Las perspectivas para la economía española y sus sectores en 2025 y 2026 son sólidas. Aunque persiste una elevada incertidumbre en torno a las reglas del comercio global, prevemos que el PIB de España podría crecer un 2,4% en 2025 y un 2,0% en 2026, en un escenario en el que las tensiones comerciales se mantuvieran contenidas.
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La economía española encara 2026 desde un buen punto de partida, apoyada en la inercia positiva del sólido crecimiento registrado en 2025, el dinamismo del mercado laboral, la fortaleza de la demanda interna y una inflación relativamente contenida a pesar del shock energético. El estallido de la guerra en Irán ha introducido un nuevo shock de oferta que eleva la incertidumbre y nos obliga a revisar a la baja el crecimiento previsto del PIB para este año hasta el 2,1%, 0,3 p. p. por debajo de la previsión anterior. De todas formas, se espera que la desaceleración tenga una intensidad desigual según el sector. Las ramas manufactureras, más intensivas en energía, abiertas al exterior y con una posición cíclica más débil, serán las más afectadas. En cambio, los servicios y otras actividades ligadas a la demanda interna parten de una situación más sólida y presentan una menor exposición.
La evolución del precio de la vivienda, la fortaleza de la demanda extranjera en España o el riesgo de burbuja inmobiliaria en algunos mercados desarrollados, son algunos de los temas que se tratan en el nuevo Informe Sectorial Inmobiliario 2S 2022.
En el primer número de 2025, nos detenemos a radiografiar la demanda extranjera de vivienda, el turismo internacional de negocios y el ahorro de los hogares españoles según su perfil demográfico y de renta. Seguimos profundizando en la exposición de la economía europea a un aumento de los aranceles en Estados Unidos, esta vez con una mirada a través de las cadenas de valor, y también analizamos los retos de la política fiscal europea tras la entrada en vigor del nuevo marco de gobernanza económica.
La economía española continúa avanzando a un ritmo dinámico, encadenando un crecimiento relativamente elevado, tanto en perspectiva histórica como en comparación con la mayoría de las economías desarrolladas. En el plano internacional, la economía se muestra resiliente mientras se terminan de manifestar los efectos de dos grandes fuerzas contrapuestas: la geopolítica y la inteligencia artificial. El optimismo por la IA en la bolsa estadounidense y su comparación con la burbuja puntocom es uno de los temas que se analiza este mes, así como las razones por las que la vivienda es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía europea. En España, también se abordan las necesidades de financiación del Tesoro o la relación entre el tamaño empresarial y la permanencia laboral con los ingresos salariales a partir de datos internos anonimizados.
El consumo en España se está recuperando a mayor velocidad que en crisis anteriores. Ello se pone de manifiesto en el monitor de consumo elaborado por CaixaBank Research con datos internos. En el mes de octubre, nuestro indicador de consumo ya se situaba un 13% por encima del mismo mes de 2019.
Históricamente, y por lo general, los aumentos (o caídas) del consumo van de la mano de mayores aumentos (o caídas) de los préstamos al consumo. Esta relación es especialmente estrecha en el caso de los bienes duraderos, que son los que más se financian dado que suelen ser gastos de mayor envergadura.
La economía española continúa sorprendiendo al alza en 2025, con un crecimiento sólido y equilibrado impulsado por la inversión y el consumo privado. Ese dinamismo también se observa con claridad en sus sectores de actividad: del total de los 22 analizados en este informe, 16 se sitúan en 2025 en plena fase expansiva, frente a los solamente dos de 2023. Entre ellos destaca por su vigor la industria, cuyo crecimiento es liderado por sus ramas extractiva, química, farmacéutica y refinería, gracias a una elevada inversión, ganancias de productividad y adaptación a la transición energética. También destacan positivamente la construcción y las actividades inmobiliarias, impulsadas por la demanda residencial. Aunque algunos sectores como la industria textil o la maderera enfrentan retos estructurales, el conjunto de la economía avanza hacia una fase de crecimiento más sostenible y diversificada. Este entorno, marcado por el buen tono del mercado laboral, la bajada de tipos de interés y el impulso de los fondos europeos, refuerza la resiliencia del tejido productivo español ante un marco internacional plagado de desafíos.
En los últimos años, el turismo rural ha adquirido un protagonismo creciente en España y ha abierto nuevos caminos para la diversificación de las fuentes de ingresos de las economías rurales. En este artículo analizamos, a partir de datos internos de CaixaBank, el despunte del sector tras la pandemia de COVID-19 y sus implicaciones para la resiliencia económica de la España rural y para el sector turístico, dado su alto nivel de sostenibilidad, tanto desde el punto de vista del impacto sobre el medio ambiente como por su mayor diversificación geográfica y su menor estacionalidad comparado con otras formas de turismo más tradicionales como el costero.
El colapso del turismo en España tras la irrupción de la COVID-19 ha empujado a la industria turística a acometer grandes ajustes en los precios. El sector hotelero ha sido el máximo exponente de esta tendencia: según datos del INE, el precio por habitación y día que cobraron los hoteles en verano de 2020 fue un 16% inferior al del año anterior. No obstante, no parece que esta enorme rebaja en los precios haya jugado un papel determinante en la revitalización de la demanda de algunas regiones. El cambio de preferencias a la hora de viajar que ha traído consigo la pandemia ha comportado que los turistas apuesten por destinos cercanos, familiares y poco congestionados, dando menos prioridad al precio y minorando el efecto llamada de la gran rebaja de precios hoteleros.
En el último episodio de la temporada, Patricia Esteban conversa con Adrià Morron en un recorrido que repasa algunas de las cuestiones más relevantes tratadas este año en CaixaBank Research. Más allá de la evolución del PIB, la inflación o los tipos de interés, nos preguntamos: ¿cómo podemos sostener el crecimiento y el bienestar en una sociedad cada vez más envejecida?, ¿será capaz la inteligencia artificial de impulsar la productividad?, ¿hasta qué punto la geopolítica se ha convertido en un factor económico decisivo? o ¿cómo el cambio climático está empezando a redefinir sectores clave de nuestra economía? Para abordar estos desafíos, el episodio también reflexiona sobre la aparente contradicción entre unos indicadores macroeconómicos favorables y las dificultades que siguen percibiendo muchos ciudadanos en ámbitos como la vivienda o la capacidad adquisitiva, y pone el acento en la necesidad de invertir en capital humano, innovación, tecnología, adaptación climática e instituciones para construir una economía más resiliente y próspera para todos.
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