El PIB de la eurozona creció un 0,1% intertrimestral en el 2T 2025 (0,6% en el 1T 2025), situando su avance interanual en el 1,4% (1,5% en el 1T 2025). El desempeño de las principales economías fue mixto, con ligeras contracciones en Alemania e Italia (-0,1% intertrimestral en ambos casos), y avances en Francia (+0,3%) y España (+0,7%).
Resultats de la cerca
La inflación general de la eurozona fue del 2,1% interanual en agosto, mientras que la núcleo se mantuvo en el 2,3% por cuarto mes consecutivo. Los datos fueron acordes con lo esperado y reflejan una inflación virtualmente en el objetivo. Así, no ponen presión para que el BCE reajuste su política monetaria en su próxima reunión del 11 de septiembre (reunión para la que los mercados ven tipos sin cambios con un 99% de probabilidad).
La inflación general de la eurozona subió al 2,2% interanual en septiembre (+0,2 p. p. respecto a agosto), mientras que la núcleo se mantuvo en el 2,3% por quinto mes consecutivo. Los datos fueron acordes con lo esperado, con un rebote que ya se anticipaba por efectos base de la energía, y no modifican la hoja de ruta de un BCE que, en sus propias palabras, se siente cómodo con la posición actual de la política monetaria. Así, los mercados monetarios cotizan un tipo depo estable en el 2,00% con una probabilidad del 99% y 90% en octubre y diciembre de 2025, respectivamente.
La inflación general de la eurozona bajó al 2,1% interanual en octubre (–0,1 p. p. respecto a septiembre), mientras que la núcleo se mantuvo en el 2,4%. Aunque los datos fueron razonablemente según lo esperado, destacó el contraste entre la desaceleración de los precios de alimentos, energía y bienes industriales con un repunte algo inesperado en los servicios. Con todo, los datos en su conjunto son acordes con el objetivo del 2% y respaldan la visión de que no haya cambios en los tipos de interés del BCE en los próximos meses.
La inflación general de la eurozona subió al 2,2% interanual en noviembre (+0,1 p. p. respecto a octubre), mientras que la núcleo se mantuvo en el 2,4%. La imagen de fondo que dibujan los datos sigue siendo la esperada: una inflación con algunas resistencias en partidas inerciales (servicios), pero, en conjunto, virtualmente en el objetivo del BCE. Así, refuerzan la perspectiva de una política monetaria estable en los próximos trimestres, con un BCE que no quiere responder a desviaciones pequeñas y transitorias de los datos y que muestra poca predisposición a ajustar sus tipos de interés si no hay un cambio relevante de las perspectivas.
El Banco de Inglaterra (BoE) recortó el tipo de interés de referencia en 25 p. b., hasta el 3,75%, en una votación que recibió 5 votos a favor del recorte y 4 votos a favor de mantener el tipo en el 4%. El gobernador del banco, Andrew Bailey, volvió a ser decisivo para decantar la balanza, pues todos los miembros del comité mantuvieron sus votos respecto al mes pasado (cuando se decidió mantener los tipos) menos él.
La inflación general de la eurozona disminuyó al 2,0% interanual en diciembre (–0,1 p. p. respecto a noviembre), con una bajada bastante generalizada por países, mientras que la núcleo bajó al 2,3% (–0,1 p. p.). Los datos fueron acordes con lo esperado y dibujan una inflación virtualmente en el objetivo del 2%, pero con una dispersión entre componentes que recoge la multiplicidad de riesgos que rodean el escenario. Todo ello respalda la estrategia del BCE, que mantiene los tipos en un nivel neutral (depo en el 2,00%) y se guarda el potencial de tocar los tipos solo si hay un cambio relevante de perspectivas. Los mercados hicieron una lectura dovish de los datos de inflación de diciembre y las expectativas implícitas de los inversores han recuperado un leve sesgo bajista (cotizan con cerca de un 20% de probabilidad la posibilidad de un recorte de tipos en 2026).
La inflación general de la eurozona disminuyó al 1,7% interanual en enero (–0,3 p. p. respecto a diciembre), mientras que la núcleo bajó al 2,2% (–0,1 p. p.) empujada por una moderación de los servicios. Los datos fueron acordes con lo esperado y no alteran la hoja de ruta de un BCE que se siente cómodo con su estrategia de «esperar y ver» y para el que no se prevén cambios en su reunión del próximo jueves (los mercados cotizan un depo estable en el 2,00% con un 99% de probabilidad).
La inflación general de la eurozona subió al 1,9% interanual en febrero (+0,2 p. p. respecto a enero), mientras que la núcleo repuntó al 2,4% (+0,2 p. p.). En los datos, algo más elevados de lo previsto, destacó el rebote de los componentes núcleo, tanto en los bienes industriales no energéticos como en los servicios. El desglose completo que se conocerá en dos semanas permitirá saber si estos aumentos responden a los habituales reajustes de algunos precios a principios de año. Más relevante para el futuro de la inflación y las decisiones del BCE es el recrudecimiento del conflicto entre Irán, Israel y EE. UU. y el encarecimiento de los precios energéticos en los últimos días. Estimamos que la tensión de precios energéticos que recogen los futuros en los mercados financieros podría añadir 0,4 p. p. a la inflación europea en 2026, algo que no alteraría la hoja de ruta del BCE (la inflación no se alejaría del objetivo y las expectativas seguirían ancladas). El impacto, sin embargo, dependerá de la duración y el alcance geográfico de las tensiones, lo que refuerza que el BCE adopte una toma de decisiones «reunión a reunión» pero sin «hipercalibrar» la política monetaria a cada pequeña variación en los datos (los mercados cotizan con un 99% que no haya cambios en la próxima reunión del 19 de marzo).
La inflación general de la eurozona subió al 2,5% en marzo, en un rebote previsible ante el encarecimiento de los precios energéticos derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras que la núcleo bajó al 2,3%. Este dato todavía es demasiado prematuro para alterar la hoja de ruta del BCE y decantar una posible subida de tipos en la reunión del próximo 30 de abril. La clave es la propagación del encarecimiento de la energía al resto de precios de la cesta. La incertidumbre es muy elevada y favorece una actitud de «espera en alerta» por parte del BCE, con los riesgos sesgados hacia alguna subida de tipos, pero a la expectativa de acumular información sobre la propagación del shock energético. Los mercados cotizan subidas de tipos graduales en 2026 (+75 p. b. casi al 100%), pero sin urgencias (la probabilidad de un incremento de 25 p. b. en abril es del 50%).
El incremento de la inflación fue acorde con lo previsto (el consenso de Bloomberg pronosticaba exactamente un 3,0% de la general y un 2,2% de la núcleo). Dos grandes fuerzas hacían prever estos movimientos. Por un lado, el persistente encarecimiento energético a raíz del conflicto en Oriente Próximo. Por el otro, el efecto calendario de Semana Santa, que cada año distorsiona alguna décima los datos de primavera, y seguramente contribuyó a moderar la última cifra de inflación núcleo.
Monthly analysis of Spain’s economic and financial outlook and its long-term prospects.
Monthly analysis of Portugal’s economic and financial outlook and its long-term prospects. Available in English.
L’economia alemanya s’encamina cap a un nou any de debilitat econòmica. Durant la primera meitat de l’any, el ritme de l’economia s’ha mostrat molt volàtil, marcat per les decisions adoptades per anticipar-se a l’impacte dels aranzels de Trump.
França mostra un comportament aparentment dinàmic enmig d’una crisi política. El creixement que ha mostrat l’economia francesa fins al 3T 2025 s’explica per uns patrons poc sostenibles (com una elevada acumulació d’inventaris en el 2T) o de naturalesa transitòria (forta empenta de les exportacions en el 3T per la comanda de material aeronàutic), que emmascaren la debilitat de fons de l’economia gal·la.
L’economia italiana, igual que la dels seus principals socis de la zona de l’euro, ha mostrat un comportament molt volàtil en la primera meitat de l’any, com a conseqüència de les decisions d’anticipació de compres preses pels agents per evitar l’impacte dels aranzels de Trump sobre els preus finals.
La inflación de julio evolucionó según lo previsto. Si bien la inflación subyacente avanzó una décima, apoyada en la recuperación de la demanda doméstica, la caída del precio de los carburantes ha mantenido estancada la inflación general.
La eurozona reduce su ritmo de crecimiento hasta el 0,3% intertrimestral en el 2T, una décima menos que el trimestre precedente y dos décimas menos que nuestra previsión.
Sorprende que la tasa de inflación se mantenga estable: la inflación debería haberse situado en niveles inferiores a nuestra previsión debido a la recaída del precio del petróleo, pero se vio compensada por el aumento del precio de los alimentos frescos y de los bienes industriales no energéticos.
El IPCA se sitúa en terreno negativo debido a la importante reducción en el precio de la energía (del 8,9%), algo mayor de lo esperado, prolongando los efectos ya observados en el mes anterior.