Perspectivas cautelosamente optimistas para la economía internacional, pero con un mapa de riesgos exigente. Estados Unidos destaca entre las economías avanzadas, mientras que la eurozona todavía no deja atrás la flaqueza de su actividad. Entre los emergentes, el crecimiento de la India encabeza a los BRICS, con China bajando al pelotón.
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El porcino se ha consolidado como el sector más relevante para la ganadería española, con más del 40% de la producción final ganadera. Lo componen unas 86.500 granjas y unas 2.600 empresas transformadoras, y la mayor parte de su producción se concentra en solo tres regiones: Cataluña, Aragón y Castilla y León. Recientemente, el porcino ha esquivado mejor que otros sectores cárnicos la caída de la demanda por la COVID-19, gracias a su menor dependencia del canal HORECA y al repunte de la demanda procedente de China, cuya producción doméstica se ha visto gravemente afectada por la peste porcina africana (PPA). Esta situación ha permitido al sector porcino español consolidarse como uno de los principales actores en la UE y en el mundo. Entre los retos del sector se encuentra la reducción de las emisiones contaminantes y seguir aplicando de forma estricta las medidas necesarias de bioseguridad para evitar la entrada de la PPA en territorio español.
¿Cómo se ha comportado la demanda de bienes tecnológicos en España? Lo analizamos según distintos cortes sociodemográficos a partir de los datos internos, debidamente anonimizados, de CaixaBank.
La economía de Estados Unidos encara 2026 con una mezcla de fortaleza y vulnerabilidad. La resiliencia demostrada en 2025 ha superado las expectativas, y la inversión en IA, el estímulo fiscal y los nuevos recortes de tipos auguran otro año de crecimiento sólido. Pese a todo, el panorama no está exento de riesgos.
Noviembre estuvo dominado por un notable repunte de la volatilidad en los mercados bursátiles, en un contexto marcado por dudas sobre la posible exuberancia de las inversiones en IA en EE. UU. y las elevadas valoraciones de las grandes compañías tecnológicas. El sentimiento fue recuperándose hacia finales de mes, con la expectativa de que la Fed podría continuar los recortes de tipos en diciembre, pero la preocupación se desplazó a Japón en los mercados de deuda soberana.
Septiembre cierra un 3T de ganancias generalizadas en los mercados financieros. Los recortes de los bancos centrales prolongan las caídas de los tipos monetarios y la mayoría de las bolsas mundiales registran fuertes subidas.
La OPEP y sus aliados anunciaron en diciembre nuevos recortes a su producción, a causa de un aumento de la demanda menor de lo esperado. En 2020, la incertidumbre que rodea al crecimiento económico y los clásicos factores de oferta pueden introducir volatilidad en el mercado del crudo. Construiremos el rompecabezas de lo sucedido en 2019 y veremos si con las mismas piezas se puede montar el de 2020.
Aunque todavía se encuentra lejos del objetivo del 2%, la inflación, tanto en la eurozona como en EE. UU., ha descendido sostenidamente a lo largo de 2023, y uno de los supuestos clave en nuestras perspectivas para 2024 es que lo seguirá haciendo el próximo año, facilitando los primeros recortes de tipos de interés por parte de la Fed y el BCE. Pero ¿cuán robusto es este supuesto desinflacionista y cuánta prisa tienen los bancos centrales para bajar tipos?
El Gobierno español ha presentado ante las Cortes Generales el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2023 y ha enviado a Bruselas su Plan Presupuestario con la fotografía de las cuentas consolidadas del conjunto de Administraciones públicas (AA. PP.).
El Gobierno español ha presentado ante las Cortes Generales el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2022 y ha enviado a Bruselas su Plan Presupuestario con la fotografía de las cuentas consolidadas del conjunto de Administraciones públicas (AA. PP.). ¿Qué hay detrás de las cifras? ¿En qué partidas se concentrará la reducción del déficit?
El sector agroalimentario se consolida como principal motor de las exportaciones de bienes de España, manteniéndola entre las principales potencias exportadoras de productos agrarios a nivel mundial. Entre los factores que explican esta solidez, además de la contrastada capacidad competitiva del sector, destaca la elevada diversificación geográfica de los destinos de las exportaciones, un elemento que confiere una notable resiliencia al sector ante posibles shocks.
La inversión en el mercado inmobiliario comercial registró caídas significativas en 2023 como consecuencia del aumento de los tipos de interés. Sin embargo, a medida que avance 2024, se espera una reactivación de las operaciones, gracias al descenso que se anticipa de los tipos de interés y a una evolución favorable de los fundamentales que determinan el comportamiento de los diferentes segmentos. Por un lado, un mayor dinamismo del consumo servirá de apoyo al segmento minorista y la continua penetración del e-commerce seguirá requiriendo de inversiones en el segmento logístico. Por el otro, el living se consolidará como el segmento que más inversión atrae, y el sector hotelero seguirá teniendo una evolución positiva, gracias a la buena marcha del turismo en España. Por último, las oficinas seguirán adaptándose a las nuevas exigencias de sostenibilidad y a las nuevas formas de trabajo surgidas tras la pandemia.
El cambio climático representa un desafío crucial para el sector inmobiliario y para el conjunto de la economía española. En este artículo analizamos los riesgos asociados a eventos climáticos extremos y los riesgos de transición a los que deberá hacer frente el sector, así como el papel de las políticas públicas.
El sector de la restauración mantiene su buena racha en 2025, con un crecimiento sólido del gasto, gracias al empuje del turismo nacional e internacional. Aunque el ritmo se modera respecto a años anteriores, los datos muestran una clara resiliencia, incluso tras el apagón eléctrico del 28 de abril, que supuso un golpe puntual para la facturación.
Durante los tres primeros trimestres de 2025, la libra se depreció respecto al euro, pese a tener un diferencial de tipos favorable, por la resiliencia de la eurozona y las presiones fiscales y la incertidumbre política en el Reino Unido. Desde entonces, la dinámica se ha revertido ligeramente, con una apreciación moderada que se ha visto acentuada a partir del conflicto en Oriente Próximo, cuando la libra se ha comportado mejor que el resto de principales divisas, más allá del dólar.
En 2025, el yen se depreció de forma sostenida frente al euro, pese a las políticas restrictivas del Banco de Japón y las políticas ligeramente expansivas del BCE. Esto se debe a varios motivos: el diferencial de tipos todavía negativo, la incertidumbre política y fiscal de Japón o la debilidad estructural del país nipón, que depende en exceso de importaciones de energía y otras materias primas. Esta dinámica se ha moderado a inicios de este año, en parte afectada por las especulaciones de una intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón sobre el yen y el giro en el panorama político.
El dólar se mantuvo estable frente al euro durante el verano, pese al conflicto en Irán, el repunte del petróleo y una Fed más restrictiva, en parte gracias a las sorpresas positivas al otro lado del atlántico, por ejemplo en el crecimiento del PIB, pese al shock energético. Por otro lado, la economía estadounidense sigue mostrándose dinámica, pero será difícil que el consumo se reacelere en próximos trimestres. De cara a los próximos trimestres seguimos esperando una depreciación gradual del dólar, apoyada en la mejora relativa del ciclo europeo (con un impulso fiscal aún pendiente de desplegarse) y una trayectoria de tipos que esperamos más favorable para el euro que la actualmente descontada por los mercados. A ello se suman unas las conocidas vulnerabilidad estructurales de EE. UU., con sus elevados déficits fiscal y exterior, aunque el dólar mantiene prácticamente intacto su estatus preeminente en el sistema internacional.
Las bolsas europeas cerraron la sesión con leves recortes en una jornada de más a menos.
Nuevos recortes en las bolsas europeas a pesar de la referencia positiva de la bolsa de Tokio y de la apertura al alza de Wall Street.