
Resumen ejecutivo: Turismo en España 2026: nuevas oportunidades para un crecimiento sostenible y de mayor valor añadido
El sector turístico español afronta 2026 con bases sólidas y perspectivas favorables tras la normalización de las tasas de crecimiento que siguió al rebote pospandemia. En 2025, España reafirmó su liderazgo mundial con 97 millones de llegadas internacionales y un gasto récord de 135.000 millones de euros, situándose como segunda potencia global. El PIB turístico avanzó un 2,7% y se prevé que mantenga ritmos en torno al 2,5%-2,7% en los próximos ejercicios. Este escenario refleja un sector más equilibrado, con señales claras de diversificación territorial y desestacionalización, y con segmentos emergentes que impulsan su valor añadido.
Entre las tendencias que se van consolidando y que seguirán marcando el futuro del sector destacan la desestacionalización, con una distribución más homogénea de la actividad a lo largo del año, y la diversificación hacia destinos rurales, que ganan cuota frente a los tradicionales de sol y playa. Además, el turista residente reduce sus viajes nacionales y aumenta su gasto en destinos internacionales. Por regiones, Andalucía lidera el crecimiento del turismo internacional en la temporada alta del verano de 2025, mientras que Cataluña pierde protagonismo en favor de las Baleares. El sector hotelero mantiene ocupaciones históricas y aumenta su rentabilidad, aunque con un ritmo más moderado.
En este contexto, tal y como recoge el segundo artículo de este informe, el turismo de lujo emerge como un segmento estratégico para incrementar el valor añadido del sector. Aunque representa solo el 3% de las tarjetas internacionales, concentra el 20% del gasto presencial. El turista prémium gasta de media 731 euros diarios frente a los 46 euros del turista convencional. Madrid lidera este segmento, impulsada por la apertura de hoteles ultraprémium, seguida por Baleares, Barcelona y enclaves costeros como Marbella. Fidelizar a estos viajeros y atraer mercados como EE. UU., Suiza o países del Golfo Pérsico será clave para reforzar esta tendencia.
Otro vector clave que analizamos en el tercer artículo es el denominado turismo silver, protagonizado por los mayores de 65 años. Este colectivo ya supone el 21% de la población y cuenta con una renta superior a la media. Según los datos de pagos con tarjetas de CaixaBank, concentra el 16% del gasto turístico nacional y muestra una marcada preferencia por destinos domésticos y viajes fuera de temporada alta. Su papel es esencial para desestacionalizar la demanda y dinamizar las áreas rurales, donde alcanza cuotas superiores al 20% del gasto turístico. Con proyecciones demográficas que anticipan un fuerte crecimiento del segmento sénior, adaptar la oferta a sus necesidades será determinante para aprovechar su potencial.
El dinamismo turístico también ha impulsado a sectores vinculados, como la restauración, que ha duplicado su cifra de negocios desde 2021 y ha alcanzado máximos históricos de empleo. Sin embargo, tal y como analizamos en el cuarto artículo, el sector restaurador español presenta una elevada rotación empresarial. Cada año, una de cada diez empresas entra o sale del mercado, con una tasa de rotación muy por encima del promedio nacional y del resto de Europa. Reducir esta vulnerabilidad exige avanzar hacia modelos empresariales más escalables y profesionalizados, capaces de mejorar la rentabilidad y la supervivencia en un entorno altamente competitivo y sensible a la estacionalidad.
En definitiva, el sector turístico español encara el futuro con claras oportunidades: consolidar segmentos estratégicos como el lujo y el silver, reforzar la competitividad empresarial y seguir avanzando en la desestacionalización y diversificación geográfica de los destinos. España dispone de los ingredientes para afianzar su liderazgo turístico global y garantizar un desarrollo equilibrado y sostenible en los próximos años.



