Tras una fuerte recuperación en 2024, la economía peruana sigue creciendo a muy buen ritmo, ligeramente más moderado, principalmente debido a la ralentización del consumo privado, que se está viendo lastrado ante el aumento de la inestabilidad política y social que domina en el país.
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Chile crece en torno a su potencial (2,6% en 2024, 2,5% en 2025 y 2,0% en 2026). El país mantiene fundamentos robustos –regla fiscal, política monetaria creíble, acceso a mercados y calificación crediticia de grado de inversión– y la recuperación del mercado laboral, aunque incompleta, ha permitido una mejoría del consumo gracias al crecimiento de los salarios reales (por la subida del salario mínimo y la reducción gradual de la jornada laboral).
Sigue la tendencia positiva del mercado laboral, aunque aminora un poco el intenso aumento del empleo registrado en los meses anteriores.
La recuperación del mercado laboral pierde algo de fuelle. Con todo, el ritmo de creación de empleo en términos interanuales sigue siendo elevado (3,2%).
El ritmo de creación de empleo en septiembre sigue en niveles elevados en términos interanuales (3,2%).
El ritmo de creación de empleo en octubre se mantuvo en cotas elevadas en términos interanuales (3,2%).
El ritmo de creación de empleo en noviembre se mantuvo en cotas elevadas en términos interanuales (3,2%).
El ritmo de creación de empleo en diciembre se mantuvo en cotas elevadas en términos interanuales (3,2%).
La creación de empleo fue robusta en el 4T, de acuerdo con lo esperado.
La recuperación del empleo fue notable en el 1T y mejor de lo esperado.
La creación de empleo en el 2T fue notable aunque algo inferior a lo esperado.
La inflación se recupera rápidamente, en línea con lo previsto.
La inflación se recupera rápidamente, en consonancia con lo previsto.
El ritmo de creación de empleo en diciembre se situó en el 3,1% interanual, lo que representa el mayor aumento en un mes de diciembre en la última década.
La economía portuguesa mantuvo el dinamismo en el 4T 2017, con un ritmo de avance sólido y superior al promedio de los tres primeros trimestres del año (0,6% intertrimestral).
Si se acaba acordando, este plan supondría un gran paso adelante para la Unión Europea.
El BCE ha reaccionado de manera rápida y agresiva para combatir el impacto económico de la COVID-19 (detalles en la sección “Política monetaria del BCE: situación y medidas recientes”), pero el escenario es muy exigente y la magnitud de la recesión puede llegar a empequeñecer lo que inicialmente era una respuesta contundente de la política monetaria.
Los datos de la Seguridad Social muestran una notable reducción de los empleados en ERTE durante el mes de junio (1,17 millones de trabajadores completamente reactivados), aunque aún permanecen 1,83 millones en situación de ERTE total o parcial.
El PIB avanzó un 3,2% interanual en el 2T 2020 (+11,5% intertrimestral), lo que supone un rebote rápido e importante tras el desplome de la actividad en el 1T (–6,8% interanual y –10,0% intertrimestral) debido al impacto del coronavirus.
El Consejo Europeo ha aprobado un Plan de Recuperación de €750mM (5,4% del PIB de la UE), €360mM en préstamos y €390mM en transferencias a los países miembros que se desembolsarían a través de diversos programas.