La inflación subió en septiembre hasta el 4,0%, como adelantó el INE el pasado día 29 de septiembre, un nuevo máximo desde 2008. Este aumento de los precios se explica principalmente por el aumento del componente energético, destacándose la nueva subida del precio de la electricidad, a pesar del recorte de impuestos y cargos anunciados por el Gobierno a mediados del mes pasado. Por otro lado, subieron también ligeramente los precios de los carburantes y de los alimentos elaborados. La inflación subyacente (general sin energía y alimentos frescos) subió hasta el 1,0%, empujada por aumentos de precios de servicios y de bienes industriales, que registraron tasas de inflación del 0,9% y del 0,7%, respectivamente (vs. 0,6% en agosto, en ambos componentes). Con este dato, se agudiza el rebote observado en la inflación general este año, mientras la inflación subyacente mantiene una trayectoria de recuperación moderada, tras tocar un mínimo del 0,0% en abril de este año. La publicación del dato de septiembre se situó por encima de la previsión anterior de CaixaBank Research (3,4%), lo que implicará riesgos al alza a la previsión de inflación para el conjunto del año (2,4%), esencialmente por la evolución de los precios de la electricidad.