Por primera vez en muchos meses, las perspectivas para la economía europea han comenzado a mejorar. Analizamos los factores que explican la mejoría y compartimos nuestra visión sobre cuál será escenario de crecimiento e inflación para la eurozona en 2023.
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En un entorno de incertidumbre todavía elevado, múltiples factores pueden modificar el curso de la economía española en los próximos meses, tanto de forma negativa como positiva. Entre ellos sobresalen tres: la evolución de los precios de la energía, la resiliencia del mercado laboral y la ejecución de los fondos europeos NGEU.
Para tomar el pulso de la actividad solemos fijarnos en el crecimiento del PIB. Desde esta perspectiva, la dinámica más reciente de la economía española está siendo algo mejor de lo esperado. Sin embargo, los factores en los que se apoya el crecimiento son tanto o más importantes.
El aumento de los precios de los alimentos está siendo más persistente de lo esperado. En este artículo, analizamos los factores que explican este episodio inflacionista y su evolución a corto y medio plazo.
A pesar de que el complejo contexto internacional de 2025 hacía presagiar un fuerte deterioro en el saldo por cuenta corriente de una economía española que venía mostrando superávits ininterrumpidos desde 2012, el balance ha sido mejor de lo previsto, gracias a factores favorables como la contención de los precios internacionales de la energía y el dinamismo de las exportaciones de servicios, especialmente los no turísticos.
La guerra en Oriente Próximo podría generar un nuevo shock económico a nivel global que también afectaría a la economía española. En este artículo, analizamos los tres principales canales a través de los cuales podría impactar: el primero es la inflación, a través del encarecimiento de la energía, de otros productos que provienen del Golfo Pérsico y del aumento de los costes del transporte marítimo; el segundo es la demanda externa, si el conflicto frena el crecimiento de nuestros socios comerciales; y el tercero es el canal financiero, en caso de que aumenten los tipos de interés y se endurezcan las condiciones financieras. A estos tres factores se añade el efecto de la política fiscal, sobre la que el Gobierno ya anunció una primera batería de medidas el pasado 20 de marzo para amortiguar el impacto del shock.
Examinamos las dinámicas y los factores que nos han llevado a reevaluar las perspectivas para la economía internacional y los mercados financieros.
Analizamos el enfriamiento del sector manufacturero mundial en un momento en el que confluyen distintos factores: las secuelas de la pandemia, el efecto arrastre de China y las repercusiones de la crisis energética en la industria europea.
Cerramos el Dossier "Las claves de la productividad europea" identificando los factores que frenan el crecimiento de la productividad en la economía española, y aquellos que podrían impulsarla, centrándonos en la evolución de la productividad de las distintas comunidades autónomas y en sus determinantes comparados con otras regiones europeas.
¿Por qué es tan baja la productividad en España y por qué ha crecido tan poco en los últimos años? Aunque la respuesta es compleja y en ella influyen un cúmulo de factores, una de las causas de la baja productividad laboral de la economía española y su escaso crecimiento es la especialización productiva y el reducido tamaño de las empresas.
La crisis financiera de 2008 y las recientes olas migratorias son dos de los factores coyunturales que han favorecido el aumento de la polarización política en Europa. La incidencia de la primera se estima más relevante que la segunda. Las políticas de cohesión social podrían explicar que la influencia de la inmigración en la polarización sea menor.
La economía española sigue mostrando un dinamismo mayor de lo que se esperaba en el arranque del año, gracias sobre todo al empuje del sector terciario, especialmente el turismo, y la creación de empleo. De cara a los próximos trimestres, contará además con factores de soporte, como una política monetaria menos restrictiva, unas tensiones inflacionistas en senda de corrección y la previsible aceleración de la ejecución de los fondos europeos NGEU.
Repasamos las dinámicas recientes de la inflación de los servicios en España, y su relación con los salarios y la energía, dos factores clave para entender la evolución de este componente en los próximos meses.
Examinamos las dinámicas que han alimentado el rally del oro, así como los factores que influyen en su precio del oro, tanto a largo como a corto plazo, destacando el papel de los bancos centrales en la compra de este metal precioso.
En este artículo analizamos los datos más recientes de la tasa de ahorro de los hogares españoles, que se mantiene elevada, y los factores estructurales y coyunturales que explican su evolución. Ello nos ayuda a entender cuál puede ser su trayectoria en los próximos años.
Desde la última actualización del escenario macroeconómico, en junio de este año, incorporamos la nueva información disponible y volvemos a examinar los principales factores que dominan el escenario.
Los vientos de cola que suponen los últimos datos de la inflación y unos mercados laborales sólidos coexisten con una pérdida natural de impulso cíclico y, especialmente, con un entorno de elevados riesgos geopolíticos, una combinación que marcará la velocidad del escenario en los próximos trimestres.
Cinco factores invitan a pensar que la brecha del PIB español con la trayectoria prepandémica se irá cerrando gracias a un crecimiento que probablemente seguirá siendo superior al promedio histórico del 2,0%.
Con la desinflación bien encarrilada y algunos signos de desaceleración de la actividad y enfriamiento del mercado laboral, la política monetaria está cambiando de marcha para pasar a una fase de distensión: de restrictiva a neutral. El BCE y la Fed, además de otros grandes bancos centrales, han iniciado esta distensión con bajadas de tipos de interés, y se espera que continuarán haciéndolo en 2025. A partir de ahí, buscaremos aclarar los factores que guiarán esta nueva fase de política monetaria.
El inicio de 2025, con un mes de enero marcado por los contrastes, ejemplifica cómo los riesgos políticos y geoeconómicos pueden continuar dirigiendo el mercado.