Portugal: los efectos del conflicto empiezan a hacerse visibles
Las tormentas de febrero y el impacto inicial del conflicto en Oriente Próximo contribuyeron al estancamiento del PIB en los primeros tres meses del año. Aunque sin detalles por componentes, la primera estimación del PIB señala que el consumo se ralentizó, mientras que la inversión se aceleró con fuerza tras la contracción observada en el 4T 2025.
La economía se estanca en el 1T
Las tormentas de febrero y el impacto inicial del conflicto en Oriente Próximo contribuyeron al estancamiento del PIB en los primeros tres meses del año. Aunque sin detalles por componentes, la primera estimación del PIB señala que el consumo se ralentizó, mientras que la inversión se aceleró con fuerza tras la contracción observada en el 4T 2025. A pesar de la contribución positiva de la demanda interna al crecimiento, la contribución de la demanda externa fue negativa, debido a la recuperación de las importaciones, probablemente vinculada a los bienes de inversión. En términos interanuales, el PIB creció un 2,3% (vs. 1,9% en el 1T). El dato remarca el impacto adverso que el aumento de los riesgos geopolíticos y del precio de la energía pueden seguir ejerciendo sobre la actividad a lo largo de los próximos meses, en un contexto marcado por el deterioro de la renta disponible de los hogares y el encarecimiento de los costes de financiación. En el ámbito interno, estos factores pueden lastrar las decisiones de consumo e inversión, mientras que, en el plano externo, cabe esperar un aumento del déficit energético y una probable desaceleración de las exportaciones.
Los datos de abril confirman un panorama poco alentador para el 2T
El indicador de sentimiento económico de la Comisión Europea cayó hasta 100,4 puntos en abril (apenas por encima del umbral de los 100 puntos que señala una expansión de la actividad), debido a una caída significativa de la confianza de los consumidores y del sector industrial. Por otro lado, la inflación general aumentó 0,7 p. p. respecto a marzo y se situó en el 3,4%. Más del 40% del incremento del IPC general se explica por el fuerte aumento de la inflación de los productos energéticos (+11,7% interanual) y de los productos alimentarios no elaborados (+7,5%). La inflación subyacente también aumentó, aunque de forma más moderada, hasta el 2,2% (+0,2 p. p.).
El empleo siguió creciendo en el 1T, aunque a un ritmo menor
En el 1T, la tasa de paro se situó en el 6,1% (+0,3 p. p. frente al 4T 2025). Por su parte, el empleo siguió creciendo en el 1T (2,3% interanual), una señal positiva, aunque muestre una desaceleración frente al ritmo registrado en 2025 (3,2% en el conjunto del año). Las últimas encuestas muestran que las empresas se mantienen optimistas respecto a las perspectivas de empleo, en particular en la construcción, los servicios y el comercio.
Las tormentas y la guerra en Irán, con impacto fiscal negativo
En su último informe, el Gobierno anticipa un saldo presupuestario nulo para 2026, frente al excedente del 0,1% del PIB recogido en los Presupuestos Generales del Estado para 2026. La revisión se justifica por las tormentas que azotaron el país a comienzos de año y por el conflicto en Oriente Próximo. El Ejecutivo considera que las cuentas públicas seguirán cumpliendo con las reglas fiscales europeas, lo que permitiría mantener la senda de caída de la ratio de deuda pública (estimación de –2,1 p. p. en 2026), en un entorno de desaceleración económica.






