Emiratos Árabes Unidos

En 2020, el PIB de Emiratos Árabes Unidos (EAU) descendió un 6,1%, resultado del shock combinado de la pandemia y del descenso de los precios del petróleo.

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16 de julio de 2021
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Perspectivas

 

Previsiones

 

Prom.
10-14

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

Crecimiento del PIB (%)

4,5

5,1

3,1

2,4

1,2

1,7

-6,1

2,8

3,6

Inflación IPC (%)*

1,2

4,1

1,6

2,0

3,1

-1,9

-2,1

1,1

1,2

Saldo fiscal (% del PIB)

5,0

-3,4

-2,8

-1,7

1,9

0,6

-7,4

-1,3

-1,1

Deuda pública (% del PIB)

18,5

16,7

19,4

21,6

20,9

26,8

38,3

37,1

39,2

Tipo de interés de referencia (%)*

1,0

1,0

1,0

1,4

2,2

2,5

1,0

1,3

2,3

Tipo de cambio (AED/USD)*

3,7

3,7

3,7

3,7

3,7

3,7

3,7

3,7

3,7

Saldo corriente (% del PIB)

13,7

4,9

3,7

7,1

9,6

8,4

3,1

7,1

6,3

Deuda externa (% del PIB)

46,8

69,9

74,2

82,6

78,7

88,3

100,2

93,4

91,9

Nota: * Promedio anual.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de organismos nacionales de estadística y FMI.

  • En 2020, el PIB de Emiratos Árabes Unidos (EAU) descendió un 6,1%, resultado del shockcombinado de la pandemia y del descenso de los precios del petróleo. Las perspectivas de crecimiento se presentan moderadamente favorables, vinculadas a la recuperación de la actividad global y de la demanda de crudo, así como de la demanda interna, todo ello en un contexto de fundamentales económicos razonablemente sólidos y un margen de reservas financieras adecuado. Se prevé que, además, parte del mejor desempeño de la economía se apoyará en el buen ritmo de las vacunaciones (el Gobierno emiratí espera un alcance de cerca del 90% de la población, con al menos una dosis inoculada, en el comienzo del 3T) y los progresos en la transformación digital del sector no petrolífero.
  • Shock real de la COVID-19. A nivel sanitario, el impacto de la COVID-19 fue relativamente moderado gracias a la juventud de la población emiratí y a las medidas adoptadas para su contención. Sin embargo, a nivel económico la pandemia afectó de lleno al crecimiento a través del hundimiento de los precios de los hidrocarburos y el colapso de la actividad en sectores clave como el comercio internacional, el turismo y la construcción. Para 2021 prevemos un escenario de crecimiento sostenido, aunque moderado, sustentado principalmente en el incremento de las exportaciones netas y la dinamización de la demanda interna. La recuperación de la actividad del sector de hidrocarburos se producirá en un contexto de levantamiento gradual de las restricciones a la oferta acordadas en el seno de la OPEP y de aumento de la demanda de crudo global por la reactivación mundial. También, estimamos que los esfuerzos del Gobierno para impulsar el sector no petrolífero y fomentar la inversión extranjera tendrán un mayor impacto a medida que se recupere la demanda mundial, a excepción del turismo, que retrasará su mejora a finales de 2021, coincidiendo con la celebración de la Expo 2020 en octubre.
  • Respuesta de política económica
    • Política fiscal. En 2020, las autoridades emiratíes ampliaron las medidas fiscales con el fin de paliar los efectos de la pandemia sobre aquellos sectores estratégicos más afectados por la crisis sanitaria, como el turismo, el comercio y la distribución, y el déficit fiscal se amplió hasta el 7,3% del PIB, nivel más alto en más de una década. Prevemos que en 2021 la política fiscal mantendrá una orientación relativamente expansiva, gracias al respaldo de los buffers fiscales (aunque no son tan elevados como antes de la crisis) y a la recuperación parcial de los ingresos fiscales de la mano de la recuperación de los precios del petróleo. Adicionalmente, el retorno de Abu Dabi y Dubái a los mercados soberanos internacionales con nuevas emisiones debería aliviar parte del déficit fiscal y de las necesidades de gasto públicas, y a la vez liberar recursos de la banca comercial emiratí para la formación de nuevo crédito para el sector privado.
    • Política monetaria. Desde el comienzo de la crisis sanitaria, el banco central de EAU ha adoptado una política monetaria de carácter expansivo, con recortes de los tipos de interés y el aumento de los estímulos monetarios (como la reducción del coeficiente de caja de la banca, la rebaja de las provisiones crediticias y el aumento de los límites de exposición de la banca al sector inmobiliario). Uno de los principales objetivos de la entidad es dinamizar el crédito al sector privado, que durante la pandemia se ralentizó, y para ello extenderá parte de las facilidades hasta junio de 2022. No es descartable que el banco central retrase la retirada de los estímulos a pesar de la recuperación de la economía, en beneficio de la solvencia de algunas empresas con participación pública.
  • Evolución del tipo de cambio. Esperamos que el peg del dírham con el dólar se mantenga estable durante los próximos ejercicios, a pesar de las amenazas puntuales al mismo que puedan surgir en el escenario actual. El compromiso y la confianza de las autoridades emiratíes en este régimen cambiario se ven respaldados por la gran variedad de activos extranjeros disponibles para protegerlo si, ante algún repunte inesperado de la volatilidad, fuera necesario.
Principales riesgos

El balance de riesgos está sesgado a la baja, aunque existen algunas fortalezas que podrían sorprender favorablemente:

  • Riesgo macroeconómico. EAU es el segundo país del Golfo Pérsico, por detrás de Qatar, con mayor dependencia de mano de obra extranjera (aproximadamente el 80% de la fuerza laboral). Con la pandemia se ha producido un éxodo de trabajadores extranjeros (cualificados y no cualificados) de EAU, aspecto que podría incidir, de una parte, en un descenso de la capacidad productiva y, de otra, en la desaceleración de la inversión privada extranjera y del consumo doméstico. Hasta la fecha, las autoridades han relajado algunos aspectos de las visas de residencia para los trabajadores extranjeros y han comenzado a fomentar la contratación de trabajadores nacionales en el sector privado.
  • Riesgo del sector bancario. Las ayudas del banco central al sector han permitido la sostenibilidad de la banca durante la pandemia. Sin embargo, en el entorno de tipos de interés reducidos y reducción de los márgenes de beneficios, ante una retirada de los estímulos, se podría producir un auge de la ratio de morosidad y del deterioro de la calidad de los activos.
  • Digitalización y diversificación productiva. Durante la pandemia, EAU ha hecho importantes avances en la digitalización de su economía y ha llegado a situarse entre los 10 primeros países del mundo en la adopción y desarrollo de un marco legal digital. Esta transformación ha favorecido el rápido ascenso del e-commerce y ha abierto las puertas a una mejora de la productividad. En nuestra opinión, la digitalización y la puesta en marcha de reformas estructurales podrían ser las bazas claves en el proceso de diversificación del crecimiento del sector no petrolífero en los próximos años.

 

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