A punto de cerrar un buen año desde el punto de vista macroeconómico, la economía española encara un 2025 que se espera que de nuevo sea dinámico gracias a una demanda interna privada que irá tomando un mayor protagonismo.
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En estos primeros meses del año, el crecimiento del PIB de España mantiene un notable ritmo de avance, aunque persiste la brecha entre los sectores de servicios e industria. La creación de empleo gana tracción, mientras la inflación continúa su tendencia a la baja, impulsada por la disminución de los precios de la energía. El déficit comercial siguió aumentando en febrero y la actividad residencial en España ha tenido el mejor inicio de año desde 2007.
La economía española sigue mostrando un notable dinamismo, con un comportamiento mejor del que se preveía, impulsada por la demanda interna (tanto consumo privado como inversión), gracias, entre otros factores, a una sólida situación financiera de familias y empresas, unas condiciones de financiación favorables, la normalización de la inflación y la fortaleza del mercado laboral.
La tasa de ahorro de los hogares españoles ha repuntado por primera vez desde la pandemia, gracias al aumento de la renta bruta disponible y a la caída de la inflación, que ha moderado el crecimiento del gasto nominal de los hogares.
Analizamos el impacto que las variaciones en el precio de la energía a raíz de la guerra en Ucrania pueden llegar a tener sobre el crecimiento del PIB de España.
La invasión de Ucrania por parte de las tropas rusas supone un punto y aparte en el contexto geopolítico internacional tras la caída del muro de Berlín. Las consecuencias de un evento de tal magnitud (un cisne negro en terminología financiera) son todavía difíciles de anticipar, pero podrían cambiar algunas de las tendencias de fondo que han definido el comportamiento de la economía mundial en las últimas décadas.
El conflicto bélico que ha estallado en Ucrania hace que ahora sea muy difícil pronosticar el curso que va a seguir la actividad económica, pero cada día que pasa parece más difícil que el crecimiento alcance el 5% que esperábamos superar.
En general, por incertidumbre nos referimos a la falta de conocimiento sobre un tema, o al desacuerdo sobre cómo interpretar aquello que se conoce. Desde el punto de vista económico, implica una mayor dificultad para medir o predecir la evolución de variables, como el PIB o la inflación.
El inicio del nuevo curso económico viene marcado por la sensación de que podemos estar afrontando un punto de inflexión en el comportamiento de la economía.
CaixaBank Research prevé un crecimiento del 1,4% para 2024, pero empezamos el año señalando los riesgos al alza. Los buenos datos de crecimiento del 4T 2023 y la mejora de las perspectivas de consumo de los hogares nos llevarán a revisar el crecimiento y situarlo cerca del 2,0%.
Encaramos la recta final del año tras un verano marcado por la celebración de las Olimpiadas en París y por un breve episodio de turbulencias financieras, debido, en parte, a los temores de que la economía estadounidense pueda entrar en recesión. Se ha demostrado que estos temores han sido algo exagerados, y la economía mundial mantiene la tendencia de los últimos trimestres, si bien las perspectivas para la última parte del año se han debilitado. Toca pues reajustar los escenarios económicos y financieros con toda la nueva información disponible en los últimos meses.
La economía española sigue mostrando un dinamismo mayor de lo que se esperaba en el arranque del año, gracias sobre todo al empuje del sector terciario, especialmente el turismo, y la creación de empleo. De cara a los próximos trimestres, contará además con factores de soporte, como una política monetaria menos restrictiva, unas tensiones inflacionistas en senda de corrección y la previsible aceleración de la ejecución de los fondos europeos NGEU.
A falta de valorar el impacto que la DANA de finales de octubre en el levante peninsular haya podido tener sobre la producción agraria de la región, en los próximos trimestres esperamos que la tendencia positiva del sector se afiance, si bien seguirá muy condicionada a la evolución de los costes y la mejora de la situación de sequía.
Desde la última actualización del escenario macroeconómico, en junio de este año, incorporamos la nueva información disponible y volvemos a examinar los principales factores que dominan el escenario.
Pese a que aún es muy complicado cuantificar el impacto de la escalada bélica de la guerra en Gaza sobre la economía mundial, no hay duda que uno de los principales focos de atención es el mercado de petróleo. Hasta la fecha, los mercados financieros han reaccionado con relativa cautela, aunque la volatilidad ha repuntado. En el mercado de crudo, se ha producido cierta presión al alza sobre los precios del barril.
¿Qué se espera en 2022 en lo tocante a inversiones sostenibles? Calibramos la importancia de la sostenibilidad medioambiental en los fondos europeos NGEU del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Tras la salida del verano, nos encontramos con una economía española en proceso de desaceleración con respecto a los notables registros de crecimiento del 1S 2023. En este artículo presentamos nuestras perspectivas al respecto.
Durante los años de política monetaria expansiva, la Reserva Federal se embarcó en un programa de compra de activos para inyectar liquidez y estimular la economía que llegó a alcanzar el 35% del PIB de los Estados Unidos a mediados de 2022. La crisis inflacionista requirió una política monetaria restrictiva, que incluyó la reducción del balance del banco central para retirar liquidez del sistema financiero. En 2025, la Fed anunció una desaceleración del ritmo de reducción de su balance a partir del mes de abril.
La primera reacción del mercado a la victoria de Trump y el partido Republicano en las elecciones de EE. UU. fue acorde con unas expectativas en que sus políticas supongan una mayor inflación a medio plazo, así como un cierto impulso al crecimiento económico a corto plazo.