La demanda de vivienda por parte de compradores extranjeros no residentes ha crecido con fuerza en los últimos años, especialmente tras la pandemia, y se ha consolidado como uno de los motores del mercado inmobiliario español. Este auge responde a algunos atractivos que ofrece España, como la estabilidad económica, la percepción de seguridad, la buena conectividad y una oferta inmobiliaria aún competitiva. El perfil de los compradores y las zonas de interés se han diversificado, y ha aumentado la variedad de nacionalidades y de ubicaciones elegidas: el Reino Unido reduce su influencia, Polonia entra en el top 5 de compradores, crece el interés desde EE. UU. y América Latina, y surgen nuevos focos de interés en zonas menos tradicionales, como Castellón, Asturias, Huelva y Córdoba.
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A pesar del empeoramiento del contexto económico, el sector inmobiliario muestra una marcada tendencia alcista, con una demanda muy fuerte y un notable repunte en los precios. Por su parte, la oferta de vivienda nueva se está viendo afectada por la guerra en Ucrania, en forma de un encarecimiento adicional de los costes de construcción y del agravamiento de los problemas de abastecimiento de materiales a causa de los cuellos de botella en las cadenas de valor global. Esto está acentuando el desajuste entre la demanda y la oferta de vivienda, y hace prever que la tendencia alcista del precio de la vivienda tenga una cierta continuidad. Sin embargo, hay varios factores de signo contrario que deberían contribuir a moderar el avance de la demanda y de los precios a medio plazo, entre los que destacan el impacto de la inflación sobre la renta real de los hogares y el aumento de los tipos de interés por parte del BCE.
El cambio climático representa un desafío crucial para el sector inmobiliario y para el conjunto de la economía española. En este artículo analizamos los riesgos asociados a eventos climáticos extremos y los riesgos de transición a los que deberá hacer frente el sector, así como el papel de las políticas públicas.
Los datos más recientes del mercado inmobiliario muestran que la tendencia alcista de la demanda y del precio de la vivienda se ha acentuado en los primeros compases de 2022, en sintonía con la inercia positiva que ha mantenido la economía española pese al contexto adverso. Sin embargo, a medio plazo la perspectiva es que el mercado inmobiliario tienda a ralentizarse.
El aumento de los tipos de interés que están llevando a cabo los bancos centrales en su lucha contra la inflación está generando preocupación por el impacto que el endurecimiento de las condiciones financieras pueda tener sobre los mercados inmobiliarios. En muchas economías desarrolladas, el precio de la vivienda ha subido de forma muy significativa en los últimos años, una tendencia que se aceleró durante la pandemia y que ha avivado el temor de que se hayan formado burbujas inmobiliarias. En este contexto, en varios países las autoridades han puesto en marcha una serie de instrumentos macroprudenciales para enfriar el mercado. En España, el riesgo de burbuja inmobiliaria parece contenido.
La escasez de oferta de vivienda en un contexto de fuerte demanda seguirá siendo uno de los principales retos del mercado inmobiliario español en 2025, aunque no se encuentra entre los más sobrevalorados de la Unión Europea.
La crisis actual está desencadenando cambios en numerosos aspectos de nuestras vidas, muchos de ellos relacionados con nuestras preferencias residenciales. Por ejemplo, el teletrabajo puede llegar a transformar cómo y dónde vivimos. La pandemia también ha supuesto un impulso a la digitalización del sector inmobiliario y podría acelerar ciertas transformaciones en otros ámbitos como la rehabilitación de vivienda, lo que apoyaría la transición hacia una economía más sostenible.
A partir de datos internos de CaixaBank sobre los importes de los recibos de alquiler, construimos indicadores sobre la evolución reciente del precio del alquiler de la vivienda a nivel provincial y para los municipios más grandes. Los resultados obtenidos muestran que el precio del alquiler ya mostraba una tendencia generalizada de desaceleración antes de la llegada de la pandemia, y que el estallido de la crisis sanitaria extendió las correcciones a la mayor parte de provincias y municipios, siendo los descensos especialmente acusados en los alquileres de importe más bajos y en los municipios más turísticos.
El mercado inmobiliario español se está desacelerando, pero a un ritmo más moderado de lo previsto en el escenario que publicamos en el Informe Sectorial Inmobiliario de diciembre.
Este artículo analiza la dinámica reciente del mercado del alquiler en España a partir de datos internos de CaixaBank sobre recibos domiciliados en concepto de alquiler de vivienda. Según nuestros indicadores, los incrementos anuales del precio del alquiler son moderados cuando se mantienen el mismo inquilino y el mismo arrendador, generalmente por debajo del 3% y cercanos a la inflación, y coherentes con los topes regulatorios. En cambio, la presión sobre el precio de los nuevos contratos de alquiler ha ido al alza y ha cerrado 2025 con un crecimiento superior al 10% interanual. Pese a ello, la tasa de esfuerzo mediana se mantiene estable en torno al 30%, aunque persiste una elevada desigualdad por edades y una mayor presión en las grandes ciudades.
En los últimos cinco años, los precios de la vivienda en Portugal han aumentado cerca de un 63%. Del mismo modo, el número de transacciones acumula en los últimos cinco años un crecimiento del 32%. En este artículo, analizaremos el impacto de este intenso dinamismo del mercado residencial sobre la recaudación de los impuestos municipales relacionados con la vivienda.
Las políticas económicas implementadas durante la pandemia han amortiguado el impacto de la crisis sobre la situación financiera de las familias. Por un lado, se ha evitado una mayor caída de los ingresos de los hogares, mientras que, por otro lado, la política monetaria acomodaticia del BCE ha propiciado una reducción de los pagos por intereses de la deuda. Un análisis detallado del esfuerzo que realizan los hogares para pagar su hipoteca, a partir de los datos internos de CaixaBank, debidamente reponderados para ser representativos de la población española, muestra que las medidas han conseguido reducir el esfuerzo hipotecario durante la pandemia en la mayoría de los hogares, si bien todavía siguen existiendo bolsas de vulnerabilidad entre los hogares de renta baja.
Analizamos con datos internos el comportamiento de los visitantes extranjeros que permanecen en España durante temporadas largas, un grupo de población que suele alojarse en segundas residencias, viviendas de alquiler de temporada o alojamientos especializados, unos segmentos con una tendencia de demanda al alza en el mercado inmobiliario español.
El mercado de la vivienda en España está inmerso en una fase de creciente tensión, resultado de la combinación de una demanda fuerte, una oferta insuficiente y poco elástica y una elevada heterogeneidad territorial.
Es inevitable que el sector promotor y el sector constructor, muy sensibles a las condiciones económicas y al clima de confianza, experimenten una notable contracción este año. Prevemos un notable descenso de los visados de obra nueva y un fuerte impacto en el empleo del sector de la construcción. Con todo, la naturaleza del shock y la situación en la que se encontraba el sector antes de la llegada de la COVID-19, mucho más favorable que hace una década, ofrece cierta confianza sobre su capacidad de recuperarse.
La demanda extranjera es un pilar fundamental para explicar la fortaleza de la demanda de vivienda en el ciclo expansivo actual. Gran parte de esta demanda procede de extranjeros que residen en España, un colectivo que ha ido en aumento en los últimos años, en los que se ha producido una llegada notable de inmigrantes a nuestro país.
La región de la Gran Lisboa concentró el 18% de todas las compraventas de vivienda realizadas en Portugal en 2023. Un 23% de las transacciones las hicieron compradores con domicilio fiscal fuera de Portugal y de la UE.