La inflación general de la eurozona subió al 1,9% interanual en febrero (+0,2 p. p. respecto a enero), mientras que la núcleo repuntó al 2,4% (+0,2 p. p.). En los datos, algo más elevados de lo previsto, destacó el rebote de los componentes núcleo, tanto en los bienes industriales no energéticos como en los servicios. El desglose completo que se conocerá en dos semanas permitirá saber si estos aumentos responden a los habituales reajustes de algunos precios a principios de año. Más relevante para el futuro de la inflación y las decisiones del BCE es el recrudecimiento del conflicto entre Irán, Israel y EE. UU. y el encarecimiento de los precios energéticos en los últimos días. Estimamos que la tensión de precios energéticos que recogen los futuros en los mercados financieros podría añadir 0,4 p. p. a la inflación europea en 2026, algo que no alteraría la hoja de ruta del BCE (la inflación no se alejaría del objetivo y las expectativas seguirían ancladas). El impacto, sin embargo, dependerá de la duración y el alcance geográfico de las tensiones, lo que refuerza que el BCE adopte una toma de decisiones «reunión a reunión» pero sin «hipercalibrar» la política monetaria a cada pequeña variación en los datos (los mercados cotizan con un 99% que no haya cambios en la próxima reunión del 19 de marzo).
Resultats de la cerca
La inflación general de la eurozona subió al 2,5% en marzo, en un rebote previsible ante el encarecimiento de los precios energéticos derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras que la núcleo bajó al 2,3%. Este dato todavía es demasiado prematuro para alterar la hoja de ruta del BCE y decantar una posible subida de tipos en la reunión del próximo 30 de abril. La clave es la propagación del encarecimiento de la energía al resto de precios de la cesta. La incertidumbre es muy elevada y favorece una actitud de «espera en alerta» por parte del BCE, con los riesgos sesgados hacia alguna subida de tipos, pero a la expectativa de acumular información sobre la propagación del shock energético. Los mercados cotizan subidas de tipos graduales en 2026 (+75 p. b. casi al 100%), pero sin urgencias (la probabilidad de un incremento de 25 p. b. en abril es del 50%).
El incremento de la inflación fue acorde con lo previsto (el consenso de Bloomberg pronosticaba exactamente un 3,0% de la general y un 2,2% de la núcleo). Dos grandes fuerzas hacían prever estos movimientos. Por un lado, el persistente encarecimiento energético a raíz del conflicto en Oriente Próximo. Por el otro, el efecto calendario de Semana Santa, que cada año distorsiona alguna décima los datos de primavera, y seguramente contribuyó a moderar la última cifra de inflación núcleo.
La inflación general de la eurozona bajó hasta el 2,8% interanual en junio (–0,4 p. p. respecto a mayo), mientras que la núcleo disminuyó de nuevo hasta el 2,4% con el que había empezado el año. La moderación de la inflación fue prácticamente generalizada, tanto entre las principales partidas como entre las grandes economías de la eurozona. Los datos refuerzan la visión de que el BCE no subirá los tipos de interés en su reunión del próximo 23 de julio, pero ni confirma ni descarta la posibilidad de que el BCE siga deseando un endurecimiento controlado de la política monetaria para los próximos trimestres.
El PIB de la eurozona sorprendió al alza en el 2T26 (0,4% intertrimestral) y confirmó una capacidad de resistencia superior a la prevista en un trimestre marcado por el encarecimiento energético y la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, la mejora apunta más a resiliencia que a una reaceleración generalizada del ciclo: una vez depurada la volatilidad de Irlanda, el crecimiento siguió siendo moderado. Con todo, la eurozona excluyendo Irlanda, así como el agregado de las cuatro grandes economías, avanzaron un 0,3%, señal de una mejora relativamente amplia. El dato reduce los riesgos bajistas más inmediatos sobre la actividad, aunque sin alterar sustancialmente la lectura de un crecimiento todavía contenido.
La inflación de la eurozona se aceleró una décima en julio hasta el 2,9%, en línea con lo esperado, tanto por el aumento de la componente energética, como por la resistencia de la componente núcleo (2,5%). El dato de la general resultó en línea con el consenso, y no supone una aceleración de la inercia que traía la inflación en los últimos meses. Con todo, la resistencia de la inflación núcleo fue generalizada por componentes, y el aumento en el precio de los servicios apunta a que las presiones inflacionistas se están desacelerando más gradualmente que en junio. Aunque este dato no aclara por sí solo la decisión que tomará el BCE a la vuelta del verano respecto a los tipos de interés, en particular en vista de la volátil situación en el estrecho de Ormuz, sí deja a este en una posición menos cómoda. Los mercados continuaron descontando una subida de tipos en septiembre en torno al 85% de probabilidad.
La inflación general de la eurozona subió al 3,3% interanual en agosto (+0,4 p. p. respecto a julio), con un incremento generalizado por países. Sin embargo, la práctica totalidad del aumento se debió a la energía (que, tensionada por el conflicto en Oriente Próximo, siguió añadiendo cerca de 1 p. p. al conjunto de la inflación). La inflación núcleo se situó en el 2,4% (–0,1 p. p.) y sigue sugiriendo efectos indirectos limitados del shock energético.
L’economia alemanya s’encamina cap a un nou any de debilitat econòmica. Durant la primera meitat de l’any, el ritme de l’economia s’ha mostrat molt volàtil, marcat per les decisions adoptades per anticipar-se a l’impacte dels aranzels de Trump.
França mostra un comportament aparentment dinàmic enmig d’una crisi política. El creixement que ha mostrat l’economia francesa fins al 3T 2025 s’explica per uns patrons poc sostenibles (com una elevada acumulació d’inventaris en el 2T) o de naturalesa transitòria (forta empenta de les exportacions en el 3T per la comanda de material aeronàutic), que emmascaren la debilitat de fons de l’economia gal·la.
L’economia italiana, igual que la dels seus principals socis de la zona de l’euro, ha mostrat un comportament molt volàtil en la primera meitat de l’any, com a conseqüència de les decisions d’anticipació de compres preses pels agents per evitar l’impacte dels aranzels de Trump sobre els preus finals.
La inflación de julio evolucionó según lo previsto. Si bien la inflación subyacente avanzó una décima, apoyada en la recuperación de la demanda doméstica, la caída del precio de los carburantes ha mantenido estancada la inflación general.
La eurozona reduce su ritmo de crecimiento hasta el 0,3% intertrimestral en el 2T, una décima menos que el trimestre precedente y dos décimas menos que nuestra previsión.
Sorprende que la tasa de inflación se mantenga estable: la inflación debería haberse situado en niveles inferiores a nuestra previsión debido a la recaída del precio del petróleo, pero se vio compensada por el aumento del precio de los alimentos frescos y de los bienes industriales no energéticos.
El IPCA se sitúa en terreno negativo debido a la importante reducción en el precio de la energía (del 8,9%), algo mayor de lo esperado, prolongando los efectos ya observados en el mes anterior.
El ritmo de crecimiento de la eurozona se reduce ligeramente en el 3T hasta el 0,3% intertrimestral, una décima menos que el trimestre precedente y que nuestra previsión.
La inflación se estabilizó en el 0,1% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
La inflación se estabilizó en el 0,2% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
La inflación alcanzó el 0,4% en enero como resultado de la actuación de dos fuerzas significativas.
La inflación se contrajo significativamente en febrero, hasta el -0,2%. Los motivos de esta reducción son, por un lado, la mayor caída del precio de la energía de los últimos cuatro meses (del -8% interanual) y, por otro lado, un menor avance del precio de los alimentos no elaborados (del 1,4% interanual en enero al 0,3% interanual en febrero).
La inflación se contrajo ligeramente en marzo, hasta el -0,1%.