Oriente Próximo calienta la inflación en EE. UU.

La inflación general de EE. UU. subió hasta el 3,3% interanual en marzo, el nivel más alto desde mayo de 2024, y la núcleo avanzó ligeramente hasta el 2,6%. El aumento de la inflación general se debió al incremento de los precios energéticos como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo, mientras que las presiones inflacionistas se mantuvieron más contenidas en el resto de los componentes, sugiriendo que, por ahora, el traspaso del aumento de la energía al de la cesta de consumo no se ha producido. Sin embargo, entre el descenso limitado de la inflación en los últimos cuatro meses, junto con el nuevo repunte de la energía, la Fed probablemente vuelva a mantener los tipos de interés en la próxima reunión del 29 de abril. No obstante, la Fed también corre el riesgo de que mayores precios puedan generar un enfriamiento indeseado de la actividad, especialmente dada la actual fragilidad del mercado laboral como punto de partida. Por lo tanto, el elevado grado de incertidumbre sigue favoreciendo una estrategia de «esperar y ver» la evolución de la economía.

Economía mundial: entre el ruido y la furia

Más de un mes después del inicio de la guerra en el Golfo Pérsico y a expensas del desenlace de la tregua, la incertidumbre continúa presidiendo cualquier diagnóstico sobre la duración y el alcance de la inestabilidad que domina en estos momentos el comportamiento de la economía mundial. La noticia positiva es que las expectativas de inflación a medio plazo continúan mostrando una elevada estabilidad a ambos lados del Atlántico, lo que ayuda a que las perturbaciones tengan un impacto moderado en el canal financiero.