La AIReF ha dictaminado que no se incumple la regla de gasto en pensiones acordada con la Comisión Europea, si bien señala que cumplirla no garantiza la sostenibilidad del sistema de pensiones ni del conjunto de AA. PP., y alerta de que será necesario aumentar las transferencias del Estado a la Seguridad Social para sostener el sistema entre ahora y 2050.
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A diferencia de la recesión de 2008, la crisis de la COVID-19 no tiene su origen en una toma de riesgos excesiva y un boom del crédito. Sin embargo la parálisis de la actividad tensionará la salud financiera de muchas empresas, y las fuertes turbulencias de los mercados y el endurecimiento generalizado de las condiciones financieras pueden activar vulnerabilidades latentes que amplifiquen el shock inicial.
España redujo en 2024 sus exportaciones a la Unión Europea y a los Estados Unidos, de manera que tuvo que buscar oportunidades en nuevos mercados para diversificar y fortalecer sus relaciones comerciales. Entre ellos destacan los países de la ASEAN, América Latina y las islas del Caribe, y Oceanía.
El ahorro de los españoles pasó de 5.800 euros por hogar en 2023 a más de 7.000 en 2024. ¿Por qué ha crecido la tasa de ahorro de las familias y qué esperamos en 2025?
Analizamos las perspectivas para 2019 en cuanto a la política monetaria de los dos principales bancos centrales, Fed y BCE, y las condiciones financieras de sus economías.
El Gobierno ha presentado un segundo plan de choque para amortiguar el impacto económico de la elevada inflación. Este segundo paquete implicará, según estimaciones del propio Ejecutivo, un esfuerzo presupuestario de más de 9.000 millones de euros (0,7% del PIB) que se descompone en 5.500 millones más de gasto y 3.600 en reducción de ingresos por rebajas fiscales en los impuestos de la electricidad.
El fuerte deterioro sufrido por las finanzas públicas a raíz de la pandemia ha reabierto el debate sobre la necesidad de reformar las normas fiscales de la UE.
La economía española sigue mostrando un dinamismo mayor de lo que se esperaba en el arranque del año, gracias sobre todo al empuje del sector terciario, especialmente el turismo, y la creación de empleo. De cara a los próximos trimestres, contará además con factores de soporte, como una política monetaria menos restrictiva, unas tensiones inflacionistas en senda de corrección y la previsible aceleración de la ejecución de los fondos europeos NGEU.
El shock de la COVID-19 está teniendo efectos muy significativos sobre las economías emergentes y se está transmitiendo por canales reales y financieros de forma rápida e intensa. Cerca de 100 países, la mayoría emergentes, están explorando obtener ayuda del FMI o ampliar la que ya tienen. ¿Será el principio de una nueva crisis emergente como la de las décadas de 1980 y 1990?
El anuncio de un aumento significativo y generalizado de los aranceles por parte de la Administración Trump, junto con una política económica errática y poco predecible, ha disparado el temor a una nueva desaceleración de la economía global. En este contexto, toca reevaluar la posición de la economía española, valorando sus fortalezas y debilidades en el nuevo escenario.
Sin duda, las dos preguntas clave en la mente de los inversores y el hilo conductor de los mercados financieros durante gran parte del año, y claramente en el último mes, han sido cuándo bajarán el BCE y la Fed los tipos de interés y cuántas veces lo harán en 2024. Así, mayo y el inicio de junio experimentaron idas y venidas en la cotización de los activos financieros a medida que los inversores trataron de esclarecer las futuras decisiones de los bancos centrales.
El nuevo PERTE aprobado en mayo por el Gobierno puede suponer un espaldarazo a la industria española del automóvil, una de las grandes afectadas por la actual escasez de microchips, cada vez más necesarios para la producción de vehículos eléctricos.
Las disrupciones en las cadenas globales de suministros, presentes en los mercados desde finales de 2020 por la reactivación de la demanda tras las peores fases de la pandemia, y más tarde por los efectos de la guerra en Ucrania y por la persistencia de la COVID-19 en Asia, condicionaron la actividad en algunas ramas manufactureras a lo largo de la segunda mitad de 2021 y, sobre todo, en 2022. En algunos sectores, los episodios más intensos de dificultades en el comercio internacional obligaron a recortar la producción de manera puntual, o incluso a paralizarla. Como es lógico, sufrieron más las industrias más dependientes de la importación de materias primas o de bienes intermedios para sus procesos productivos, así como aquellas con una mayor complejidad en sus cadenas de valor.