La sensación es que nos encontramos cerca de un punto de inflexión, a partir del cual se irán manifestando con más intensidad los efectos del endurecimiento monetario acumulado en el último año y medio.
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En estos primeros meses del año, el crecimiento del PIB de España mantiene un notable ritmo de avance, aunque persiste la brecha entre los sectores de servicios e industria. La creación de empleo gana tracción, mientras la inflación continúa su tendencia a la baja, impulsada por la disminución de los precios de la energía. El déficit comercial siguió aumentando en febrero y la actividad residencial en España ha tenido el mejor inicio de año desde 2007.
El INE revisa al alza el crecimiento de los últimos años y los indicadores avanzados del 3T apuntan a una mejora en el consumo privado, pese a la desaceleración del mercado laboral en el 3T. La inflación sorprende al situarse en el 1,5% en septiembre y la demanda de vivienda sorprende al alza.
Los mercados siguieron marcados por el shock de oferta en mayo, especialmente en la eurozona. En un entorno geopolítico incierto y con señales contradictorias, los mercados se acogieron a los indicios favorables al acercamiento de posturas entre EE. UU. e Irán, con lo que mayo vivió una reducción del precio del petróleo y, con ello, cierta moderación en las expectativas cotizadas de inflación a corto plazo.
La tasa de ahorro de los hogares españoles ha repuntado por primera vez desde la pandemia, gracias al aumento de la renta bruta disponible y a la caída de la inflación, que ha moderado el crecimiento del gasto nominal de los hogares.
El inicio del nuevo curso económico viene marcado por la sensación de que podemos estar afrontando un punto de inflexión en el comportamiento de la economía.
Ante el mayor shock petrolero de las últimas décadas, la economía global se prepara para las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula alrededor del 20% del petróleo y del GNL producidos y consumidos a nivel global. Los datos de marzo apuntan a un deterioro más fuerte en los servicios, la economía estadounidense ya no va como un cohete, y la inflación nota el primer impacto del encarecimiento energético. En Asia, las economías empezaron el año con la misma luna: fortaleza japonesa, solidez china y precios al alza
Más de 11 millones de estadounidenses ya han encontrado un empleo. Pero ¿hasta qué punto sigue habiendo margen de recuperación en el mercado laboral? En un contexto de inflaciones elevadas y de una política monetaria ampliamente acomodaticia, esta pregunta es especialmente importante.
Tras la salida del verano, nos encontramos con una economía española en proceso de desaceleración con respecto a los notables registros de crecimiento del 1S 2023. En este artículo presentamos nuestras perspectivas al respecto.
El estallido de la guerra en Oriente Próximo ha vuelto a disparar la incertidumbre global. Como ha sucedido de forma recurrente en los últimos años, nos encontramos de nuevo en un contexto en el que resulta muy difícil realizar previsiones fiables. Ocurrió durante la pandemia, también tras la invasión rusa de Ucrania y, más recientemente, cuando Donald Trump inició la batalla arancelaria. Aunque la naturaleza de cada shock y los canales de transmisión han sido distintos, la sensación de caminar hacia un futuro incierto se repite. Una vez más, toca reevaluar la posición de la economía española y analizar sus fortalezas y vulnerabilidades frente a los canales por los que podría propagarse este nuevo shock.
La inestabilidad geopolítica complica el escenario macroeconómico, mientras los indicadores de actividad apuntan a un crecimiento dinámico en el 1T. Donde mejor se aprecia el impacto del conflicto en Oriente Próximo y las medidas del Gobierno es en el repunte de la inflación. La reducción del déficit público de los últimos años ayuda a afrontar el nuevo shock y el endeudamiento, en cotas relativamente bajas, es otro factor diferencial respecto a crisis anteriores. La robustez del empleo se mantuvo en marzo.
La desaceleración que empiezan a reflejar los indicadores es la que incorpora el nuevo escenario de previsiones de CaixaBank Research, que se detalla en las páginas siguientes de este Informe Mensual. A grandes rasgos, el escenario contempla un avance positivo de la actividad, aunque más contenido entre el 2T y el 3T del año. De cara a finales de 2026, y de acuerdo con los mercados de futuros del petróleo y del gas, se anticipa una moderación de los precios de la energía que debería propiciar una cierta reaceleración del crecimiento
En un mes en el que desgraciadamente el protagonismo lo vuelve a tener el riesgo geopolítico, repasamos en el Dossier de Perspectivas 2024 las principales claves y previsiones para el próximo año. Y la primera idea es precisamente lo compleja que será la vuelta a una macroeconomía en equilibrio en un mundo con unos niveles de inestabilidad geopolítica no vistos en muchas décadas.
Pese a que aún es muy complicado cuantificar el impacto de la escalada bélica de la guerra en Gaza sobre la economía mundial, no hay duda que uno de los principales focos de atención es el mercado de petróleo. Hasta la fecha, los mercados financieros han reaccionado con relativa cautela, aunque la volatilidad ha repuntado. En el mercado de crudo, se ha producido cierta presión al alza sobre los precios del barril.
En un escenario rodeado de riesgos, ¿cuáles son el punto de partida y las perspectivas de la economía española en 2024? ¿Y sus puntos débiles y fuertes?
El aumento de los tipos de interés que están llevando a cabo los bancos centrales en su lucha contra la inflación está generando preocupación por el impacto que el endurecimiento de las condiciones financieras pueda tener sobre los mercados inmobiliarios. En muchas economías desarrolladas, el precio de la vivienda ha subido de forma muy significativa en los últimos años, una tendencia que se aceleró durante la pandemia y que ha avivado el temor de que se hayan formado burbujas inmobiliarias. En este contexto, en varios países las autoridades han puesto en marcha una serie de instrumentos macroprudenciales para enfriar el mercado. En España, el riesgo de burbuja inmobiliaria parece contenido.
La plena recuperación del gasto turístico internacional en España esconde cambios importantes en la estructura de la demanda por regiones de procedencia. Utilizando datos de pagos con tarjetas extranjeras en los TPV de CaixaBank, debidamente agregados y anonimizados, observamos que Europa Occidental sigue siendo el principal emisor de turistas, y que América del Norte y Latinoamérica incrementaron de forma notable su peso sobre el gasto extranjero. En contraste, la recuperación del turismo de Oriente Próximo y Asia y Oceanía ha sido más dispar, afectada por factores geopolíticos y económicos. En conjunto, unas perspectivas de crecimiento estables pero robustas en 2024-2025 apuntan a que la evolución del turismo internacional en España seguirá siendo positiva.
El mercado inmobiliario español se desaceleró en 2023, pero de forma más suave de lo anticipado. A pesar del fuerte aumento de los tipos de interés, varios factores han apoyado al sector, entre ellos un mercado laboral resiliente, unos flujos de inmigración significativos, el desajuste entre una oferta de vivienda nueva escasa y una demanda elevada, y una situación financiera de los hogares menos tensionada de lo esperado. Por el lado de la oferta, la estabilización de los costes de construcción ha permitido cerrar 2023 con un número de visados de vivienda nueva similar al de años anteriores. En el primer semestre de 2024, prevemos que esta senda de suave desaceleración tendrá continuidad debido a unos tipos de interés todavía elevados y un contexto económico relativamente débil; no obstante, en el segundo semestre, a medida que se afiance la senda descendente de los tipos de interés y la actividad económica gane tracción, esperamos que el mercado inmobiliario recobre mayor vigor.