La demanda final europea contiene un 2% de bienes y servicios chinos, y una dependencia que llega al 6% en manufacturas, donde destacan sectores como el textil y la electrónica. Ahora bien, ¿cuánto depende China de la UE?
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Valoramos los puntos más importantes del acuerdo de último momento mediante el cual, el 1 de enero de 2021, el Reino Unido abandonó el mercado único y la unión aduanera con la UE.
Nos dirigimos hacia un contexto con aranceles más elevados y donde, probablemente, se produzca cierta reconfiguración en las cadenas de valor global para tratar de compensar, en la medida de lo posible, la pérdida de atractivo del mercado estadounidense. En consecuencia, vamos a un mundo con mayor fragmentación, menor crecimiento económico y riesgo de inflaciones más elevadas.
Investigamos si la COVID-19 ha cambiado los hábitos de consumo electrónico en España a partir de los pagos con tarjeta de los 13,5 millones de clientes de CaixaBank, anonimizados y analizados mediante técnicas de big data.
Hemos recorrido ya casi la mitad del año y toca hacer balance para actualizar unos escenarios económicos en los que la divergencia en el comportamiento de la inflación entre Estados Unidos y Europa ha sido clave para explicar el reajuste de previsiones en los tipos de interés.
La resistencia exhibida por la actividad económica internacional, la reducción de la incertidumbre y la mejora de las proyecciones de crecimiento dibujan una mejora del escenario más inmediato. Pero esto no significa que la economía mundial haya salido de la encrucijada.
La resiliencia que muestra la economía internacional a nivel agregado, destacable ante un entorno de gran incertidumbre geopolítica y condiciones financieras restrictivas, refleja dinámicas dispares entre las distintas economías internacionales, cada una en búsqueda de conseguir un aterrizaje ordenado ante sus propios retos. EE. UU. exhibe un crecimiento sólido y persigue normalizarse hacia ritmos más sostenibles, mientras que en la eurozona aparecen indicios de un crecimiento menos apático y China mantiene unas dinámicas mixtas entre la industria y la demanda interna.
Esperamos que la economía mundial crezca un 3,1% en 2025 y en 2026 (antes un 2,9%), impulsada por revisiones al alza en EE. UU. (del 1,3% al 1,8% en 2025) y China (del 4,2% al 4,6%), además de mejoras marginales en la eurozona (del 1,2% al 1,3%).
Seguimos analizando el fenómeno del de-risking entre las grandes potencias económicas en una nueva entrega de artículos dedicados al comercio internacional y la geopolítca. En este primero, nos centraremos en Estados Unidos y China, y en segundo, en la Unión Europea.
Una vez expuesta la compleja relación comercial entre Estados Unidos y China, seguimos analizando el fenómeno del de-risking entre las grandes potencias económicas centrándonos en la Unión Europea.
¿Cómo se ha comportado la demanda de bienes tecnológicos en España? Lo analizamos según distintos cortes sociodemográficos a partir de los datos internos, debidamente anonimizados, de CaixaBank.
La agenda proteccionista y la retirada del multilateralismo de la nueva Administración estadounidense podría beneficiar a la inversión extranjera en la eurozona, gracias a su marco regulatorio estable, la confianza en la independencia del BCE y los planes de aumento del gasto en defensa e infraestructuras.
A la vista del potencial impacto de la emergencia climática en la economía, el sector financiero deberá incorporar los riesgos medioambientales a su gestión integral de riesgos asociados a sus actividades (operacionales, de crédito, de reputación o de mercado). Aunque es innegable que se verá afectado por la crisis climática, también puede contribuir a mitigarla.
El sector turístico español afronta 2026 con bases sólidas y perspectivas favorables tras la normalización de las tasas de crecimiento que siguió al rebote pospandemia. En 2025, España reafirmó su liderazgo mundial con 97 millones de llegadas internacionales y un gasto récord de 135.000 millones de euros, situándose como segunda potencia global. El PIB turístico avanzó un 2,7% y se prevé que mantenga ritmos en torno al 2,5%-2,7% en los próximos ejercicios. Este escenario refleja un sector más equilibrado, con señales claras de diversificación territorial y desestacionalización, y con segmentos emergentes que impulsan su valor añadido.
El estallido de la guerra en Ucrania ha eclipsado las positivas perspectivas que preveíamos para la economía española en este 2022. Si bien a finales del año pasado ya habían aparecido en escena algunos factores que restaron dinamismo a la recuperación económica, el conflicto armado ha pasado a ser el principal foco de atención y el mayor condicionante de la evolución económica a corto plazo.