Las distintas velocidades de la inflación: un cálculo diferencial para el BCE

La eurozona alcanzó el objetivo de inflación del BCE en 2025. La inflación general bajó al 2,1% en el conjunto del año y cerró en el 1,9% en diciembre, mientras que las expectativas de la mayoría de los agentes también la sitúan en el 2% a medio plazo. ¿Cómo ha sido esta desinflación final hacia el 2%? ¿Qué productos y países han contribuido más? ¿Qué inercias quedan?

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CaixaBank Research
February 5th, 2026

Por primera vez en tres años, en 2025 la desinflación se apoyó más en los componentes núcleo (bienes industriales y servicios) que en los más volátiles. Ello refleja una desinflación a distintas velocidades, espejo de la propia crisis inflacionista previa: los precios de la energía y los alimentos, que fueron los grandes tensionados en 2022, también lideraron el primer escalón de la desinflación en 2023. En cambio, los bienes industriales no energéticos y especialmente los servicios se movieron con rezago, liderando la desinflación en 2024 y 2025 tras haber acelerado en 2023.

Eurozona: IPCA
Eurozona: IPCA general

Las distintas velocidades todavía persisten en los últimos datos de inflación. La principal disonancia es la inercia que aún mantienen los servicios, con una inflación del 3,4% tanto en el conjunto de 2025 como en el último trimestre y mes del año, y que ha quedado compensada por la baja inflación de los bienes industriales no energéticos (0,6% en 2025, su menor cifra desde la pandemia). La inercia de los servicios se explica en gran medida por los coletazos finales de la transmisión de la crisis inflacionista, y los últimos datos muestran que se debe principalmente al comportamiento rezagado de servicios intensivos en factor trabajo (y, en consecuencia, más sensibles al crecimiento salarial), servicios intensivos en energía y servicios que actualizan sus precios con poca recurrencia.1 Con la inflación general normalizada, los precios energéticos en niveles contenidos y los salarios en desaceleración, cabe esperar que en los próximos trimestres la inflación de los servicios avance definitivamente en su normalización.

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    Por ejemplo, en diciembre de 2025, precios relacionados con transporte, servicios públicos (correos, recogida de basura, hospitales) y seguros coparon nueve de las top 10 partidas con mayor inflación de la cesta núcleo y aportaron 0,5 p. p. a una inflación núcleo que fue del 2,3%. La inflación de los servicios relacionados con los seguros también tiene inercia porque se ve afectada por la inflación pasada de los productos asegurados.

Eurozona: dispersión de la inflación entre países

Por otro lado, la vuelta de la inflación general al 2% también ha corregido la dispersión entre países generada en la crisis de 2022. Economías pequeñas pero muy castigadas por el shock energético, como los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania llegaron a ver inflaciones superiores al 20% en 2022), han registrado una fuerte desinflación (aunque todavía siguen en la banda alta de la eurozona, con tasas entre el 3% y el 4%). Entre las cuatro grandes economías europeas, el país que ofreció un mayor impulso a la desinflación del conjunto de la eurozona en 2025 fue Francia, mientras que Alemania y España también ayudaron a bajarla (aunque más levemente) e Italia, de hecho, la empujó un poco al alza por efectos de base relacionados con los precios energéticos.

Eurozona: IPCA

En niveles, Francia destaca por tener la inflación más baja, en buena parte arrastrada por una contribución negativa de la energía debida a la mayor gradualidad con la que el encarecimiento energético se filtró a los precios franceses en la crisis.2 La contribución negativa de la energía también persistió en Alemania e Italia, cuya dependencia energética de Rusia provocó inicialmente un encarecimiento de la energía relativamente superior (el IPC energético repuntó un 35% en Alemania y un 51% en Italia en el conjunto de 2022), aunque cuantitativamente en 2025 ya lo hizo de manera más residual. España, por su parte, ha registrado una inflación algo superior al promedio de la eurozona y, en gran medida, se explica por una mayor inflación en energía y alimentos respecto a la eurozona.3

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    En 2022, Francia optó por intervenciones directas sobre el precio del gas. Así, el tensionamiento de sus precios energéticos fue menor a corto plazo, pero también lo ha sido su distensión posterior.

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    En términos del IPC armonizado, la inflación española fue parecida a la de la eurozona en bienes industriales no energéticos y servicios (0,3 p. p. inferior en el primer caso, 0,2 p. p. superior en el segundo), más baja en alimentos procesados (1,0 p. p.) y claramente mayor en alimentos no procesados (2,4 p. p.) y energía (4,6 p. p.).

Eurozona: IPCA general

En conjunto, las cifras de 2025 dibujan una inflación en el objetivo del 2% del BCE. Sin embargo, detrás de esta normalización hay una dispersión entre componentes que recoge la variedad de riesgos que rodean el escenario: desde la inercia de los servicios (que debe moderarse con los salarios) hasta la baja inflación de bienes (sujeta a riesgos de disrupción arancelaria y redirección comercial), pasando por los alimentos y su sensibilidad a eventos meteorológicos extremos.

IPCA: contribución diferencial por país al conjunto de la eurozona
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