En este artículo repasamos brevemente los principales factores que nos llevan a revisar ligeramente el escenario macroeconómico previsto para 2024 y 2025.
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La economía española ha vuelto a superar nuestras expectativas en los primeros meses de 2024. Si el dato de crecimiento del PIB del último trimestre de 2023 sorprendió al alza, el del primer trimestre confirma la buena marcha de la economía española y nos lleva a revisar nuestras previsiones al alza. Volvemos a examinar los principales factores que condicionan el escenario para la economía de España, tras incorporar la nueva información disponible.
La economía española sigue mostrando un dinamismo mayor de lo que se esperaba en el arranque del año, gracias sobre todo al empuje del sector terciario, especialmente el turismo, y la creación de empleo. De cara a los próximos trimestres, contará además con factores de soporte, como una política monetaria menos restrictiva, unas tensiones inflacionistas en senda de corrección y la previsible aceleración de la ejecución de los fondos europeos NGEU.
Hay motivos para estar alerta, y preocupados. El goteo de noticias negativas ha sido constante los últimos meses. Si ha leído el periódico durante las vacaciones, difícilmente habrá encontrado una sección que le dejara indiferente. Crisis migratorias y humanitarias, conflictos políticos y sociales, y turbulencias en los mercados financieros han copado los titulares de todas las cabeceras. En este contexto, parece que la economía debería estar debilitándose de forma notable.
Repasamos las dinámicas recientes de la inflación de los servicios en España, y su relación con los salarios y la energía, dos factores clave para entender la evolución de este componente en los próximos meses.
Los tipos soberanos japoneses han repuntado desde 2022, en particular en el último año, y han llegado a superar la barrera del 2% por primera vez en prácticamente tres décadas. Estos movimientos han generado un amplio debate sobre la sostenibilidad fiscal del país y el rumbo de la política monetaria. En este artículo, analizamos los factores que explican el reciente repunte y sus consecuencias para la economía nipona.
Cerramos el Dossier "Las claves de la productividad europea" identificando los factores que frenan el crecimiento de la productividad en la economía española, y aquellos que podrían impulsarla, centrándonos en la evolución de la productividad de las distintas comunidades autónomas y en sus determinantes comparados con otras regiones europeas.
Desde la última actualización del escenario macroeconómico, en junio de este año, incorporamos la nueva información disponible y volvemos a examinar los principales factores que dominan el escenario.
Los vientos de cola que suponen los últimos datos de la inflación y unos mercados laborales sólidos coexisten con una pérdida natural de impulso cíclico y, especialmente, con un entorno de elevados riesgos geopolíticos, una combinación que marcará la velocidad del escenario en los próximos trimestres.
Cinco factores invitan a pensar que la brecha del PIB español con la trayectoria prepandémica se irá cerrando gracias a un crecimiento que probablemente seguirá siendo superior al promedio histórico del 2,0%.
Con la desinflación bien encarrilada y algunos signos de desaceleración de la actividad y enfriamiento del mercado laboral, la política monetaria está cambiando de marcha para pasar a una fase de distensión: de restrictiva a neutral. El BCE y la Fed, además de otros grandes bancos centrales, han iniciado esta distensión con bajadas de tipos de interés, y se espera que continuarán haciéndolo en 2025. A partir de ahí, buscaremos aclarar los factores que guiarán esta nueva fase de política monetaria.
América Latina va camino de vivir la peor etapa de crecimiento desde la «década perdida» de 1980. Los problemas no son solo coyunturales: el continente se benefició en el pasado de una combinación de reformas y dinamismo demográfico que no tiene visos de continuidad. El parón del crecimiento, junto con la combinación letal de elevada desigualdad y percepción de ausencia de oportunidades, son los factores de fondo de la inestabilidad social.
Tras crecer un promedio del 3,0% en 2017-2018, la economía lusa ha moderado su crecimiento hasta cotas en torno al 2,0%, en 2019. La entrada en una fase más madura del ciclo y el desvanecimiento de factores de apoyo temporales que impulsaron el crecimiento en los últimos años son los principales causantes de una expansión más moderada. Aun así, este ritmo es suficiente para afianzar la recuperación de la convergencia de Portugal con el resto de la eurozona sin generar desequilibrios macrofinancieros.
En 2024, el mercado inmobiliario español mostró una notable recuperación, con un aumento significativo del precio de la vivienda y de las compraventas. Factores como el crecimiento de la renta bruta disponible, la demanda extranjera y la bajada de tipos impulsaron esta tendencia. En este artículo, desvelamos nuestras previsiones para 2025 y explicamos por qué esperamos que continúe esta dinámica expansiva.
El inicio de 2025, con un mes de enero marcado por los contrastes, ejemplifica cómo los riesgos políticos y geoeconómicos pueden continuar dirigiendo el mercado.
En este artículo analizamos qué factores explican el reciente ciclo de baja inflación en China y qué riesgos podrían transformarlo en una crisis deflacionista.
El arranque de 2026 ha traído volatilidad y dinámicas mixtas que reflejan la sensibilidad de los mercados a los giros geopolíticos y tecnológicos. La amenaza de un conflicto militar entre EE. UU. e Irán ya elevó la percepción de riesgo antes de que los bombardeos se materializaran y desencadenaran un fuerte repunte del estrés y la volatilidad, especialmente en los mercados de materias primas.
Examinamos las dinámicas que han alimentado el rally del oro, así como los factores que influyen en su precio del oro, tanto a largo como a corto plazo, destacando el papel de los bancos centrales en la compra de este metal precioso.
¿Por qué se han encarecido las materias primas cuando la economía mundial está atravesando una profunda crisis a raíz de la pandemia? La respuesta se encuentra una combinación de factores de demanda y oferta, y de elementos financieros.
India y China han protagonizado una transformación económica sin precedentes en las últimas décadas, pero sus trayectorias de crecimiento han seguido caminos divergentes. En este artículo, comparamos ambos modelos desde una perspectiva de largo plazo, desglosando los factores que han impulsado sus economías: capital, trabajo y productividad.