos y vinculados al tejido productivo, caracterizando los diferentes grupos de regiones europeas según su nivel de productividad.
La inteligencia artificial generativa (IA) es una de las tecnologías más disruptivas y prometedoras de nuestro tiempo. Su capacidad para crear, imitar y mejorar contenidos de todo tipo la convierte en una tecnología de utilidad general con un potencial de transformación económica y social comparable al de la electricidad o la informática. Su impacto potencial y cómo utilizarla de la mejor forma posible, un reto mayúsculo para Europa y para el mundo entero, es lo que tratamos en este artículo.
Los grandes cambios que se están produciendo en 2022 en las relaciones entre bloques están incentivando profundas transformaciones estructurales en ámbitos como la tecnología, la defensa y la política energética. Asimismo, el gas, energía clave en la transición energética, se ha convertido recientemente en arma política, lo que ha dejado en alerta máxima a los numerosos países e industrias dependientes de esta fuente de energía.