La inflación general aumentó hasta el 7,6% en febrero (6,1% en enero), 2 décimas por encima de lo que había adelantado el INE el pasado día 28 de febrero. Se trata de su nivel más alto desde diciembre de 1986. Por su parte, la inflación subyacente (la general sin energía ni alimentos no elaborados) avanzó hasta el 3,0%. También ha aumentado la proporción de los bienes que presentan una tasa de inflación elevada: el 73% de la cesta ya exhibe tasas de inflación por encima del 2% mientras que un 32% de la cesta ya se encuentra por encima del 5% (véase la sección “El semáforo de la inflación”). De cara a marzo, esperamos una porción aún mayor de la cesta de consumo con tasas de inflación por encima del 2% y del 5%.
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La inflación general aumentó hasta el 9,8% en marzo (7,6% en febrero), según el dato avanzado por el INE. De confirmarse, se trataría de su nivel más alto desde mayo del 1985. Según explica el INE, el aumento de marzo viene de la mano de una subida generalizada de los precios de la mayoría de los componentes. En este sentido, la inflación subyacente ha repuntado hasta el 3,4% (3,0% en febrero). El INE destaca los avances en los precios de la electricidad, de los carburantes y combustibles y de los alimentos y bebidas no alcohólicas. Esto explica porqué el aumento en la inflación general es sustancialmente mayor al de la inflación subyacente: esta segunda excluye energía y alimentos no elaborados de su cálculo.
En línea con los datos de inflación publicados esta semana en las principales economías de la eurozona, el IPCA en el agregado de la región volvió a sorprender al alza en marzo, con un ascenso del 7,5% interanual, muy por encima de nuestras previsiones y del consenso de analistas (6,7% según Bloomberg). En España, Alemania, Italia y Francia, el dato de marzo situó la inflación en el 9,8%, 7,6%, 7,0% y 5,1%, respectivamente.
La inflación estadounidense volvió a aumentar en marzo de 2022: hasta el 8,5% interanual la general y hasta el 6,5% la subyacente. El fuerte aumento en el componente energético explica buena parte del incremento mensual del índice de precios, puesto que el índice subyacente avanzó a un ritmo mensual más contenido que en meses anteriores. Con todo, el impacto del conflicto de Ucrania en los precios de las materias primas, los nuevos cierres en China ante los rebrotes de COVID y la robustez del mercado laboral estadounidense favorecen el mantenimiento de estas presiones inflacionistas durante buena parte de 2022. No obstante, es probable que en los próximos meses veamos cierta moderación en el ritmo de subida de los precios.
La inflación general aumentó hasta el 9,8% en marzo (7,6% en febrero), tal y como había adelantado el INE el pasado día 30 de marzo. Se trata de su nivel más alto desde mayo de 1985. Por su parte, la inflación subyacente (la general sin energía ni alimentos no elaborados) avanzó hasta el 3,4%. También ha aumentado la proporción de los bienes que presentan una tasa de inflación elevada: el 75% de la cesta ya exhibe tasas de inflación por encima del 2% mientras que un 36% de la cesta ya se encuentra por encima del 5% (véase la sección “El sémaforo de la inflación”). A pesar de que es probable que la inflación subyacente siga aumentando levemente a corto plazo, pensamos que la inflación general puede haber tocado techo, o estar muy cerca de él, este mes de marzo.
La inflación general se moderó hasta el 8,4% en abril (9,8% en marzo), según el dato avanzado por el INE. De confirmarse, sería la segunda vez desde febrero de 2021 que la inflación se modera respecto al mes anterior. Aun así, la inflación general actual se encuentra en su segundo valor más alto de las últimas tres décadas, solamente superada por el registro de marzo. En cambio, la inflación subyacente ha aumentado significativamente hasta el 4,4% (3,4% en marzo), el mayor valor de la serie desde 1995. En este sentido, mientras que la inflación general podría haber alcanzado su pico en marzo, la inflación subyacente aún tiene recorrido al alza.
Los datos publicados esta semana confirman que el riesgo de estanflación se ha incrementado en la economía del euro desde el comienzo del año. Por un lado, el crecimiento del PIB siguió perdiendo empuje en el 1T (0,2% intertrimestral). Por el otro, la inflación se estabilizó en abril (7,5% la general y 3,5% la subyacente), si bien las presiones alcistas se están extendiendo a lo largo de la cesta de consumo. De cara a los próximos meses, no descartamos que el PIB pueda retroceder en el 2T, mientras que la inflación se mantendrá en cotas elevadas.
La inflación estadounidense descendió en abril, tras alcanzar máximos de 40 años el mes anterior (8,3% frente al 8,5% de marzo la general; 6,2% frente a 6,5% la subyacente). A pesar de la moderación, el IPC se mantuvo creciendo a ritmos muy elevados. El descenso de la inflación se debió, en parte, a unos más favorables efectos de base. De cara a futuro, el conflicto abierto en Ucrania, los cierres en China ante los rebrotes de COVID y un mercado laboral que sigue marcando avances salariales significativos favorecerán el mantenimiento de unas tasas de inflación elevadas durante buena parte de 2022. Con todo, es probable que en los próximos meses veamos cierta moderación en el ritmo de subidas de precios.
La inflación general se moderó hasta el 8,3% en abril (9,8% en marzo), 1 décima por debajo de lo que había adelantado el INE el pasado día 28 de abril, debido a una menor contribución del componente energético. Aun así, la inflación general actual se encuentra en su segundo valor más alto de las últimas tres décadas, solamente superado por el registro de marzo. Por su parte, la inflación subyacente (la general sin energía ni alimentos no elaborados) ha subido con fuerza hasta el 4,4% (3,4% en marzo). También ha aumentado la proporción de los bienes que presentan una tasa de inflación elevada: un 45% (36% en marzo) de la cesta ya se encuentra por encima del 5% (véase la sección El semáforo de la inflación). A pesar de que es probable que la inflación subyacente siga aumentando a corto plazo, pensamos que la inflación general pudo haber tocado techo en marzo.
La inflación general repuntó hasta el 8,7% en mayo (8,3% en abril), según el dato avanzado por el INE. De confirmarse, sería el segundo valor más alto en las últimas tres décadas, solamente superado por el registro de marzo (9,8%). Por su parte, la inflación subyacente (que excluye energía y alimentos no elaborados) ha aumentado hasta el 4,9% (4,4% en abril), el mayor valor de la serie desde 1995. A pesar de que este mes haya repuntado la inflación general, no esperamos que se vuelva a situar en los próximos meses en los niveles de marzo. En cambio, la inflación subyacente esperamos que mantenga la tendencia alcista durante algunos meses más.
La escalada en la inflación no da tregua en la eurozona: en mayo, el IPCA superó las expectativas del consenso de analistas (7,8% según Bloomberg) y alcanzó un nuevo máximo histórico en el 8,1%, ascenso que acusa un aumento generalizado entre sus componentes. La persistencia y extensión de las presiones inflacionistas refuerza la intención del BCE de abandonar los tipos de interés negativos en el 3T. Nuestra previsión es que lo hará con subidas de 0,25 p. b. en las reuniones de julio y septiembre, pero la sorpresa alcista del dato de hoy da fuerza a aquellos miembros del Consejo de Gobierno favorables a subir los tipos en 50 p. b. en julio, un debate que probablemente tomará el centro de atención durante la reunión de la próxima semana.
La inflación general aceleró hasta el 8,7% en mayo (8,3% en abril), confirmando el dato adelantado del INE, en buena parte debido a la mayor contribución de los alimentos elaborados. Con ello, la inflación general apunta su segundo registro más elevado de las últimas tres décadas, solo por debajo de la del pasado mes de marzo. La inflación subyacente (la general sin energía ni alimentos no elaborados) volvió a subir con fuerza hasta el 4,9% (4,4% en abril), empujada en primera instancia por los alimentos elaborados, pero también por la pujanza de precios de bienes industriales y servicios. Por su parte, aumentó la proporción de los bienes que presentan una tasa de inflación elevada: un 48% de la cesta ya se encuentra por encima del 5% (45% en abril) (véase la sección “El semáforo de la inflación”).
La inflación general estadounidense subió en mayo hasta el 8,6% (8,3% en abril), por encima de lo esperado por el consenso de analistas y superando lo que preveíamos que sería el pico del ciclo (el registro de marzo, del 8,5%, máximo en los últimos 40 años). Por su parte, la inflación subyacente se moderó levemente, hasta el 6,0%, frente al 6,2% de abril y al 6,5% de marzo. A pesar de esta leve moderación de la subyacente, lo cierto es que los avances intermensuales muestran una dinámica de crecimientos en los precios mucho más sólidos y persistentes de lo esperado.
La inflación general aceleró hasta el 10,2% en junio (8,7% en mayo) según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. De confirmarse, sería el registro más elevado de los últimos 37 años. Por su parte, la inflación subyacente ha aumentado hasta el 5,5% (4,9% en mayo), el mayor valor de la serie desde 1993. Si bien el dato de inflación subyacente apenas ha sorprendido levemente al alza, el dato de inflación general ha supuesto una sorpresa al alza significativa con respecto a nuestras previsiones.
La inflación en la eurozona sorprendió al alza en junio, al alcanzar un nuevo máximo en la serie histórica, superior a nuestras previsiones y al consenso de analistas.
La inflación general aceleró hasta el 10,2% en junio (8,7% en mayo), confirmando el dato adelantado del INE, empujada en gran parte por los precios de los carburantes y de los alimentos. La inflación subyacente (la general sin energía ni alimentos no elaborados) volvió a subir con fuerza hasta el 5,5% (4,9% en mayo), impulsada por los precios de los alimentos elaborados, que continúan escalando a gran velocidad, pero también por la pujanza de los precios de bienes industriales y de los servicios ligados al turismo.
La inflación general estadounidense subió en junio hasta el 9,1% (8,6% en mayo), por encima de lo esperado por el consenso de analistas y superando a lo que preveíamos que sería el pico del ciclo (el último registro de mayo). Por su parte, la inflación subyacente se moderó de forma muy atenuada, hasta el 5,9%, frente al 6,0% de mayo. Los avances intermensuales del IPC (tanto de la general como de la subyacente) muestran una dinámica de crecimientos en los precios mucho más sólida y persistente de lo esperado. De cara a futuro, el conflicto abierto en Ucrania, la política China referente al COVID y un mercado laboral que sigue tensionado favorecerán el mantenimiento de unas tasas de inflación elevadas durante la segunda mitad de 2022. En este sentido, la Fed seguirá con su plan de subidas de tipos de interés (en julio la subida podría ser de nuevo de 75 p. b.).
Según el indicador adelantado de julio, la inflación general escaló 6 décimas hasta el 10,8%, una tasa no observada desde 1984. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, hizo lo propio al aumentar en la misma magnitud hasta el 6,1%. Estos datos han sorprendido tanto al consenso de analistas como a CaixaBank Research e introducen riesgos al alza sobre nuestras previsiones de inflación general y subyacente para el conjunto de 2022 (por ahora en el 8,0% y el 4,6%, respectivamente).
La economía de la eurozona sorprendió de forma positiva al registrar una aceleración en el ritmo de crecimiento en el 2T 2022. Así, el dato confirma que el impulso generado por el levantamiento de las restricciones asociadas a la pandemia a lo largo de la primavera más que compensó los efectos iniciales de la invasión de Rusia en Ucrania, la intensificación de la crisis energética y la escalada en los precios. No obstante, los indicadores disponibles para el mes de julio apuntan a un debilitamiento en la actividad a inicios del 3T 2022, ante la incertidumbre que está significando el posible corte de suministro de gas proveniente de Rusia. En este contexto, la inflación no da tregua en la eurozona y continuó subiendo en julio, aupada por un aumento generalizado de los precios de la cesta del IPCA, a excepción del componente energético y de los alimentos no elaborados que moderaron sus avances interanuales.
La inflación general se moderó hasta el 10,4% en agosto (10,8% en julio) según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. Por su parte, la inflación subyacente ha aumentado hasta el 6,4% (6,1% en julio). Estos datos muestran que la inflación continúa situada en niveles muy elevados por lo que se mantienen riesgos importantes al alza sobre nuestras previsiones de inflación de 2022 y 2023.