El impacto de la COVID-19 en las finanzas públicas solo se empieza a vislumbrar
Los datos de ejecución presupuestaria disponibles empiezan a mostrar el impacto de la COVID-19 en las cuentas públicas.
Los datos de ejecución presupuestaria disponibles empiezan a mostrar el impacto de la COVID-19 en las cuentas públicas.
El BCE ha reaccionado de manera rápida y agresiva para combatir el impacto económico de la COVID-19 (detalles en la sección “Política monetaria del BCE: situación y medidas recientes”), pero el escenario es muy exigente y la magnitud de la recesión puede llegar a empequeñecer lo que inicialmente era una respuesta contundente de la política monetaria.
Si se acaba acordando, este plan supondría un gran paso adelante para la Unión Europea.
El precio de tasación de la vivienda descendió un 0,8% intertrimestral en el primer trimestre del año.
El dato preliminar relativo al crecimiento en el 1T 2020 muestra ya los efectos de la COVID-19 en la actividad económica portuguesa con una contracción intertrimestral del 3,9% (–2,4% en términos interanuales), un registro más negativo que el esperado por CaixaBank Research (caída del 2,0% intertrimestral y del 0,4% interanual).
En este contexto de confinamiento ante la pandemia de la COVID-19, era de esperar una fuerte moderación de la inflación estadounidense, aunque esta ha sido algo superior a la esperada.
El impacto de la crisis de la COVID-19 en el mercado laboral se observa de manera generalizada en los registros de abril.
El BCE ha sido claro sobre su visión de la coyuntura económica: el mundo y la eurozona se enfrentan a una contracción de la actividad de una magnitud y a una velocidad sin precedentes (Lagarde ha desvelado que trabajan con escenarios de caída del PIB en 2020 de entre el 5% y el 12%).