La inflación subyacente despega, mientras la general aumenta ligeramente su velocidad de crucero
La inflación subió en julio hasta el 2,9%, como adelantó el pasado día 29 de julio el INE, unos 3,5 p.p. por encima de lo observado en julio de 2020. La inflación general se situó así por tercer mes consecutivo en el nivel más elevado observado desde febrero de 2017. Este aumento de los precios se explica, por un lado, por el aumento de los precios de los alimentos, tanto elaborados como no elaborados, que registraron este mes variaciones superiores a las observadas en julio de 2020 y, por otro lado, por la evolución al alza de los precios de los servicios, destacándose en particular el aumento de los precios de la hostelería, frente a los descensos observados en julio de 2020. Asimismo, la inflación subyacente (general sin energía y alimentos frescos) subió hasta el 0,6%, con un aumento de los precios de los servicios contrarrestado parcialmente por el descenso de los precios de los bienes industriales. Con este dato, la inflación general se mantiene en su nivel más alto en cuatro años y la inflación subyacente empieza una subida de pendiente moderada. La publicación del dato se situó por encima de la previsión de CaixaBank Research (2,3%).